Población Segoviana podría padecer sed por tala de pino

El bosque de pino permite que el agua se infiltre; sin embargo, el despale indiscriminado amenaza la recarga hídrica, y por ende que la población de las Segovias padezcan sed, asegura ambientalista Jaime Incer Barquero.

Los campesinos se quejan de que en la reserva natural los madereros introducen hasta tractores para abrir los caminos por donde entran y salen los camiones cargados de pinos. LA PRENSA/ J. FLORES

La cifra más actualizada que se conoce (2016) sobre cuánto bosque de pino se ha perdido refleja que unas seis mil hectáreas ya no son parte de la cobertura forestal de Nicaragua, impacto que más allá del beneficio maderable, condena a un futuro de escasez de agua a la población que habita en las Segovias.

El ambientalista Jaime Incer Barquero es categórico en decir que “están negociando (las instituciones del Estado) la sed de esa gente (la población)”, ya que los pinares están siendo “arrasados”, y bajo esa situación se pierde la bondad natural que caracteriza a este tipo de bosque; gracias a su densidad y altura condensan la humedad de la atmósfera e infiltran agua, lo que permite que varios afluentes corran.

Desde junio de 2016, el corte de pino en las áreas protegidas es permitido por parte del Gobierno, y nuevamente, gracias al decreto presidencial 01-2018, esta medida seguirá vigente por un período de doce meses, según publicación de La Gaceta número 9 del 12 de enero del 2018.

Incer aseguró que los pinares en Dipilto y en la Reserva natural Tepesomoto- La Patasta, Madriz, están siendo cortados, como resultado, uno de los grandes problemas es que en un futuro inmediato la población va a tener que afrontar la pérdida de agua.

Asimismo, destacó que una vez que el bosque sufre intervención del hombre, este merma su capacidad de auto regeneración.

Por su parte, en el documento del Marco Presupuestario de Mediano Plazo del Instituto Nacional Forestal (Inafor), no hay mención de cuánta madera se ha extraído de las montañas, y solo exponen que en el año 2016 se autorizaron 398 permisos de aprovechamiento forestal, de estos, 282 corresponden a aprovechamiento de madera industrial (producto en rollo), 104 de aprovechamiento endoenergético (leña) y una autorización de producto no maderable para la extracción de resina de pino en el Caribe norte.

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También agregan que en el 2016, el Inafor autorizó un total de 20 nuevos planes generales de manejo, y once correspondían a bosques de coníferas (1, 694.98 hectáreas).

Pese a estos datos, dichos planes de manejo no son de orden público, o por lo menos, no están disponibles en la página web del Inafor.

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La excusa del gorgojo

Según un informe citado en el decreto 01-2018, que permite que se siga cortando pinos en todo el territorio nacional, toma como referencia que “la suspensión de la veda forestal del pino garantizó la vigilancia fitosanitaria en áreas de bosque con afectaciones de plaga y permitió ejecutar medidas de prevención y control de incendios forestales (…)”.

Al respecto, el ambientalista Jaime Incer Barquero expresó que “(…) el pretexto del gorgojo da acceso al exterminio total del bosque porque no solamente están cortando los árboles enfermos sino que también se llevan árboles sanos en pie porque no hay supervisión”.

En 2016, el entonces director del Instituto Nacional Forestal, William Schwartz, expresó que en Nueva Segovia, Madriz y Estelí, habían 140 hectáreas de bosques de pino afectadas con el gorgojo descortezador; sin embargo, se ha seguido despalando los bosques, pero no se informa sobre el estado de los mismos respecto a la plaga.

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