Nicaragüense realizó ritual con sangre de familia masacrada en Costa Rica, según Fiscalía

Delvin José Sevilla Bonilla es el principal sospechoso de haber asesinado a una familia nicaragüenses en una finca en Santa María de Dota, en San José

Miembros de la Policía costarricense cuando buscaban con técnica canina los cuerpos de la familia en una finca de Copey de Santa María de Dota. LA PRENSA/ CORTESÍA DEL MINISTERIO PÚBLICO DE COSTA RICA

El nicaragüense sospechoso de asesinar en Costa Rica, en 2015, a una familia, también nicaragüense, abusó sexualmente de la menor de edad  y de su madre con ayuda de dos desconocidos, y luego realizó un ritual con la sangre de las víctimas, según la acusación de la Fiscalía.

Este miércoles 24 de enero de 2018, inició en el Tribunal Penal de Cartago, al sur de San José, la capital, el juicio contra  Delvin José Sevilla Bonilla, también conocido como Jairo Díaz Aragón, Roger García Borge y hasta William Hernández Díaz.

Él es el único sospechoso acusado de matar a Ramón Suárez Espinoza, de 50 años; su pareja, María Haydee Miranda Salmerón, de 32; y sus hijos, Abraham y Elena María, de 11 y 9 años; hechos ocurridos a finales de mayo de 2015 en una finca cafetalera del sur de Costa Rica.

Cuatro homicidios, dos violaciones y más en masacre en Costa Rica

Los delitos por los cuales se le acusa son cuatro homicidios calificados, dos violaciones calificadas y un hurto agravado; pero las razones que llevaron a Sevilla Bonilla a cometerlos aún no están claras.

Según la acusación, leída por la fiscal Karen Mora, “el aquí justiciable procedió a tomar a la niña, Elena María Suarez Miranda, le ató sus manos hacia atrás, con un paño (toalla) le tapó los ojos, le introdujo unos trapos en la boca, acostándole en la única cama que había en la vivienda”.

La fiscal añadió que en la cama, el sospechoso luego violó a la niña de diferentes formas «mientras sus padres (de la niña), su hermano, su compañera (sentimental del sospechoso) y los sujetos no identificados (que le colaboraron) escuchaban lo que le hacía la menor ofendida, suplicando don Ramón que no le hiciera eso a su hija”.

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“Cuando el acusado realizaba acción anteriormente descrita, su compañera (sentimental) Hannia Muñoz Picado, le dijo a él que no hiciera eso y éste le ordenó que (ella) tenía que vigilar a los padres y hermano (de la niña), porque si no ella era la que le seguía y le daría muerte”, añadió la fiscal Mora, según reproducción de Telenoticias de Canal 7.

Luego, el ahora acusado con aparente ayuda de las dos personas más no identificadas, violó y asesinó a la madre de familia. Con la sangre de las cuatro víctimas realizó el ritual; de acuerdo con Telenoticias.

Asesinó a su propia madre y huyó a Costa Rica

Sevilla Bonilla ingresó de manera ilegal a Costa Rica en 2003, luego de escapar de Nicaragua por haber asesinado a su madre de crianza en Chinandega y a otra menor de ocho años.

En la apertura del juicio dijo ser originario de Santo Tomás Chontales, además de tener problemas de memoria porque no recuerda la fecha de su nacimiento.

“Ando por casi 40-50 años”, indicó el sospechoso al tribunal, quien además no quiso declarar sobre la matanza en Dota.

El descubrimiento de la matanza

El asesinato de la familia nicaragüense empezó a ser descubierta la tarde del 29 de mayo de 2015, cuando un vecino que vendía ropa visitó la humilde vivienda ubicada en una montaña de Camino del Congo de Copey, de Santa María de Dota, sur del país, y encontró sin vida a la niña de 9 años.

La menor estaba con una herida en el estómago, boca abajo y amordazada sobre su cama. Al día siguiente la policía y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizaron un operativo en el lugar. Hallaron muerto al hermanito de ésta, Abraham; y a sus padres Suárez Espinoza y Miranda Salmerón. Todos fueron asesinados con arma blanca.

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El 17 de setiembre de 2016 un finquero costarricense de apellidos Navarro Gamboa, fue detenido como el presunto autor material de la matanza. Sin embargo, quedó en libertad al no existir suficientes pruebas en su contra y no figura en el juicio, según el Ministerio Público.

El nicaragüense también es acusado de otros casos, como lo son dos violaciones calificadas, un hurto agravado, amenazas contra su mujer, restricción a la auto determinación y ofensas a la dignidad.

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