El Estado no puede ni debe ser un botín

Los nicaragüenses debemos aprender a realizar cambios en la administración pública sin mayores desaciertos y/o escándalos

Lago de Managua. basura

En Nicaragua, hace falta educación cívica y valores morales en el marco de la responsabilidad en el servicio público. Es inaceptable, que en cada cambio de administración municipal, regional y nacional, asistimos a una situación de movilidad o retención de recursos del Estado nicaragüense.

Los nicaragüenses debemos aprender a realizar cambios en la administración pública sin mayores desaciertos y/o escándalos relacionados con los bienes de propiedad pública. Los equipos tecnológicos, la maquinaria, el mobiliario, los recursos financieros y humanos, el material de capacitación y la papelería; todos en su conjunto son propiedad del Estado. No pertenecen a partido alguno. Ni al saliente, ni al entrante.

Se hace necesario reflexionar sobre la diferencia entre el Estado y el Gobierno. El Estado es permanente, el Gobierno es temporal. El Estado está integrado por una triada histórica: la gente, el territorio y las leyes. Estas tres manifestaciones integran un Estado y son imborrables. Distintamente, los gobiernos son transitorios, son estacionales, no son eternos. Aprendamos, por favor, que la función pública es para el servicio a la comunidad, y la atención a la sociedad.

Los agentes políticos que deben entregar las oficinas del poder local, al suscitarse un cambio de gobierno, por voluntad popular, están obligados a entregar completamente la propiedad del Estado/nación. Toda esa propiedad es intransferible. No existe ley alguna que le autorice a los gobernantes salientes entregar menos bienes a la nueva administración. Por el contrario, la entrega debe ser bajo registro auditable y con alta transparencia.

Necesitamos, pues, que la dirección de los partidos políticos orienten a sus delegados en el poder local a respetar la propiedad del Estado. A no equivocarse y considerar que los bienes son del partido saliente. El Estado no puede ni debe ser un botín. Necesitamos comprender y entender que la propiedad estatal es de todos, es de la sociedad, es del Estado.

Los bienes materiales y humanos en la administración pública están destinados a prestar un servicio a la comunidad local. Por lo tanto es necesario entender que los bienes adquiridos en una administración, lo fueron con dinero de los impuestos y/o contribuciones de cada ciudadano. Los bienes del Estado son de la sociedad, no pertenecen a persona ni institución en particular. Estos se han comprado con los esfuerzos de todos, específicamente con los impuestos pagados por la sociedad y deben estar al servicio de la sociedad, del colectivo humano de la nación nicaragüense. Comprendamos, por favor, de una vez. Y, veamos la Ley 40.

De la economía municipal. Capítulo I. Del patrimonio municipal Art. 43. Los bienes públicos municipales son inalienables, inembargables e imprescriptibles y no están sujetos a tributo alguno…

Da vergüenza, que en pleno siglo XXI aún actuemos como vándalos, en el manejo de la propiedad colectiva. Necesitamos entender que cada partido, administrando los bienes del Estado, no es propietario de los recursos, simplemente es un administrador temporal de la propiedad social. No debemos propiciar, ni estimular, desde la dirección de los partidos políticos, la idea que son dueños de los bienes del Estado, por el solo hecho de creer que son eternos. Eso es solo una idea, un deseo, la realidad indica que cada partido electo transparentemente actúa temporalmente.

El autor es sociólogo e investigador social
oterocirilo19@gmail.com

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