Cenizas de la poeta Claribel Alegría serán repartidas entre sus dos patrias: Nicaragua y El Salvador

Erick Flakoll, hijo de la poeta anunció que las cenizas de su madre —, autora de la novela Cenizas de Izalco, y de otros textos testimoniales y políticos sobre Nicaragua y El Salvador— serán repartidas entre ambos países, donde vivió la poeta

En este recipiente de madera se encuentran parte de los cenizas de Claribel Alegría y de su esposo Bud Flakoll. Lo sostiene su hijo Erick, a la par sus hermanas Patricia, Karen e escritoras. LA PRENSA/Arnulfo Agüero

Durante el entierro de los restos de la escritora centroamericana Claribel Alegría Vides, Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2017, familiares de la escritora y el embajador Carlos Antonio Ascensio Jirón, anunciaron que las cenizas de la poeta serán repartidas entre Nicaragua y El Salvador.

Por igual explicaron sobre homenajes póstumos, en ambos países para recordar su vida y su gran memoria literaria, de más de siete décadas.

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María Clara Isabel —bautizada por el literato mexicano José Vasconcelos como Claribel Alegría, nació un 12 de mayo de 1924 en la ciudad norteña de Estelí, y falleció a sus 93 años este pasado jueves 25 de enero en Managua.

La misa celebrada en la Iglesia de Santo Domingo en Managua,  fue una  ceremonia sencilla y estuvo ausente de flores, junto al altar se encontraba un recipiente con los restos de la poeta, y su esposo Darwin J. «Bud» Flakoll (1923-1995), periodista y diplomático estadounidense a quien la poeta le dedicó su ultimo poema Amor sin fin.

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Previo a la misa su hija Patricia dio lectura al poema Testamento y la poeta Michele Najlis recordó y leyó el poema de La ceiba.

Luego el recipiente funerario con los restos de la poeta fueron trasladados al Cementerio de Santo Domingo, situado a una cuadra de la iglesia, seguido por familiares, escritores y amigos, entre ellos la poeta Gioconda Belli, Gloria Gabuardi y la enfermera Elsi Duarte que estuvo con ellas los últimos meses de su vida, entre otros.

Patricia (hija de Claribel) leyó una hermosa carta  donde recordó el legado de amor y de alegría de su madre.“Me decía que cuando muriera quería un entierro alegre, sin lágrimas con música y danza y estar juntos con vista hacia el Momotombo y Momotombito (…) murió como ella quería rodeada de sus cuatro hijos”.

“No lloramos a mamí , por tanto amor y alegría que nos dejó», añadió muy emocionada Patricia, con alegría en su rostro, a pesar del duelo.

Juntos y cenizas repartidas entre sus dos patrias

Su último deseo— dijo por su lado Erik Flakoll — es que los dos fueron enterrados juntos en Managua, pero que una parte de las cenizas fueran enviadas a El Salvador, «porque esa era la voluntad de mi madre estar con los suyos”, refirió Erik.

Claribel se casó con Flakoll en 1947,  y establecieron una relación de vida y literaria, vital, logrando publicar juntos sus escritos que firmaron como “Claribud”. Entre estas publicaciones conjuntas figuran,New Voices of Hispanic America (antología- 1962, Beacon Press, Boston).

En 1948, Alegría da a conocer su primer poemario, Anillo de Silencio. A lo largo de su carrera literaria publicó mayormente poesía, menos en novela corta, cuento y testimonios.

Posterior a la misa ofrecida por monseñor Miguel Mántica, por el responso del alma de Claribel, entró al templo bailando una pareja vestidos de negros, como una especie de alegría del amor de siempre que ambos se ofrecieron.

Con Bud también publicaron, The Cyclone (novela de Miguel Ángel Asturias), en 1967;  El Hereje (obra teatral en verso de Morris West), Unstill Life (antología de poesía latinoamericana editado por Mario Benedetti), estas dos en 1969.

También trabajaron otros libros como Viva Sandino (ensayo de Carlos Fonseca), en 1985; y La sonrisa del jaguar (ensayo de Salman Rushdie), en 1989, entre otros textos.


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Hija del médico nicaragüense Daniel Alegría y de la salvadoreña Ana María Vides.  Cuando la poeta solo contaba con nueve meses, sus padres forzados por el dictador Anastasio Somoza, tuvieron que exilarse en Santa Ana, San Salvador.

A sus siete años fue testigo, en los años 30 de la masacre de más de 30 mil campesinos por parte del general Maximiliano Hernández Martínez. Estos y otros hechos marcaron su vida en las luchas sociales y a favor de los desposeídos.

Por lo que parte de su niñez y adolescencia la vivió, luego viajó a Estados Unidos para continuar sus estudios.

Asimismo residió en México, Chile y Paris. Parte de su vida madura residió en Mallorca, y desde finales de 1979  se trasladó a vivir a Nicaragua.


Escritores y familiares rindieron homenaje cultural a Claribel Alegría


Erick Flakoll, hijo de la poeta anunció que las cenizas de su madre —, autora de la novela Cenizas de Izalco, y de otros textos testimoniales y políticos sobre Nicaragua y El Salvador— serán repartidas entre ambos países, donde vivió la poeta.

También es autora de libros publicados en El Salvador como la Antología Esto Soy (2004), No me agarran viva: la mujer salvadoreña en lucha (1983), Soltando Amarras Luisa en el País de la Realidad  y Umbrales, ambas en 1997. La novela corta Despierta mi bien, despierta (1987) y Aprendizaje (1970).

Por su parte Carlos Antonio Ascensio Jirón, Embajador de El Salvador, confirmó este acuerdo, y además anuncio homenajes tanto en Nicaragua como en su país, de parte de la Fundación Claribel Alegría.


Homenaje póstumo de El Salvador

El diplomático salvadoreño recordó que la última voluntad Alegría era que parte de sus cenizas descansaran en el Salvador, y que tanto su gobierno y la Fundación Claribel Alegría con sede en su país, preparan varios homenajes póstumos.

Explicó que para el 14 de febrero, Día de la amistad y el amor, se realizará una actividad en la sede la embajada de El Salvador, donde se recordará con sus libros, su hermoso legado poético.

Por su parte la poeta Susana Reyes, presidenta de la Fundación Claribel Alegría, viajó de su país para estar presente en el funeral. “Vamos a realizar una exposición fotográfica en la exposición el restaurante Los ranchos, lectura de poesía de parte de mujeres, en el Salvador”, anunció la poeta.

En estas ceremonias, Reyes espera que la nueva ministra de cultura de El Salvador la poeta Silvia Elena Regalado, esté presente, ya que también es una gran amiga de Nicaragua y sus poetas.

“Ella está feliz de recibir ese legado (cenizas) y va a preparar algo a la altura”, de la poeta, la primera mujer en Centroamérica en ser galardonada con el Premio Reina Sofia de Poesía Iberoamericana 2017.


 

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