Cómo hacen dinero los “influencers” de Nicaragua

Tienen miles de seguidores. Viven de las redes sociales. Algunos nacieron de la televisión y otros del internet. Así viven los “influencers” nicaragüenses.

Anabella Galeano tiene un alter ego. Le dice Ana-bella. Nació hace dos años y vive en las redes sociales. Actualmente suma más de 85 mil seguidores en Facebook y 136 mil en Instagram. Su cuerpo es el gancho para atraer a tantos seguidores y por eso muchos la han acusado con los peores calificativos en las redes sociales. Le han hecho propuestas para pasar una noche con ella y hasta le han mandado fotos de penes. A ella no le importa. Pues, aunque su reputación está en juego, de eso saca provecho.

En la vida real es lo opuesto a Ana-bella, dice. Usa poco maquillaje, jeans, camisas flojas y cambia los zapatos altos por deportivos. En las redes es su alter ego quien luce. No es la única que goza de tanto alcance en las redes sociales. Solo en Facebook, Xiomara Blandino tiene más de 286 mil seguidores y JR se aproxima al millón. A todos ellos les dicen influencers (influenciadores) y usan su fama en las redes sociales como un negocio. En Nicaragua cada vez hay más personajes así y la mayoría tiene algo en común: nacieron de la televisión.

Sin embargo, ser influencers es un tema del cual todavía no se está de acuerdo qué significa. Unos dicen que lo determina el número de seguidores y que son los líderes de opinión los verdaderos influencers. Y hay quienes aseguran que no tiene que ser un líder de opinión para ser influencer. Domingo se internó en esta tendencia mundial y habló con ellos sobre cómo viven y hasta dónde llegarán para ganar más seguidores. Este es el camino que siguen los influencers en Nicaragua.

¿Me seguís?

Antes de convertirse en una de las cuentas de Twitter más seguidas, Cairo Guadamuz quiso ser youtuber. LA PRENSA/ CORTESÍA
Antes de convertirse en una de las cuentas de Twitter más seguidas, Cairo Guadamuz quiso ser youtuber. LA PRENSA/ CORTESÍA

A Cairo Guadamuz, de 18 años, la vida le cambió con un golpe de suerte. Primero quiso ser youtuber con sus compañeros de secundaria, pero al bachillerarse la idea se murió. Meses después, sin planearlo, se convirtió en uno de los tuiteros más seguidos de Nicaragua con su cuenta Parido Nicaragua, que ya supera los 93 mil seguidores en esa red social y 79 mil en Facebook. Ahora confiesa que no puede vivir una hora sin su celular y menos sin conexión a internet.

Sus seguidores se los ganó de poco en poco compartiendo tuits y hablando de Nicaragua. Antes de Twitter era muy introvertido. Por eso, durante mucho tiempo mantuvo en anonimato su cuenta, hasta que su fama trascendió a los medios de comunicación y los periodistas comenzaron a entrevistarlo. Parido Nicaragua es uno de los pocos influencers nicaragüenses que no nació de la televisión, pero a él no le gusta autodenominarse así.

“El influencer es una persona evidentemente influyente en el mundo de las redes sociales. Que tiene un cierto nivel de autoridad en un tema determinado, puede ser moda, cultura, entretenimiento y que, además, utiliza la plataforma digital para compartir su contenido y generar ingresos”, explica Mario Vásquez, experto en Comunicación.

A este concepto se le suman varios tipos de influencers como celebrities. Estas, según Vásquez, son las personas que tienen acceso a la televisión o al cine y que son conocidos y seguidos por ello. En Nicaragua la mayoría proviene de allí.

Manuel Díaz, experto en Marketing, coincide con Vásquez y explica que inicialmente los influencers son aquellas personas que influyen en un determinado grupo y que no necesariamente tienen muchos seguidores. Sin embargo, “hay influencers que no son líderes de opinión y que simplemente llevan el nombre porque hay que usar algún concepto para señalar a alguien que tiene muchos seguidores”, dice. Es un error de mercadeo, confiesa.


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TIPOS

Celebrities. Personas famosas, que salen en televisión o en el cine, aun cuando no son actores o cantantes. Ofrecen a las marcas la oportunidad de generar conexión con las audiencias.

Power Creators. Personas que surgieron como un usuario común y crean contenido en las redes.

Expertos. Personas de gran relevancia y reputación. Pueden ser periodistas, escritores o especialistas en algún tema o disciplina.

Media. Los medios de comunicación que se han convertido en referencia para la información, por lo que al final son influencers como medios.

Fans. Existen seguidores de la marca que resultan la mejor influencia para ella, se encargan de transmitir la experiencia que han tenido en diversas circunstancias.

FUENTE: Marca 2.0


“Siempre he sido bisnera”

Maritza Rivas siempre ha visto las redes sociales como un negocio. Sin embargo, asegura que planea usarlas para abordas temas poco mencionados en el país. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE
Maritza Rivas siempre ha visto las redes sociales como un negocio. Sin embargo, asegura que planea usarlas para abordar temas poco mencionados en el país. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Aún estaba en la primaria cuando Maritza Rivas llegaba al colegio cargada de lápices y borradores para venderlos entre sus compañeros. A veces, también llevaba esencias de perfumes que su mamá tenía en casa y las vendía a 10 córdobas. Con eso compraba la merienda durante el receso. Allí supo que le gustaba ganar dinero, dice. Después inició junto con su hermana como modelo y edecán y vio que se ganaba bien. Desde entonces comenzó su lucha por ser más conocida para mejorar sus ingresos económicos.

“A los 19 años yo me puse los pechos. Y no me los puse solamente por vanidad, sino porque quería cobrar más dinero trabajando como modelo y edecán. Lo hice pensando en lo que me gustaba, pero también pensando en la parte de negocio. Siempre he sido bisnera”, confiesa Rivas, de 29 años.

Fue así que se metió al concurso de Miss Nicaragua, pensando en que si quedaba en algún puesto podría aprovecharlo para cobrar más como modelo. Luego ingresó en la televisión y abrió su página en las redes sociales pensando que si generaba la cantidad de seguidores posibles esa podría ser una nueva forma de ingreso. “La gente ahora está interesada en ver qué es lo que hace en la vida real la gente que sale en la televisión y ahora hay personas que me han visto y me han conocido por medio de las redes sociales”, dice.

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Inició pagando campañas publicitarias en Facebook, compartiendo contenido y aprovechando cuando otros presentadores con más seguidores compartían su página. Así logró los más de 119 mil seguidores que tiene en esa red social y una cantidad similar en Instagram.

Elaine Miranda es una de las pioneras en hablar sobre finanzas personales con su blog Plata con Plática. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE
Elaine Miranda es una de las pioneras en hablar sobre finanzas personales con su blog Plata con Plática. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Elaine Miranda, de 32 años, también vio en internet una oportunidad para hacer un negocio. Inició un blog de Finanzas Personales llamado Plata con Plática en 2012 y a los meses de comenzarlo vio que la gente se identificaba con sus temas y comenzó a ganar más seguidores. Dos años y medio después se dio cuenta que podía vivir de su blog.

Según la revista Marca 2.0, Miranda es el tipo de influencer que es experta en un tema específico y que sus seguidores la conocen por ello. Sin embargo, a ella no le gusta este término. “Cuando me dicen que soy influencer yo me siento rara. Siento que esa palabra es bien subjetiva. Me siento que no es algo con lo que vos podés autodenominarte. No podés andar por el mundo diciendo que sos una influencer porque entonces perdés la influencia”, confiesa.


Origen

Históricamente los influencers no son algo nuevo. El término original era “influential” o líderes de opinión. Lo comenzaron a usar los sociólogos Paul Lazarsfeld y Eliy Katz. Ellos afirmaban que los medios tradicionales ya no influían a las audiencias, entonces buscaban a líderes de opinión. Y, según dijo Patricia San Miguel, investigadora del ISEM Fashion Business School a El País fueron los blogs y microbloggings quienes pusieron de moda el término.

Según la investigadora, los influencers no son solo una moda pasajera, más bien han venido para quedarse. “La influencia se ha compartimentado porque una persona está conectada a muchas, hay más ruido, se consultan más webs, se siguen más perfiles. Antes, los consumidores eran heterogéneos; hoy ‘lo nicho’ es sostenible económicamente”, sentencia San Miguel.


El curioso caso de JR

JR es el único nicaragüense que ha recibido dos placas de YouTube por la cantidad de seguidores que acomula en esa red social. LA PRENSA/ CORTESÍA
JR es el único nicaragüense que ha recibido dos placas de YouTube por la cantidad de seguidores que acomula en esa red social. LA PRENSA/ CORTESÍA

Hace siete años Juan Ramón Quintanilla dijo en una entrevista que en diez años se veía “internacionalizado”, quizás actuando en series para público latino. En ese tiempo trabajaba junto a su amigo Reynaldo Ruiz en su programa llamado International News Network (INN). Y aunque no está actuando en series, su popularidad ya alcanzó niveles internacionales.

“JR es una anomalía en Nicaragua realmente. Es más, yo creo que le preguntás a él y tampoco sabe cómo explicarlo. Es impresionante. Es muy legítimo. En algún momento decidió no tratar de ser lo que no es y mucha gente conectó con eso. Creo que la estrategia que él sigue es ser él mismo y eso difícilmente vas a hacerlo mal porque sos vos”, dice Manuel Díaz, experto en Marketing.

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Esta semana fue invitado al programa Tu Mañana, que dirige el conductor de radio y televisión Enrique Santos, en Estados Unidos. Según contó fue invitado con todos los gastos pagados y durante su visita juntos realizaron una de sus parodias.

JR INN ha sido el único nicaragüense que ha recibido dos placas por parte de YouTube por superar los 100 mil seguidores y su crecimiento ha aumentado considerablemente en el último año. Tanto que hasta abandonó su programa en televisión. Actualmente en su página de Facebook tiene 908 mil likes y lo sigue un millón sesenta y un mil personas. En Instagram tiene 73 mil seguidores más y en YouTube tiene 907 mil suscriptores. Sus videos han superado los cuatro millones de visualizaciones.

El lado amargo de las redes

Xiomara Blandino. LA PRENSA / Óscar Navarrete

No todo en las redes sociales es amor para los influencers. Un comentario mal dicho y los miles de seguidores que los ven se vuelven en su contra en minutos. A la ex-Miss Nicaragua, Xiomara Blandino le ha pasado. A inicios de este año 2018 apareció en internet una fotografía de ella comiendo en un restaurante con Juan Carlos Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial y días después ella y su exesposo Mario Sacasa anunciaron formalmente su separación en las redes sociales. Enseguida le llovieron miles de comentarios donde la atacaban.

“He sido una persona bastante abierta. He compartido mi vida personal, mi vida familiar. Eso tiene sus pros y sus contras porque como figura pública también soy un ser humano. He sido víctima de acoso en redes sociales por cosas personales, por altibajos”, confiesa Blandino.

Pero esa no fue la primera vez que la han atacado en las redes. Cuando tuvo a su primer hijo algunas de sus seguidoras le decían en las redes sociales que no había subido fotos de él porque seguramente le había salido feo.

A Maritza Rivas también le pasó. En octubre del año pasado se viralizó un video que le hicieron años atrás donde ella afirmaba que no creía en Dios y en cuestión de horas la gente comenzó a amenazarle, insultarla y unos hasta le decían que mejor se muriera. A eso ella le afectó tanto que pasó desconectada durante un fin de semana y hasta perdió un evento que tenía planificado.

“En ese momento me sentí mal. Perdí un trabajo. Tuve esa situación el viernes y no quise saber más del teléfono. Y el domingo me llaman de un trabajo que tenía esa mañana y los perdí porque se me olvidó. Yo no me sentía bien. Me amenazaban con que yo no debía existir. Yo sentí que me iban a matar”, dice Rivas.

La preocupación era tanta que Rivas no quería salir sola a la calle. Dejó de ir a ciertos lugares y contrató a un conductor para que cuidara a su hija. Pasó así durante los siguientes cinco días después que se viralizó el video. Hasta que decidió hacer un video y un comunicado donde exigía que respetaran su opinión.


Políticos que son influencers

A diferencia de Estados Unidos, México o Venezuela en Nicaragua no hay políticos que son influencers. O bien, que usan las redes sociales y que hayan creado comunidad allí. Según Manuel Díaz, quien también es propietario de Bacanalnica, la razón es simple: aún hay poco acceso a internet y el poco que hay se usa para otros.

“Apenas somos 500 mil usuarios y la mayoría lo ocupa para WhatsApp, por allá entran a Facebook. Es bien chiquito. Nicaragua sigue siendo un mercado extremadamente pequeño. Por eso JR es una anomalía en Nicaragua, porque en México hay mil como él, aquí solo hay uno. Tener seis millones de vistas es una locura, porque si solo fuera un público nica jamás llegaría a eso”, explica Díaz.


Negocio en las redes

Anabella Galeano es una de las "influencers" más criticadas en Nicaragua por la forma en que gana sus seguidores. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE
Anabella Galeano es una de las «influencers» más criticadas en Nicaragua por la forma en que gana sus seguidores. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Antes de publicar una fotografía en Facebook o en Instagram, Anabella Galeano, de 29 años, ya sabe que esa causará furor en las redes sociales. Y casi nunca desacierta con sus predicciones. Por esas publicaciones ha sido fuertemente criticada, pues expone su cuerpo de forma extrema. En unas fotografías muestra sus glúteos y en otras sus piernas y hasta ha hecho fotos donde se manosea con su compañera de trabajo, a quien ella misma reclutó para ser una “chica extra”.

Sin embargo, a ella no le afecta que hablen mal de lo que hace porque el tráfico digital que sus publicaciones alcanzan es muy alto y por eso siempre tiene empresas que le piden promocionar algún artículo. “La gente no entiende que es una forma de trabajo. ¿Por qué comencé a usar las fotos así? Pues porque me genera ingresos. La gente te busca por eso. Las empresas buscan a una influencer o una impulsadora de un producto que tenga varios seguidores. Ahora el negocio es así”, dice Galeano.

El costo de las publicaciones depende de quién sea el influencer que acepte promover alguna marca. Hay algunos que pueden cobrar mil dólares solo por un post en una red social. Hay otros que tienen menos seguidores que pueden pedir 300 dólares por tres fotografías, revela Díaz.

Sin embargo, señala Xiomara Blandino, en Nicaragua el problema es que no hay una regulación sobre cuánto se debe cobrar, entonces son ellos mismos quienes arman su tarifa. En España, por ejemplo, un influencer con 10 mil seguidores cobra 100 dólares por una publicación en Facebook y uno que tiene 500 mil seguidores cobra 3,350 dólares, según publicó La Vanguardia.

“Al comienzo era como de quién define los precios. Yo puedo decir que soy de las personas que empezaron a decir ‘este es el precio’. Yo voy a hacerlo por tanto (…). No hay nadie que regule cuánto debo cobrar yo. A nivel internacional sí hay tarifario, pero en Nicaragua no lo tenemos establecido y la gente ha venido poniendo el precio al bolsazo”, dice Blandino.

Maritza Rivas, por ejemplo, asegura que en un mes como mínimo podría reunir dos mil dólares. Xiomara Blandino, aunque no quiso decir cuánto ganaría, afirmó que recibe mucho más que Rivas. En el caso de Anabella Galeano afirma que por una foto en Facebook cobra 100 dólares.

Entre más seguidores se tenga el precio es más alto, pero hasta en esa lucha hay límites, dicen los influencers. En el caso de Xiomara Blandino dice que ella trata de cuidar su imagen y una de las promociones que no hará es con licores. En el caso de Maritza Rivas afirma que su límite depende del propósito de la publicación, pues ya ha hecho desnudos. “Yo siempre analizo la reacción de las personas para ver si estoy dispuesta a aguantarla”. Anabella Galeano afirma que aunque su alter ego hace fotos con poca ropa, se ha negado a hacer fotos de lencería.

“Esto que hago no me afecta y lo voy a seguir haciendo hasta que mi cuerpo vaya cambiando. No lo sé”, dice Galeano.

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