¡Una grata sorpresa! Leonardo Ortiz, el «Tigre» que empezó a jugar hasta los 14 años

Apenas hace seis años empezó la aventura de Ortiz en el beisbol. Jugaba futbol desde infante con sus amigos, pero todo cambió cuando el papá de Javier Robles formó un equipo juvenil y convenció a Ortiz de unirse.

El nica Leonardo Ortiz pegó dos jonrones en la etapa clasificatoria de la Serie Latinoamericana. LAPRENSA/MANUEL ESQUIVEL

El joven Leonardo Ortiz puede pensar a sus 20 años que el pasado no fue más que una morada cuando se sitúa en el presente. Pasó de una firma no realizada y confusa con los Bravos de Atlanta a sonreír de forma incontenible cuando los Rojos de Cincinnati le dieron la oportunidad de firmar. Sin embargo, casi cuatro años después de ese amargo y dulce episodio, su nombre se escribe en los periódicos, se escucha en las radios y se mira en la televisión, todo por un solo motivo: llevó el esfuerzo a otro nivel, a la etapa de los resultados.

Te puede interesar: Tigres de Chinandega a la final de la Serie Latinoamericana de beisbol

Lo fuerte de Ortiz no son las palabras, pero en la receptoría vive en un mundo paralelo, en donde él reina, pretende ser el mejor cada vez que se coloca el guante, intenta aprovechar cada turno al bate y dirigir aún con su corta experiencia, a los lanzadores de su equipo. “Siempre me dejo llevar por los lanzadores. Me gusta tener buena química porque ese es el éxito de un catcher”, confiesa el novel pelotero.

Su primer juego

El mánager de los Tigres de Chinandega, el panameño Lenín Picota, recuerda el primer juego de la temporada en el cual colocó a Ortiz detrás del plato. El estratega advierte que no fue ni la sombra de lo que el joven proyecta. “En ese primer desafío el muchacho se vio muy mal, se le pasaban todas las pelotas, se ponchaba con lanzamientos muy malos y si bien recuerdo lo tuve que sacar en el quinto episodio”, relata Picota.

“Ahora todo es diferente, ha ganado mucha confianza. Nosotros hablamos mucho con él para que se sintiera cómodo cuando se fue Andy Paz, le dijimos que no se preocupara por batear, que se enfocara en atrapar las pelotas”, explica.

Aún con todo el empuje que ha mostrado Ortiz, Picota cree que debe mejorar más en su poder. “Tiene fuerza y puede ser un receptor de muchos jonrones, el problema es que no sabe batear con poder, no sabe jalar bien las pelotas, cuando lo hace salen muchos batazos al otro lado”.

Jugaba futbol

Apenas hace seis años empezó la aventura de Ortiz en el beisbol. No es la historia en la cual su papá lo llevaba al estadio de pequeño y que se fue enamorando del deporte rey del país. Jugaba futbol desde infante con sus amigos, pero todo cambió cuando el papá de Javier Robles formó un equipo juvenil y convenció a Ortiz de unirse.

“Yo inicié como jardinero. No se me olvida mi primera experiencia porque gané la triple corona, después me fui a probar al viejo estadio e ingresé a la Academia Denis Martínez. Aníbal Vega influyó para que yo entrara”, comenta.

En este 2018, para Ortiz solo hay una meta: jugar en Estados Unidos. Ya son tres años en Dominicana y cree que es tiempo para saltar de nivel. Aunque Ortiz no sea el más talentoso, parece preparado para rugir en medio de la selva que son las Liga Menores. Por el momento ha sido una grata sorpresa.

Sus números

Leonardo Ortiz ha incrementado año con año sus números en República Dominicana con los Rojos. En su primer año (2015) bateó para .218 en 33 partidos, en 2016 .242 en 42 juegos y en 2017 .295, conectó dos jonrones y empujó 23 carreras en 57 encuentros.

En la final de la LBPN bateó cinco hits en 20 turnos con dos carreras impulsadas, en la semifinal seis hits en 12 turnos y en la temporada regular: nueve hits en 42 turnos con un jonrón. Además que en la Serie Latinoamericana lleva dos vuelacercas.