Leer es la llave mágica que nos permite conocer historias y parajes inimaginables

Carlos Fuentes señala con mucho acierto que “la lectura implica la posibilidad de escoger entre el silencio y la voz, la memoria y el olvido, el movimiento y la inmovilidad, la vida y la muerte"

LA PRENSA/THINKSTOCK/Archivo

Todos quieren leer rápido, sobre todo cuando por razones de estudio o trabajo nos espera una «montaña» de libros o informes en el escritorio; sin embargo, es necesario recordar que la lectura rápida es una técnica que debemos adquirir en manos de profesionales, pues de otra manera podría ir directo al mundo de la lectura superficial, donde no se comprende nada.

Leer es una actividad esencial en el proceso de aprendizaje y, a la vez, es un hábito que debemos adquirir todos, porque es la llave mágica que permite introducirnos a nuevos mundos, a historias y parajes inimaginables.

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Carlos Fuentes señala con mucho acierto que “La lectura implica la posibilidad de escoger entre el silencio y la voz, la memoria y el olvido, el movimiento y la inmovilidad, la vida y la muerte. El puente entre dos opuestos es la palabra.

El espectador que mira meramente pasivo la televisión queda como adormilado, violado casi por la sucesión de imágenes, sin respuesta crítica o creativa. Todo lo contrario de lo que nos exige un buen libro, una buena lectura”.

Por tales argumentos es que debemos insistir en la importancia de desarrollar en los estudiantes la habilidad de leer cualquier tipo de textos y comprenderlo adecuadamente de forma rápida, lo cual se apoya en algunas cuestiones teóricas fundamentales para entrar al texto de forma certera.

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Hay que iniciar conociendo cómo se da el proceso de la lectura, al reconocer los órganos que intervienen y los mecanismos que se realizan, para base sicológica de ella y sus operaciones principales para apreciar la relación que existe entre hábitos de lectura y capacidad de análisis, apoyados en los significados de la lectura: literal, complementario e implícito.

Además debemos estudiar bien los tipos de lectura: silenciosa, oral, intensiva o creadora y las técnicas necesarias para leer revistas, periódicos, libros y manuales.

Los maestros y padres deben insistir para inculcar el hábito de la lectura en nuestros niños y jóvenes. No permitamos que las nuevas tecnologías se divorcien de los hermosos libros, que nos llaman con sus portadas brillantes y seductoras. Sigamos siendo lectores incansables.