REPORTAJE

La estirpe de los Ortega Saavedra

Esta es la historia de los progenitores de Daniel, Humberto y Camilo Ortega Saavedra

04/02/2018

En la calle Corral de Granada, en una mañana de una fecha aproximada a 1920, Manuela Guerrero Gómez barría el frente de su casa, cuando de repente apareció frente a ella un joven que no pasaba de los 15 años de edad y quien le preguntó por Marco Antonio Ortega Echaverri.

—Señora, ¿ha visto salir a don Marco?

—No, no he estado pendiente.

Manuela Guerrero, pariente de quien después sería el presidente Lorenzo Guerrero, era vecina de Marco Ortega, quien en esa época era empleado de uno de los hombres más ricos de Granada, Agustín Chamorro. Ortega estaba casado con Mélida Urbina. El joven le llamó la atención a Manuela por la apariencia de muchacho pobre.

—¿Y vos quién sos, chavalo?

—Yo me llamo Daniel, soy hijo natural de don Marco. Parece que doña Mélida nunca me ha querido, pero yo vengo a tratar de hablar con él, para ver si me ayuda con mis estudios.

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Desde ese primer contacto, Manuela Guerrero y su hermana Juana se hicieron amigas de aquel joven, quien obviamente se entrevistó con su padre, quien lo acogió y lo ayudó a graduarse de contador.

Ese joven era Daniel Simeón Ortega Cerda, nacido en 1905, quien luego sería el padre de los guerrilleros sandinistas Daniel, Humberto y Camilo Ortega Saavedra.

La familia Ortega Saavedra. Arriba: Germania y Camilo. Abajo: Daniel Ortega Saavedra, Daniel Ortega Cerda, Lidia Saavedra y Humberto. LA PRENSA/ CORTESÍA

La cuna de los Ortega

José Daniel Ortega Saavedra, actual mandatario de Nicaragua, nació el 11 de noviembre de 1945, en La Libertad, Chontales, la ciudad natal de su progenitora Lidia Albertina Saavedra Rivas, pero sus orígenes también se pueden encontrar en la ciudad natal de su padre Daniel Ortega Cerda, en Masatepe, en el departamento de Masaya.

En una casa que estaba casi enfrente del parque central de Masatepe, el papá de Marco Ortega Echaverri, quien también se llamaba Marco Antonio Ortega, crio con cierta comodidad a sus hijos. Los familiares de Marco Antonio Ortega, es decir, el bisabuelo de los Ortega Saavedra, comentan que la familia tenía facilidades económicas. Poseían propiedades, cultivos y hasta tenían un trillo de arroz.

Los hermanos del abuelo de los Ortega se llamaban Rodolfo, Camilo, Chepita, Chila, Bemilda y Aminta. “Mi tatarabuelo educó a sus hijos de la mejor manera posible en esos tiempos y todos fueron personas notables”, dice Elízabeth Ortega, bisnieta de Rodolfo Ortega.

Una tragedia pudo ser la causante de que Marco Antonio Ortega se haya ido de Masatepe hacia Granada, llevándose consigo también a su hijo Marco. En una rueda de madera que hacía funcionar al trillo de arroz quedó prensado un niño que resultó muerto en el accidente. Los descendientes de Rodolfo Ortega indican que ese niño era un hijo de Marco Ortega, hermanito del abuelo de los Ortega Saavedra.

En el Registro Público de Masatepe está un acta de defunción que dice: “En Masatepe, a 7 de febrero de 1890, ante mí Bruno Beteta, Daniel Agustín Pérez dijo que ayer jueves, a las 10:00 de la noche, falleció en esta ciudad de accidente natural el niño Camilo Ortega, de un 1 de edad… hijo legítimo de don Marco Ortega, comerciante, y de doña Ercilia Echaverri”. Los parientes de los Ortega que aún habitan en Masatepe no saben confirmar si este sería el niño que murió en el trillo de arroz.

Lo que sí parece ser es que el matrimonio Ortega Echaverri tuvo otro hijo varón a quien también llamaron Camilo. Una partida de nacimiento dice: “En Masatepe, a 19 de marzo de 1892… don Marco Ortega dijo que ayer, a las 4:00 de la tarde, en esta ciudad nació Camilo Segundo, hijo legítimo del comerciante, negociante de este domicilio y de Ercilia Echaverri”.

Otras personas afirman que los Ortega migraron a Granada en busca de mejores horizontes. “Para ellos este lugar era muy remoto”, dice Francisca Ortega, nieta de Rodolfo, tío abuelo de los Ortega Saavedra.

La tumba en La Libertad, Chontales, de los hermanos mayores de Daniel y Humberto Ortega Saavedra. Ellos, Sigfrido y Germania, murieron a los dos y tres años de edad, en 1945, en el mismo año que nació Daniel. Sigfrido murió tres días antes de que naciera Daniel. LA PRENSA/ CORTESÍA

Una abuela en el misterio

Si está claro quién es el abuelo paterno de los Ortega Saavedra, no es así con la abuela paterna, de quien solo se sabe que es de apellido Cerda.

En su libro La epopeya de la insurrección, el general en retiro Humberto Ortega Saavedra dice que su padre nació en Los Rincones, Masatepe.

En la carretera que va hacia San Marcos, a unos cinco kilómetros de Masatepe, hay una quinta de nombre Gloria, y a la par un camino que lleva a Los Rincones, un caserío con calles de tierra en la actualidad. Allí hay varias familias de apellido Cerda, las cuales fueron visitadas por la Revista Domingo, pero en ninguna de estas conocen o han escuchado la historia de que alguna mujer de apellido Cerda sea la abuela paterna de los hoy conocidos hermanos Ortega.

El general en retiro Humberto Ortega ha explicado en sus escritos que en una ocasión, cuando él era chavalo, su padre lo llevó a Los Rincones con varios regalos para sus parientes. Pero no recuerda exactamente cómo se llamaba su abuela, aunque ha dicho creer que es Mercedes Cerda.

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Algunos historiadores consideran que en realidad la abuela paterna de los hermanos Ortega es de otra comunidad de Masatepe que se llama San José de Monte Redondo. La Revista Domingo también visitó ese lugar y no hay rastro de la señora Cerda. Algunos habitantes de apellido Cerda dicen que los viejos que pudieron conocer esa historia ya murieron y hoy solo hay “jóvenes” de entre 60 y 70 años de edad que nunca han escuchado hablar de ella.

Algunos especialistas o aficionados a la genealogía tampoco tienen la respuesta. No hay datos sobre la señora Cerda. En páginas web como Geni.com, Ancestry o MyHeritage, se refieren a la abuela paterna de los Ortega solo con ese apelativo, señora Cerda, en inglés.
El historiador de Masaya, especialista en símbolos patrios, Hernán Zúñiga, ha buscado en el Registro Público los datos sobre la señora Cerda y le han negado información, alegando que está bloqueada por la familia presidencial. “Eso es público, no es un delito investigar esos datos. No entiendo por qué no se puede acceder a ellos”, dice Zúñiga.

Una explicación, que expone en sus escritos el general Ortega, es que en el pasado era algo vergonzoso ser hijo natural y tal vez por ello su padre Daniel Ortega Cerda no hablaba mucho de su mamá.

Tampoco está claro si cuando Marco Antonio Ortega se unió con la señora Cerda ya se había trasladado a Granada, lo cual se supone que habría ocurrido a finales de los años 1800 o a inicios de los 1900. Ortega Cerda nació el 18 de febrero de 1905.

Imagen en la que aparecen los maestros del Instituto Nacional de Oriente, Estanislao Vela, Salvador Barberena y Marco Antonio Ortega junto a quien fuera alumno de ellos, Anastasio Somoza García. Ortega es el de traje negro, cuarto de izquierda a derecha. Foto tomada de un libro del historiador Alejandro Barberena Pérez. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN

Marco Antonio Ortega

El abuelo paterno de los Ortega Saavedra fue un personaje sumamente importante en la Granada de inicios del siglo pasado.
Tras la caída del presidente José Santos Zelaya, los conservadores querían borrar cualquier vestigio de ese gobierno liberal y una de las primeras cosas que hicieron fue cambiar el himno nacional, que en tiempos de Zelaya era Hermosa Soberana. Apuradamente impusieron otro, La Patria Amada, cuya letra era obra de Marco Antonio Ortega, el abuelo de los Ortega Saavedra.

Este fue el himno nacional casi 30 años, desde 1910 hasta 1939. En 1918, el gobierno conservador de Emiliano Chamorro impulsó un concurso para cambiar la letra del himno y ganó el Salve a ti, Nicaragua, de Salomón Ibarra Mayorga, pero fue hasta 21 años después que se convirtió en el himno nacional, mediante un decreto de Anastasio Somoza García, sustituyendo al himno que había escrito Ortega.

Los historiadores le conceden un alto grado de intelectualidad a Marco Antonio Ortega, aunque algunos indican que fue empírico. Fue maestro y luego director del Instituto Nacional de Oriente, donde fue maestro de grandes personajes de la historia nicaragüense, entre los que sobresale el propio fundador de la dinastía somocista, Anastasio Somoza García.

A Marco Antonio Ortega algunos le consideran somocista porque apoyó a Somoza García cuando este último fue nombrado jefe director de la Guardia Nacional. Y, además, un hijo de él, Alfonso Raúl Ortega Urbina, tío de los Ortega Saavedra, fue canciller o ministro de Relaciones Exteriores de los gobiernos somocistas.

El general Humberto Ortega explica, en su libro La epopeya de la insurrección, que su abuelo paterno era conservador y que estaba interesado en que se acabaran los eternos conflictos con los liberales. “Cabalgando en un brioso caballo, en el parque central de Granada, aboga para que el joven Somoza García, de cuna conservadora de San Marcos, sea nombrado para jefe del Ejército en el marco del espíritu unitario entre liberales y conservadores para afianzar la paz”, dice Humberto Ortega.

Y, sobre su tío Alfonso Ortega Urbina, el general Ortega indica que él se fue a España y regresó como el primer nicaragüense graduado en diplomacia y el único durante algún tiempo. Cuando retornó a Nicaragua, fue donde su hermano Daniel Ortega Cerda y le explicó que era diplomático de carrera, pero que no le quería servir a los Somoza. Ortega Cerda le replicó que era un profesional y que no le iba a servir a los Somoza, sino a Nicaragua. Y así fue como se convirtió en canciller durante la época somocista.
Sobre su abuelo, el general Ortega dice: “¿Cómo iba a saber él que Somoza García después se iba a convertir en un dictador?”.

El experto en símbolos patrios, Hernán Zúñiga, se ha interesado en la vida de Marco Antonio Ortega por ser el autor de la letra de uno de los cinco himnos nacionales que Nicaragua ha tenido en su historia. “Marco Antonio Ortega era un autodidacta, era una persona muy culta. Leía mucho. Fue poeta”, dice Zúñiga.

En Granada también hay personas que recuerdan cosas no tan agradables de Marco Antonio Ortega. Solicitando el anonimato, dos personas relatan que Ortega era empleado de Agustín Chamorro, un capitalista de Granada dueño de muchas propiedades, haciendas y negocios, pero que en un momento tenía problemas con la Renta. Y en una ocasión se le acercó a Ortega.

—Don Marco, quiero que usted me haga un favor.

—Cómo no, claro que sí, don Agustín.

—Quiero que antes de que vengan los impuestos, le voy a pasar ciertas casas, con escritura pública.

Tiempo después, cuando Agustín Chamorro había mejorado su relación con la Renta, regresó donde Marco Antonio Ortega.

—Quiero que usted me devuelva las casas.

—¿Qué casas?

—Pues las que le di.

—Hay una condición. Yo me voy a quedar con algunas.

Eran las mejores casas, como en la que Marco Antonio Ortega habitaba a media cuadra del Instituto Nacional de Oriente, donde hoy es la biblioteca municipal y el museo del convento de San Francisco.

De acuerdo con la versión de un nieto de Agustín Chamorro, Jean-Pierre Chamorro Flores, el abuelo de los Ortega sí le trabajó al abuelo de él, pero es falso que le haya robado propiedades. “En efecto el señor Marco Antonio Ortega fue empleado de mi abuelo, Agustín Chamorro. Este hecho ya lo conocía yo pues me lo había contado mi padre, Alejandro Chamorro Benard. Recuerdo que me dijo que fue un buen empleado, honorable y nunca mencionó ningún problema con él. Esto mismo lo corroboré de nuevo con mi madre, quien aún vive. Es falso lo que indica el artículo, que mi abuelo traspasó propiedades con fines turbios al señor Marco Antonio Ortega y es también falso que el señor Marco Antonio Ortega le robó o se quedó con propiedades o de alguna manera cometió un acto ilícito contra mi abuelo”, escribió Chamorro Flores en una carta dirigida a LA PRENSA.

La casa de color amarillo, que tiene una puerta estilo convento, era donde residía Marco Antonio Ortega y donde vivió un tiempo su hijo Daniel Ortega Cerda, el padre de los hermanos Ortega Saavedra. Esta casa era tan grande que salía hasta la calle Santa Lucía. Ortega tuvo varias propiedades en Granada. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Es una casa grande, de estilo colonial, con puertas al estilo de las de los conventos y que abarca casi una manzana. Allí, la esposa de Ortega, Mélida Urbina, tenía un enorme jardín de rosas, “las de mejor fragancia y más bellas” que había en Granada en esa época. Según exalumnos del Instituto Nacional de Oriente, esas rosas eran abonadas con fertilizantes que un programa norteamericano, llamado Punto Cuarto, donaba al instituto para los estudiantes de agricultura que tenían un huerto en el colegio.

Otro exalumno indica que Ortega a veces ocultaba que la nómina de maestros ya había llegado y los maestros apremiados por la tardanza en su pago tenían que ir a prestar dinero donde Eliseo Echaverri, de Masatepe, probable pariente de Ortega, quien prestaba al 20 por ciento. Y cuando los maestros ya habían prestado, entonces Ortega sacaba la nómina, pagaba y los maestros corrían a pagarle a Echaverri. Y cuando Ortega pedía inodoros nuevos al Ministerio de Educación, los nuevos los ponía en su casa y los de su casa en el instituto, afirman exalumnos que aún viven en Granada. Aunque la mayoría concuerda que Marco Antonio Ortega fue más notable que alguien bandido. Fue un buen maestro y director del Instituto Nacional de Oriente.

Lidia Saavedra y Daniel Ortega Cerda celebran con un queque y gaseosas la salida de la cárcel de su hijo Daniel Ortega Saavedra, quien en diciembre de 1974 fue liberado mediante un operativo militar en la casa del funcionario somocista Chema Castillo. Cuatro meses después de esa celebración, el 21 de abril de 1975, muere Daniel Ortega Cerda. LA PRENSA/ CORTESÍA

Daniel Ortega Cerda

Las hermanas Manuela y Juana Guerrero le contaban a su sobrino Carlos Malespín Guerrero que Daniel Ortega Cerda fue buen amigo de ellas. Después de graduarse de contador con la ayuda de su padre, trabajó en la sucursal de Granada del Banco Nacional.

Empujado por el hecho de no caerle bien a su madrastra o por el afán de ir en busca de oro, Ortega Cerda se trasladó a Chontales, donde, según el libro Unfinished Revolution, de Kenneth E. Morris, trabajó como contador de la empresa minera La Esmeralda. Según Humberto Ortega, eso habría sido en 1939.

En La Libertad conoció a quien sería su esposa, Lidia Saavedra. Curiosamente, Saavedra también era hija natural, es decir, nacida fuera de matrimonio. Ambos eran los hijos mayores de sus padres. Ella era hija del comerciante Benjamín Saavedra y de Mercedes Rivas, quien luego se casó con Ramón Mongrio y tuvo varios hijos, entre ellos uno de nombre Humberto.

Los dos primeros hijos que tuvieron fueron Germania y Sigfrido. Ortega Cerda era fan de los alemanes y por eso les puso esos nombres, pero los niños solo vivieron dos y tres años cada uno y murieron en 1945, según el general Ortega por las duras condiciones de vida en la zona y también por falta de recursos. Uno de ellos, Sigfrido, murió el 8 de noviembre, solo tres días antes de que naciera Daniel Ortega Saavedra. Germania había fallecido en junio.

Durante el tiempo que vivió en esa zona, Ortega Cerda también se movió por Las Segovias, donde había tenido la oportunidad de tener encuentros con el general Augusto C. Sandino, con quien intercambiaba cartas con muestras de apoyo a la causa guerrillera. “Muy estimado general Sandino… desde ahora cuénteme entre sus incondicionales y leales soldados y le agradecería un salvoconducto sin fecha… para llegar hasta usted y luchar a su lado, decidido a quemar mi vida”, le escribía Ortega Cerda a Sandino, según una carta expuesta en el sitio web www.sandinorebellion.com

Cuando Sandino fue asesinado, Ortega Cerda acusó públicamente a Somoza García por el asesinato y, además, como era perseguido por la Guardia Nacional, le escribió a Somoza García: “Para su buena información le participo que trabajo actualmente en la casa Guillermo Hüper, Matagalpa, y para mi identificación más fácil, le adjunto foto”.

De acuerdo con el general Ortega, su padre Daniel Ortega Cerda se salvó de morir fusilado en Wiwilí a manos de la Guardia Nacional, debido a que su abuelo Marco Antonio Ortega aprovechó que él había apoyado a Somoza García para jefe de la Guardia y le pidió al fundador de la dinastía que le perdonara la vida a su hijo.

El presidente Daniel Ortega Saavedra ha contado en algunas entrevistas que cuando él era pequeño todos los días escuchaba a su padre hablar de Sandino.

El historiador Nicolás López Maltez explica que, aunque no se puede decir que en algún momento de su vida Daniel Ortega Cerda fue somocista, sí se supo que al principio él tenía trato comercial con Somoza García. Ortega Cerda le vendía a la desmotadora Los Manguitos, unos flejes o cintas de metal, con que se amarraban las pacas de algodón.

En una ocasión, según López Maltez, un administrador de la desmotadora, a espaldas de Somoza García, decidió comprarle esas piezas a otro distribuidor y el enojo de Ortega Cerda fue monumental. Desde entonces se habría vuelto contrario a Somoza García.

López Maltez describe a Ortega Cerda como alguien de “carácter extraño”, que en los años sesenta, en el barrio San Antonio, sacaba a la calle, en la puerta de su casa, un radio grande alemán, marca Telefunken, y se ponía a escuchar a alto volumen la radio Habana de Cuba.

La familia Ortega Saavedra, menos Daniel hijo, en su casa en el barrio San Antonio, en 1966. Aparecen Germania, Daniel Ortega Cerda, Lidia Saavedra, Humberto y, adelante, en el centro, Camilo. LA PRENSA/ CORTESÍA

Los hermanos Ortega Saavedra

Después del nacimiento de Daniel, el matrimonio Ortega Saavedra se trasladó a Juigalpa, donde nació Humberto, en enero 1947, y un año después nace una niña, a quien inicialmente llaman Lydia Mercedes, pero un año después la bautizan como Germania del Carmen, como la primera hija fallecida.

Luego la familia se va a Managua, donde nace Camilo Antonio, en diciembre de 1950.

A partir de 1960 los padres viven pendientes de la vida de sus tres hijos varones, el primero Daniel, quien se une al FSLN a inicios de los años sesenta.

Daniel Ortega Cerda muere el 21 de abril de 1975, cuatro meses después de haber celebrado la liberación de su hijo Daniel Ortega de la cárcel. No logra ver la muerte de su hijo Camilo, en Masaya, en 1978, ni el triunfo de la revolución sandinista en 1979, con la posterior ascensión al poder de sus hijos Daniel, como presidente y Humberto como jefe del Ejército.

Lidia Saavedra sí logró ver todo eso. Murió el 3 de mayo del 2005, en Managua, a los 97 años edad.

Las hermanas Vidal y Francisca Mercado Ortega, nietas de Rodolfo Ortega, hermano de Marco Antonio Ortega, abuelo de los hermanos Ortega Saavedra. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Las parientes de Ortega

En Masatepe hay unas ancianas de 90 años de edad, aproximadamente. Son Vidal del Socorro y María Francisca Mercado Ortega. Son nietas de Rodolfo Ortega, hermano de Marco Antonio Ortega, el abuelo de los Ortega Saavedra.

Del abuelo Rodolfo Ortega, las ancianitas aseguran que dejó embarazada a Concepción Sánchez, la abuelita de ellas, pero que nunca veló por la hija que nació producto de ese embarazo, Emelina Ortega Sánchez, la madre de ellas.

Según indican, en los años veinte del siglo pasado Rodolfo era adverso al gobierno de turno y el presidente de la época, no precisan cuál, no miraba con buenos ojos a Rodolfo, por lo cual este tenía que huir constantemente a Costa Rica.

A la hija Emelina la conoció cuando la niña cumplió 7 años de edad, pero no hubo mucha relación. Ni Vidal ni María Francisca conocieron al abuelo Rodolfo.

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