El costo del caño invisible de Edén Pastora

La única ganancia ha sido, como bien se ha dicho, la delimitación salomónica de la frontera marítima en el Pacífico por parte de la Corte Internacional de La Haya.

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En octubre del 2010 el comandante Edén Pastora Gómez, bajo órdenes según afirma, del propio presidente Ortega, comenzó a “limpiar” con la draga “Soberanía” un caño que, según sus propias investigaciones históricas, era el que el general Edward Porter Alexander en su primer laudo se refería que corría la frontera entre Costa Rica y Nicaragua en el delta del río San Juan y este hecho puso a ambos países en un curso de colisión. Por fortuna, el caso fue resuelto en la Corte Internacional de La Haya y no en un campo de batalla.

Mi propia tesis es que Alexander se refería a un brazo del Río San Juan que corría paralelo al Mar Caribe bordeando la Isla Portillos y se comunicaba con Harbour Head, esto lo digo porque en sus propias palabras en inglés el habló de un “channel” o canal y no un “creek”, que traducido al español es un caño.

En el lugar donde Pastora decía que había un caño que conectaba el río con la laguna de Harbour Head dejando dos kilómetros cuadrados a Nicaragua frente a la finca Aragón, la draga no comenzó dragando, sino que tuvo que comenzar a devastar la ribera sur del río San Juan y se armó el escándalo internacional.

Poco después, la draga “Soberanía” se detuvo y no siguió haciendo su “limpieza” contra la ribera del río, sino que el “caño” de Pastora —que no aparecía en ningún mapa histórico de Nicaragua— comenzó a excavarse con picos y palas, ante la airada protesta de Costa Rica en la OEA.

En noviembre del 2010 yo personalmente le advertí a Pastora en una reunión que tuvo lugar en la Empresa Portuaria de Nacional (EPN), donde estaban altos funcionarios de esta empresa, de que estaba equivocado y que se estaba metiendo en territorio tico, que el caño no aparecía en ninguno de los mapas históricos. Su respuesta fue que todos los mapas estaban equivocados, menos el de Google, que también le mostré, empresa que dos días después lo rectificó.

Iguales gestiones realicé, pero sin efecto, ante el alto mando militar de Nicaragua, que mantuvo la tesis de que el caño efectivamente había existido pero no me mostraron un mapa histórico que lo ubicara en el sitio donde Pastora lo había “descubierto”.

Pronto el Gobierno dispuso cambiar los mapas de Nicaragua, para entonces el furor “Río Sanjuanista” abarcaba toda la población. El Ejército de Nicaragua dispuso ejercer la soberanía sobre este novel territorio recién “descubierto” gracias a la interpretación equivocada del Laudo del General Alexander por parte de Pastora.

Nicaragua tenía entonces acceso a Harbour Head por medio de una extensa barra de arena que se formó entre el Caribe y el brazo del río San Juan que conectaba a la laguna paralelo al Caribe, pero con la demanda ante la Corte de La Haya, Costa Rica la reclamó como propia.

Luego vino el fallo del diciembre del 2015 cuando la Corte le dio la razón a Costa Rica sobre los 2 kilómetros cuadrados en disputa de la Isla Portillos separados por el caño que construyó Pastora. Nicaragua mantuvo un puesto militar en la barra frente a Harbour Head, propiamente en Punta Castilla, donde Alexander declaró que comenzaba la frontera en su Primer Laudo.

Ahora con este último fallo del 2 de febrero, resulta que hemos perdido esa extensa barra y la Corte solo reconoce la sección de la barra que está frente a la laguna de Harbour Head, la que ha quedado como un enclave de Nicaragua en territorio tico, sin acceso por tierra. O sea, que hemos salido perdiendo en la frontera por tierra.

La Corte ordenó a Nicaragua pagar una indemnización por 380,000 dólares a Costa Rica y retirar de inmediato a sus militares de Harbour Head y aunque Pastora calificó este pago de “simbólico”, comparado con los 6.7 millones reclamados por Costa Rica, es mucho mayor si se cuantifican los gastos incurridos por el país a lo largo de siete años en un conflicto internacional que nunca debió haber sido y los gastos incurridos por Pastora, que también habría que calcular.

La única ganancia ha sido, como bien se ha dicho, la delimitación salomónica de la frontera marítima en el Pacífico por parte de la Corte Internacional de La Haya.

El autor es periodista, exministro y exdiputado

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