Galería | El desesperado grito de Bosawas

El calendario de Bosawas tiene el horizonte ennegrecido por la deforestación. Pero en mitad del caos hay vida y tradición indígena. Este es el rostro de una zona desconocida de Nicaragua, pero vital.

Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete

Nicaragua posee el bioma de bosque tropical húmedo más importante del planeta: la Reserva de Biósfera Bosawas, pero no lo cuida. De hecho, el gigantesco bosque tropical húmedo podría desaparecer en 15 años debido al violento e incontrolable despale.

“Siendo optimista, en 15 años no habrá Bosawas”, sentenció el científico Jaime Incer Barquero a LA PRENSA en un reportaje.

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En medio de la vorágine deforestadora viven unos 38 mil indígenas. Nicaragüenses miskitos y mayangnas que atestiguan desde hace décadas cómo los hombres del Pacífico desfiguran el pulmón ecológico más importante de Centroamérica y el más grande del continente, después de la Amazonia suramericana.

Pero no todo es deforestación e invasión de colonos en este nuboso territorio. Aquí también hay vida, comercio y esperanza. Signos vitales de comunidades que por siglos han vivido en contacto directo con la naturaleza y en la indiferencia de las ciudades.

Las imágenes de este recorrido gráfico por la zona núcleo de Bosawas son todas de Óscar Navarrete, fotoperiodista de Revista Domingo. Bienvenidos a una parte del país que muere a paso veloz. Y por la cual nadie hace nada.

LA PRENSA / Óscar Navarrete

“Siendo los bosques tropicales lluviosos las fuentes más abundantes de vida vegetal en la Tierra, también funcionan como significantes sumideros de carbono; árboles y plantas en estos bosques ‘inhalan’ dióxido de carbono y el carbono se ve ‘atrapado’ en las estructuras de madera y en el suelo mismo. La Reserva de Bosawas también ayuda a generar una cubierta de nube para la región que regula temperaturas al tiempo que provee agua de lluvia. Es una barrera vital contra climas extremos en la región”. Esto dijo Kathleen Rogers, presidenta de la red internacional Día de la Tierra a LA PRENSA, para un especial sobre el medioambiente en Nicaragua.

 

Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete
Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete

El área total de la Reserva de Bosawas es de 19,867 kilómetros cuadrados, un 15 por ciento del territorio de Nicaragua. La zona núcleo, por su parte, comprende 8,101 kilómetros cuadrados. Esta reserva debe su nombre a una composición derivada del río Bocay, el cerro Saslaya y el río Waspuk. La zona núcleo de Bosawas está integrada por 6 áreas protegidas: Reserva Natural de Bosawas, Parque Nacional Cerro Saslaya, Reserva Natural Banacruz, Reserva Natural Cola Blanca, Macizos de Peñas Blanca, Reserva Natural Cerro Kilambé y Reserva Natural de Bosawas.

 

Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete
Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete

De acuerdo con datos de un amplio reportaje del semanario Confidencial, en colaboración con Connectas, en la Reserva de Biósfera de Bosawas hay una población total de 242 mil personas, de los cuales 38 mil 760 son indígenas. De estos, el 73 por ciento son miskitos y el 27 por ciento mayangnas. Aquí, una niña indígena se cubre el rostro tras una hamaca de su casa.

 


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Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete

En Bosawas, para comunicarse entre diferentes comunidades la navegación es crucial. El río Bocay es la vena acuática más transitada de la región. Sobre sus aguas desfilan barcos que llevan y traen gente y mercancía.

 

Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete
Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete

Aunque retirada, a la comunidad El Hormiguero, en la zona núcleo de Bosawas llegan productos de todo tipo, como frituras para picar, gaseosas y demás mercancías. Aquí vemos la ventana de una venta común en medio de la selva.

 

Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete

Un campesino cortador de café mira el horizonte en el final de una tarde en la zona de amortiguamiento de Bosawas, en el macizo de Peñas Blancas, Jinotega.

 

Bosawas. LA PRENSA / Óscar Navarrete

Fotografía tomada desde los restos de un tronco hueco. La casa que se observa a través del hoyo en la corteza estuvo una vez rodeada de un frondoso bosque tropical húmedo. Hoy solo se aprecian pastizales.

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