Obispo y exdiplomático advierten sobre secretismo y debilidad de la OEA

La actitud sin firmeza de la OEA y el secretismo con que han manejado el acuerdo con el gobierno de Daniel Ortega causó el rechazo del secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor Abelardo Mata.

Monseñor Abelardo Mata, portavoz de la Conferencia Episcopal de Nicaragua

Monseñor Abelardo Mata, portavoz de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. LA PRENSA/ARCHIVO

La actitud sin firmeza de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el secretismo con que han manejado el acuerdo con el gobierno de Daniel Ortega causó el rechazo del secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor Abelardo Mata.

Mata lamentó ayer las «visitas ocultas» y “los acuerdos bajo la mesa” entre la OEA y el gobierno de Ortega, mientras el exembajador de Nicaragua ante este organismo internacional, José Luis Velásquez, calificó como debilidad la actitud ante el país del secretario general del organismo, Luis Almagro.

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En el caso de Nicaragua, el presidente Daniel Ortega prometió reformas electorales. La OEA y el gobierno firmaron un memorándum de entendimiento el 28 de febrero de 2017.

En ese documento, ambas partes acordaron que el organismo observaría los comicios municipales de ese año, mientras en un período de tres años realizarían reformas, además de la depuración del padrón electoral.

“Diálogo a puertas cerradas, diálogo que debe ser involucrado el pueblo y, por lo tanto, es un diálogo entre mudos. Hay que escuchar al pueblo: qué futuro quiere, porque no es un acuerdo simplemente de cúpulas. En el problema de la reforma electoral tiene que escucharse el grito del pueblo, que está pidiendo cambios”, aseguró Mata, luego de una reunión de obispos.

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El jerarca religioso reiteró que en los acuerdos entre el gobierno y la OEA se debe dar participación a todos los sectores. “Tienen que intervenir aquí las diversas fuerzas vivas de la nación”, recalcó.

“Comenzando con la OEA a escuchar, porque en cierto momento se abrió a escuchar a las fuerzas vivas de la nación previo a las elecciones y después como que aquí nada pasó, nadie habló, no hubo ningún eco a esas tremendas inquietudes y más bien unas venidas ocultas (de la OEA) y rápidas; y acuerdos bajo la mesa; creo yo que no es así que se debe manejar este problema nacional”, dijo con claridad el también obispo de Estelí.

No hubo Carta Pastoral

La reunión que sostuvieron los obispos este lunes terminó sin el mensaje que tradicionalmente dedican a los fieles con el inicio de la Cuaresma, y en el que solían abordar hasta hace dos años los temas del país.

Cuando se le preguntó a Mata por qué no hubo mensaje este año, explicó que la Iglesia católica está tratando de buscar soluciones a problemas del Seminario Nacional, que implican su reorganización para contribuir a la formación de los seminaristas.

Almagro se complicó

A juicio del exembajador de Nicaragua en la OEA, José Luis Velásquez, la actuación de Luis Almagro, secretario general de esa organización, ha sido de debilidad y confusión ante el gobierno de Daniel Ortega, lo que se le complica con el caso del magistrado electoral Roberto Rivas, acusado por corrupción y violación de derechos humanos y quien es una de las contrapartes del Ejecutivo para las llamadas reformas electorales.

“Almagro se debilitó con Venezuela, después vino la papa caliente de las elecciones en Honduras. En ambos países no ha logrado nada y se le pone aún más caliente con Nicaragua con el asunto de (Roberto) Rivas, ahora con la Magnitsky. ¿Con quién va a hablar? ¿Y si viene y habla con Rivas?, está dialogando con un delincuente que es un paria internacional, entonces, allí tiene todas las de perder”, expresó el exdiplomático.

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