Niveles de presión sonora, según la OMS

¿Cuál es el nivel sonoro máximo para no afectar la salud? Es una pregunta frecuente. El nivel de presión sonora depende del ambiente, naturaleza de la fuente de ruido, actividad que realicemos, tiempo de exposición, etc.

muchachos, INSS

¿Cuál es el nivel sonoro máximo para no afectar la salud? Es una pregunta frecuente. El nivel de presión sonora depende del ambiente, naturaleza de la fuente de ruido, actividad que realicemos, tiempo de exposición, etc.

El ruido, sonido no deseado, lo podemos analizar desde un punto de vista objetivo, concerniente a parámetros físicos, susceptibles de ser medidos; y otro subjetivo, como sonido molesto. Así, depende de quien lo perciba, de factores sicológicos, sociales y culturales. Por ello, se establecen niveles máximos permisibles que garanticen una aceptación por parte de la mayoría, y se pueda ejercer control y prevención para que se cumplan. De ahí que también se le defina como un sonido cuyo nivel de presión sonora sobrepasa valores autorizados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece una guía para diferentes ambientes, como recomendaciones. Cada país establece sus niveles límite, en leyes, ordenanzas y normas técnicas. Desde hace años.

Según la guía, para dormitorios, el nivel de presión sonora promedio no debe exceder los 30 decibeles, y se debe evitar un ruido individual por encima de los 45.

Durante el día, en interiores de viviendas, el nivel sonoro no debe ser mayor de 35 decibeles. Y no exceder los 55 en balcones, terrazas y áreas exteriores. Por la noche, a un metro de las fachadas de las casas, el límite es de 45 decibeles de nivel promedio.

En hospitales, el nivel máximo de ruidos independientes en interiores durante la noche no debe exceder los 40 decibeles. El nivel promedio en interiores es de 30, durante el día. En las salas donde se atiende a los pacientes, no debe ser mayor de 35, y se debe prestar atención en las unidades de cuidados intensivos y en las salas de operaciones. Las incubadoras con ruidos interiores pueden generar problemas de salud a los recién nacidos, como trastornos del sueño y deficiencia auditiva.

En el ambiente escolar, en el aula el nivel de sonido de fondo no debe ser mayor de 35 decibeles. En los campos de juego, el nivel de sonido de fuentes externas no debe exceder los 55.
Y sonidos de altavoces, con 85 decibeles promedio, durante una hora puede provocar daños en el oído.

En actividades recreativas, como conciertos, discotecas, cines, parques, actividades al aire libre, generalmente la exposición sobrepasa los 100 decibeles de nivel promedio, lo que podría generar deficiencia auditiva significativa después de asistencias frecuentes. Y otros daños a la salud. Además, se debe reglamentar la exposición de los empleados y aplicarlas también a los clientes, que no deben estar expuestos a niveles promedio superiores a 100 decibeles, durante cuatro horas, más de cuatro veces al año. El nivel máximo (no el promedio) en estos lugares debe estar por debajo de los 110 decibeles.

Según la guía, 70 decibeles de nivel de presión sonora promedio en el ruido ambiental y de áreas recreativas se espera que no causen deficiencias auditivas.

Y recordemos que no solo afectan los niveles sonoros altos, ni solo la audición. También la salud extraauditiva, tanto física como sicológica. Y los derechos humanos, la comunicación en los diferentes ambientes (escuela, hogar, oficinas, restaurantes, comercio, centros recreativos), la tranquilidad, convivencia, calidad de vida. Contamina el ambiente.

El ruido provoca estrés, molestias, irritabilidad, insomnio, dolor de cabeza, náuseas, mareos, hipertensión, tensión muscular, y hasta problemas cardíacos. Por eso, “la contaminación acústica no solo es una molestia, sino también una amenaza para la salud pública”.

La autora es educadora.