Corrupción política y democracia

El papa Francisco dijo en Roma que hoy los políticos no se dividen en que si son de izquierda o de derecha, sino en que si son corruptos o no lo son.

A veces por ver los árboles no vemos el bosque y su espesura. Algo así nos podría pasar a nivel político. Por eso el papa Francisco muy acertadamente dijo en Roma que hoy los políticos no se dividen en que si son de izquierda o de derecha, sino en que si son corruptos o no lo son. Lo que está en juego no son ya los ideales políticos, ni siquiera los principios democráticos sino más bien los valores. Quizás por esto, Barack Obama, en el discurso preinaugural de su gobierno, en enero del 2009, formalmente declaraba una independencia ideológica política dejando de lado las diferencias mezquinas, falsas promesas, dogmas gastados, y corrupción “…que tanto tiempo han sofocado nuestra política”.

Soy un apasionado por la historia y también por los números. Pienso que en términos generales la democracia tiene sus fundamentos en una especie trípode: la integridad de las elecciones, el estado de derecho y la libertad de expresión. Pero, según las estadísticas, la calidad de la democracia a nivel mundial ha decaído. Y todos sabemos que Nicaragua no es una excepción.

Sobre la integridad de las elecciones. Hace pocos días el consejero de Seguridad Nacional del presidente Trump, H.R. McMaster, ha declarado que es indiscutible la evidencia del FBI sobre la intervención en las elecciones del 2016 en Estados Unidos. Esto en clara oposición a la frecuente defensa del señor Trump bajo el argumento de que es una “fake news”. En Nicaragua, el Consejo Supremo de Elecciones ha estado dirigido por una persona tan corrupta que en diciembre del año pasado ha sido sancionado por una ley internacional. Pero en realidad las elecciones no han sido legales por culpa de Roberto Rivas, más bien alguien tenía que validar la ilegalidad de las elecciones y nada más propio que alguien acostumbrado a la maraña política para sacar ventajas económicas.

Estado de derecho. Recientemente el hashtag #Me_Too ha sido un tsunami cibernético para darle voz a las mujeres en todo el mundo que han sido víctimas sexuales de algunos hombres que ostentan de poder. Todo empezó con los abusos de Harvey Weinstein a ciertas actrices de Hollywood. La semana pasada, Patrick Brown, uno de los líderes políticos más joven e influyente del Canadá tuvo que renunciar a su cargo de líder del Partido Progresista Conservador tras ser acusado por una joven canadiense en el #Me_Too de Twitter. Pienso ¿y qué pasaría si las denuncias sobre abuso sexual de Zoilamérica Narváez Murillo hechas en 1998 contra su padrastro fueran llevadas a #Me_Too? Y sin duda el populismo sandinista ha profanado la dignidad de otras mujeres a causa abuso del poder. ¿Y qué pasaría si ellas también tuitearan todo?

Libertad de expresión. Hace unos meses en España unos periódicos presentaban la “rebelión” catalana, mientras que otros resaltaban el poder de las urnas del referéndum. Los periódicos informaban con libertad, unos en contra y otros a favor. En Nicaragua hay medios de comunicación en contra y otros a favor. La crítica al Estado se hace por excepción porque —de hecho, no hay libertad de Prensa, pero no porque haya una ley de censura— al estilo de la dictadura del último Somoza, sino por el dominio político de los medios. La publicidad estatal y su secretismo se limitan a los medios afines al gobierno y por supuesto a los innumerables e innecesarios rótulos en las carreteras del país.

Pero la corrupción daña también la confianza en los sistemas políticos confiables de gobierno. El éxito electoral, por ejemplo, lejos de ser instrumento de la legitimidad de un gobierno viene a ser un mero requisito de perennizar el poder. La falta de libertad de expresión viene a ser un medio de intercambio de medias verdades y el Estado de derecho una mera retórica legal. El reto del populismo político del sandinismo de los Ortega es que producen un onanismo existencial en las masas. Con el tiempo, la víctima de este estilo de política si desea comprometerse en política llega a ser como aquel que siendo adicto a la pornografía sexual decide contraer matrimonio. Tarde o temprano le es infiel a quien jura fidelidad o se convierte de su estilo de vida, rectificando la corrupción de sus fundamentos políticos.
El autor es ingeniero en Telecomunicaciones.

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