¿Por qué los nicas están condenados a trabajar en su vejez?

La exclusión del mercado laboral formal de los nicaragüenses con más de 40 años los está condenando a trabajar después de la edad de jubilación, debido a que no logran cotizar ni las 750 semanas mínimas requeridas para una pensión

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Jerónimo José Flores Velásquez, de 67 años, vende cocos en Rivas porque con la pensión que recibe no le da para vivir. LA PRENSA/RAMÓN VILLARREAL

La exclusión del mercado laboral formal de los nicaragüenses con más de 40 años los está condenando a trabajar después de la edad de jubilación, debido a que no logran cotizar ni las 750 semanas mínimas requeridas para una pensión o bien porque sus ingresos son insuficientes para llevar una vejez tranquila, así lo sustentan estudios que analizan la situación de empleo en Nicaragua.

La Encuesta de Hogares para Medir la Pobreza en Nicaragua en 2015, que publica la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg), revela que más de la mitad de los nicaragüenses entre los 65 y 75 años aún están laborado.

Incluso la investigación indica que después de los 75 años el 25.4 por ciento de esa población se mantiene activa laboralmente, pese a que por Ley todo nicaragüense de 60 años puede acceder a una pensión de vejez si ha logrado cotizar.

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“Una parte importante de la población que debería estar jubilada aún se encuentra activa, posiblemente porque no cotizaron a la Seguridad y por lo tanto no tienen una pensión de jubilación o bien porque los beneficios de esas pensiones no son suficientes para cubrir sus necesidades elementales”, dice el informe.

Esa situación empeora en el área rural porque el 38.2 por ciento de la población mayor de 75 años continúa laborando. “El hecho de que las tasas de actividad de los grupos de edad más avanzada son superiores en el área rural, torna evidente que en esta área de residencia la cobertura de la seguridad social es inferior a la del resto del país”, aclara la investigación.

Para Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), las personas mayores sin pensión están en una situación de vulnerabilidad y son más propensas a caer o vivir en condiciones de pobreza.

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Chamorro destacó que esa situación ocurre porque la mayoría de los empleos que se generan en el país son de baja productividad y se desarrollan en el mercado informal, por lo que considera importante en empezar a crear empleos formales, porque de lo contrario la situación será peor para los actuales jóvenes cuando lleguen a esa edad.

“Si no trabajamos en formalizar la economía, vamos a perder la oportunidad de que los jóvenes que están ingresando al mercado laboral se inserten en empleos con alta productividad”, advirtió Chamorro.

Otro aspecto que se debe tomar en cuenta es el ajuste de la oferta y demanda en la formación. “Tenemos que identificar los sectores que van a estar absorbiendo más mano de obra en los próximos años, así como promover el dinamismo en sectores con potencial, pero con poco desarrollo hasta la fecha”, declaró Chamorro.

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La Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) 2014, publicada por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), dice que a partir de los 45 años la participación en el Seguro Social va mermando y los niveles de informalidad son más altos entre los jóvenes menores de 25 años y las personas mayores de 55 años.

Impactan salarios

Que el mercado laboral esté captando a más jóvenes que a los mayores de 40 años —que en su mayoría tiene experiencia—, es señal de la alta oferta de personal, pero que a su vez deprime los salarios.

“Los mayores, que aunque teniendo más experiencia, tienen que compartir con jóvenes dispuestos a trabajar por menores salarios. En algunas carreras, los empleadores están demandando destrezas digitales en las que los jóvenes pueden superar a los mayores, de ahí la importancia de que los que estamos mayores de 40 años procuremos constantemente capacitarnos”, finalizó Chamorro.

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«No gozar de pensiones por vejez o que estas pueden ser bajas pueden ser las razones por las cuales las personas mayores de 55 años deben continuar trabajando”.Juan Sebastián Chamorro,  director ejecutivo de Funides.

Nicas viven 21 años después de los 60

De hecho, Nicaragua se ubicó en el puesto 57 en el Índice Global de Enjevecimiento 2015, el que reveló que solo dos de cada diez personas mayores de 65 años reciben una pensión. Además solo el 15.8 por ciento de estas goza de buena salud a lo largo de su vejez y el 62.2 por ciento debe trabajar para obtener un ingreso de sobrevivencia.

El estudio, elaborado y publicado por HelpAge International, con sede en Londres, analiza el bienestar de las personas mayores de 65 años en 96 países en cuatro áreas específicas: ingresos, salud, competencias y entornos favorables. En Nicaragua, según la investigación, una persona que cumple 60 años tiene la posibilidad de vivir 21 años más.

En el caso de Nicaragua, referido principalmente al tipo de empleo al que tienen acceso las personas de la tercera edad, se señala que estos ocupan puestos de trabajo en su mayoría informales y precarios. “Esto es debido en parte a las altas tasas de analfabetismo de la población de más edad y también el hecho de que después de mayores de 50 años es cada vez más difícil para las personas encontrar un empleo formal”, precisa.

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25 y 50 años es la etapa de mayor probabilidad para que las mujeres logren desarrollarse en el mercado laboral formal, mientras que para los hombres se extiende hasta los 55 años, según estadísticas oficiales.

Transformar para crecer

La transformación de la matriz productiva del país se puede convertir en una oportunidad para que las futuras generaciones no caigan en el mercado informal y por ende tendrán un retiro con mejores condiciones, señala Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Fundación Nicaragüense de Desarrollo Económico y Social (Funides).

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“Es importante, por lo tanto, trabajar en la preparación continua y adquirir nuevas herramientas, habilidades y pulir competencias. El emprender nuevas empresas podría ser una alternativa, aunque es más difícil y no apto para todo el mundo”, dijo Chamorro.

En los sectores como Turismo, manufactura e industria se han identificado oportunidades para crear empleos formales de acuerdo con estudios realizados por Funides.

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