¿Por qué Nicaragua atrae tan poca inversión de España?

Nicaragua sigue entre los países que menos atrae a estos capitales que tienen como principal destino a los miembros de la Alianza del Pacífico: Perú, Chile y Colombia

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La inversión española busca principalmente una seguridad jurídica que Nicaragua todavía no proyecta. LA PRENSA/ ARCHIVO

Aunque el 75 por ciento de las empresas españolas con intereses en Iberoamérica tiene previsto incrementar durante el 2018 las inversiones que tienen en esta región, Nicaragua sigue entre los países que menos atrae a estos capitales que tienen como principal destino a los miembros de la Alianza del Pacífico: Perú, Chile y Colombia.

Ser la segunda economía con mayor crecimiento, el país más seguro de la región y el único en contar con un modelo de dialogo-consenso entre el Gobierno y el sector privado no ha bastado para incrementar la presencia de la inversión española, que busca principalmente una seguridad jurídica que Nicaragua todavía no proyecta.

“El año pasado de las empresas españolas con intereses en Iberoamérica, solo el 13 por ciento tenía presencia en Nicaragua” y aunque en general la tendencia es incrementar las inversiones, las que tienen presencia en Nicaragua no planean aumentar su inversión este año, únicamente la mantendrán, así lo determina el XI Informe Panorama de Inversión Española en Iberoamérica, presentado este jueves en Madrid.

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“La razón fundamental de esto es el tamaño de los mercados, cuando vas a instalarte en un país evidentemente puedes buscar oportunidades de nichos, pero normalmente estas buscando un mercado que tenga un tamaño suficiente para que la inversión justifique que se pueda desarrollar bien y en ese sentido los mercados de Centroamérica son más chiquitos que el de Colombia, Perú o México”, dijo a LA PRENSA Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de economía de IE Business School y realizador del informe.

Recoge opinión de 105 empresas

El estudio realizado entre septiembre y diciembre de 2017 por IE Business School, con el patrocinio de Llorente y Cuenca e Iberia, y este año con el apoyo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), recoge la opinión de representantes de 105 empresas españolas con presencia en Iberoamérica que en conjunto suman más de 450 mil millones de euros en capitalización.

De este grupo de empresas, 47 facturan anualmente más de 500 millones de euros, treinta facturan entre 50 y 500 millones de euros y 28 facturan menos de 50 millones de euros por año, detalla el estudio que se ha realizado por once años consecutivos.

Aunque el estudio reconoce que el tamaño del mercado pesa al momento de elegir el destino de estas inversiones, también menciona que los países de la Alianza del Pacífico, son el principal destino de estos capitales porque se han dotado de una estabilidad económica e institucional que los hacen atractivos para la inversión extranjera. Seguridad que todavía Nicaragua no ofrece a sus futuros inversionistas.

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“Es verdad que Nicaragua ha crecido mucho en los últimos años y es cierto que después de Panamá es el país que mantiene las tasas más altas de crecimiento, pero también es verdad que tiene un condicionante claro que es el tamaño del mercado, por tanto es más para hacer inversiones de nicho, no para empresas que buscar mercados grandes para tener rentabilidad”, explica Martínez Lázaro.

Ha generado clima de ruido político

El catedrático añade que “también es verdad que no tiene los problemas de violencia e inseguridad que afectan a otros países de Centroamérica y al mismo México, pero también es cierto que Nicaragua ha generado un clima de ruido político importante en los últimos años y que la situación política de Nicaragua no es vista de una manera muy adecuada en España”.

Entre esos “ruidos políticos” que en España hacen que Nicaragua no sea tan atractiva para invertir, Martínez Lázaro menciona la reelección presidencial indefinida, la posibilidad de instauración de una dinastía familiar al frente del país y la adscripción al bloque bolivariano del fallecido expresidente de Venezuela Hugo Chávez.

“Eso al final es un poco lo que queda y hoy en día eso es lo que está proyectando Nicaragua al menos aquí en España, cuando a lo mejor hay otras cosas más interesantes que podrían ser proyectadas, por ejemplo como lo hace Panamá que constantemente trata de proyectar una imagen de dinamismo económico y empresarial e incluso de turismo, se vende como un destino atractivo y se ha convertido en un hub de comunicaciones muy importante y eso es lo que Nicaragua y otros países no son capaces de transmitir y lo que llega no es lo más indicado”, asegura Martínez Lázaro.

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Y aunque el catedrático aclara que durante la realización del estudio no encontraron evidencia de que se hayan registrado problemas entre empresas españolas y el Gobierno nicaragüense “como sí ha habido contenciosos en Bolivia, Argentina y la misma Colombia, sí que es verdad que la visión sobre la imagen política que proyecta Nicaragua no es la más adecuada para considerarla como un destino tremendamente atractivo para invertir”.

Desconoce detalles del modelo

Aunque dice desconocer los detalles del modelo de dialogo-consenso que caracteriza la relación entre el Gobierno y una facción del sector privado representada por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Martínez Lázaro considera que Nicaragua pese a haber dejado atrás los “terribles episodios de los años ochenta” todavía no termina de generar la imagen positiva para atraer la inversión que tienen otros países vecinos como Panamá o Costa Rica.

“Panamá se ha convertido en un país que hace muchísimo esfuerzo por atraer inversión española, Costa Rica también pero más focalizado en la inversión norteamericana más que la española, pero en el resto de países Nicaragua y Guatemala es lo mismo, no se perciben aquí como destinos atractivos para la inversión, tal vez porque los países no se han sabido vender adecuadamente. Los esfuerzos que hace Panamá por atraer inversión nunca los he visto en los países del Triángulo Norte ni tampoco en Nicaragua”, sostiene Martínez Lázaro.

Para el catedrático Nicaragua puede cambiar la imagen que está transmitiendo, ya que nada en inmutable y un ejemplo de ello es que hasta hace poco las empresas españolas no querían saber nada de Argentina por la hostilidad de su gobierno hacía ellas, pero actualmente se ha convertido en un destino atractivo para ellas. O el giro que ha dado Perú a su turismo y gastronomía para convertirse en un destino atractivo.

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“Todo se puede revertir, creo que los países muchas veces deberían preocuparse más por la imagen que proyectan al exterior. No es tanto lo que nosotros queremos creer, sino como los demás nos ven y ahí es donde se echa de menos una imagen más positiva de lo que puede ser la realidad de Nicaragua”, señala Martínez Lázaro.

Esfuerzo de largo plazo

Para concretar el cambio de la imagen que el país está proyectando, el catedrático considera que se puede hacer una campaña, sin embargo, eso solo mejoraría la imagen, lo que en realidad se necesita es un esfuerzo de largo plazo y la generación de información positiva que solo se dará a través de cambios internos.

“Yo no entro en cuestiones políticas internas, esos son asuntos internos de Nicaragua, pero soy de los que pienso que todos tienen su tiempo, las cosas hay que cambiarlas, hay que darle paso a otros políticos y a otras gentes y no tratar de quedarnos en un cargo toda la vida, hay cambios que son absolutamente necesarios porque eso no proyecta la mejor imagen de Nicaragua al menos aquí en España”, advierte Martínez Lázaro.

Y mientras en Nicaragua la falta de seguridad jurídica sigue siendo un obstáculo para la llegada de inversión española, el principal atractivo de la región para las grandes, pequeñas y medianas empresas españolas son el potencial del mercado interno, la ubicación geográfica, la competitividad y el acceso a otros mercados y a mano de obra calificada.

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Y como amenazas identifican el tipo de cambio, principalmente el México y Colombia, la inseguridad ciudadana, la desaceleración económica y la inestabilidad política y jurídica.

El aporte ha sido mutuo

Para María Luisa Poncela, secretaria de Estado de Comercio de España, su país además de ser el segundo inversor en América Latina superado solo por Estados Unidos también ha aportado una “forma de hacer distinta”.

“La inversión española en América Latina ha aportado lo mismo que aportó la inversión extranjera en España, una forma de hacer distinta. Nosotros trasladamos ahí formas de producción más eficiente, formas de trabajo más interrelacionadas con el mundo, competencias para hacer las cosas de otra manera y por tanto incidimos en que las empresas locales se tengan también que adaptar a una competencia internacional diferente”, aseguró ayer Poncela durante la presentación XI Informe Panorama de Inversión Española en Iberoamérica.

Además, según Poncela durante la década de los noventa y la crisis económica más reciente, muchas empresas confirmaron que lograron sobrevivir gracias a la inversión que tenían en otros países.

“Y cuando hay hecho inversiones fuera lo han hecho no de una manera especulativa de ir a sacar los beneficios y retornar sino que han asumido compromisos con los países de largo recorrido…han asumido que son locales en todas sus dimensiones”, señaló la funcionaria.

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