Nueva mentalidad transforma negocios y abre oportunidades

Lucky Campollo, gerente del programa Una Mano para Crecer, señaló que en Centroamérica hay más de 440 pymes que se benefician de este. De ellas 49 son nicaragüenses

Negocios

Fátima Carazo, gerente de Rosquillas Alondra cuenta como levantó su negocio. LAPRENSA/M.CALERO

Fátima Carazo creció en Yalaguína, Madriz, en medio de la pobreza viendo a su mamá hacer rosquillas día y noche, por esa razón emigró en busca de mejores condiciones de vida, pero a su regreso a Nicaragua tuvo que enfrentarse con la misma realidad, la que asumió con la expectativa de hacer más próspero ese negocio y tras seis años de esfuerzos está a las puertas de comercializar las rosquillas que produce en una cadena nacional de supermercados.

“En el 2005 emigré a Costa Rica en busca de mejorar mi vida, mi mamá siempre ha producido rosquillas pero nunca lo vi como una oportunidad de negocio bastante buena, porque sobrevivíamos de la venta local informal, entonces como no era mi sueño vender rosquillas yo me fui, pero la recesión del 2008 me afectó mucho y tuve que volver en el 2009 y cuando vine las mismas rosquillas, la misma situación, pero mi visión ya había cambiado”, cuenta.

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Carazo es parte de un grupo de 12 pequeñas y medianas empresas (pymes) que participaron en una ronda de negocios organizada por el programa Una Mano para Crecer, de la transnacional Walmart.

Para Carazo esta oportunidad la beneficiará primero porque los productos que produce bajo la marca Rosquillas Alondra se van a conocer, segundo porque podrá garantizar empleo permanente a 23 personas y tercero porque los ingresos que perciban le darán seguridad a su familia y trabajadores.

“Pero además es un reto bastante grande para mí porque son procedimientos nuevos, hay que manejar páginas en Excel, descargar cosas o estar monitoreando la comercialización y eso en el mercado informal no se hace”, dijo Carazo.

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Asimismo Jaqueline Aguado, gerente de cereales Mays, creció viendo a su abuela hacer cereales y después de reproducir la receta de la abuela desde su casa, los pedidos no cesaron, hasta que decidió dedicarse a ese negocio.

“Comencé haciéndolo para la familia, para los amigos, luego me hacían encargos, entonces comenzamos el negocio en la cocina de la casa, ahora ya tenemos una planta industrializada, nosotros ofrecemos tiste, cacao, semilla de jícaro, el pinolillo fortificado con marango y un policereal”, comenta Aguado.

Carazo y Aguado, junto a otros diez dueños de pymes, participaron ayer en las ruedas de negocios que les permitirán colocar sus productos en los supermercados de esta cadena, que aprovechó la actividad para reconocer a un grupo de pymes nicaragüenses que llevan varios años como proveedoras de sus supermercados.

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Favorecer a locales

Lucky Campollo, gerente del programa Una Mano para Crecer, señaló que en Centroamérica hay más de 440 pymes que se benefician de este. De ellas 49 son nicaragüenses.

“Para ser parte del programa Una Mano para Crecer lo principal es que sean fabricantes y productores locales, que tengas menos de cien empleados, una facturación anual menor de los 600 mil dólares, y que no pertenezca a una empresa mayor, lo importante es ayudar a fabricantes locales que son los que generan mano de obra en el país”, sostuvo.

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