Violeta Granera: “No somos ni padres ni madres de la Nica Act”

Violeta Granera describe cómo son las reuniones de cabildeo que sostienen en Estados Unidos con Luis Almagro e Ileana Ros-Lehtinen.

Violeta Granera, política nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

Violeta Granera, política nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

Violeta Granera se ha reunido con Luis Almagro e Ileana Ros-Lehtinen en Estados Unidos. ¿El motivo? Discutir el tema Nicaragua. Y más precisamente el régimen político nica, que desde 2007 está controlado por Daniel Ortega.

La política nicaragüense, coordinadora nacional del Frente Amplio por la Democracia (FAD), dice que es “ridículo” pensar que ella o sus colegas que la han acompañado en sus viajes de denuncia con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) o con la congresista representante de Florida en Washington, son autores de la Nica Act.


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Pero sí cree que su trabajo ha motivado la creación de la legislación Nica Act, y que también ha impulsado en cierta medida la sanción del Ejecutivo estadounidense a Roberto Rivas, el presidente del Poder Electoral nica, a través de la Ley Global Magnitsky.

En esta conversación, Granera explica cómo son estas reuniones de cabildeo por las que algunos sectores la tildan de “vendepatria”. Y con una sonrisa, asegura que estas acusaciones personales no le importan en lo más mínimo.

¿Cómo surgieron estas reuniones con congresistas y senadores de Estados Unidos?
En nuestra estrategia internacional tenemos varias líneas de acción. Unas están más enfocadas en el tema de la OEA y otras dirigidas a actores internacionales y de Estados Unidos, como organismos internacionales de derechos humanos, congresistas, pero también hacemos trabajo de cabildeo con otros países. Hemos hecho ya tres rondas de reuniones con las diferentes embajadas acreditadas en Nicaragua, o sea que nuestro trabajo está encaminado a visibilizar la problemática de Nicaragua, y también lograr el consenso y el apoyo a la lucha que estamos haciendo internamente en contra del régimen de Ortega.

¿Desde cuándo se reúnen ?
La primera reunión que sostuvimos con la OEA fue en 2016 en la cumbre que se dio en República Dominicana. Recién a finales del 2016 nos habían quitado la personería jurídica a última hora, y también la expulsión de los diputados de la Alianza PLI. Esa fue la primera vez que tuvimos contacto con Luis Almagro, que estaba recién nombrado como secretario general de la OEA. Nos acreditamos y participamos en las reuniones generales. La reunión con él fue bien informal. El enfoque de la cumbre estaba puesto en Venezuela, pero Almagro nos atendió y fue el primer contacto con él. A partir de ahí abrimos un canal de comunicación que ha sido bastante fluido y hemos tenido ya unas tres o cuatro reuniones con el equipo de Almagro en Washington. Y una vez estuvimos con él al comienzo, directamente. Otro trabajo que hacemos cuando vamos a Washington son citas con diferentes actores que están interesados en Nicaragua. Y esas rondas, que han sido varias también en los últimos años, han sido con staff (equipo de trabajo) de congresistas o senadores que tienen algún rol, algún interés con lo que está pasando en Nicaragua, pero también con organismos de derechos humanos como Freedom House, WOLA (Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos), y algunos think tanks (laboratorios de ideas o gabinetes estratégicos) que hacen estudios de investigación sobre América Latina y Centroamérica.

Violeta Granera, política nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.
Violeta Granera, política nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

Me habla en plural… ¿Está hablando en nombre del FAD?
Por el FAD, sí, porque soy la coordinadora nacional del FAD y estas giras se hacen dentro de la estrategia del FAD.

¿Con qué otros nicaragüenses ha ido usted a Estados Unidos para estas reuniones?
Yo fui acompañada la primera vez del doctor José Pallais, de la Fuerza Unida Liberal, FUL; la segunda gira fue con Moisés Hassan, que coordina el Partido Acción Ciudadana, también miembro del FAD; y esta última gira que hice con Suyen Barahona, que es la presidenta actual del MRS (Movimiento Renovador Sandinista).

¿El FAD no es un partido, entonces?
El FAD es una alianza de movimientos políticos y sociales.

¿Como la UNO (Unión Nacional Opositora) de los 90?
Como la UNO, sí. Ninguno de los miembros políticos del FAD tiene personería jurídica. Ya sabemos que al MRS se le despojó hace varios años. Es el mismo caso del Partido Acción Ciudadana, y Fuerza Unida Liberal se ha venido aglutinando alrededor de su identidad liberal porque si bien ellos han tenido, los miembros, un rol activo en la política en el pasado, se han separado de diferentes partidos liberales en los que militaron antes. Pero también está en el FAD un buen grupo de la Resistencia Nicaragüense, que es liderada por el doctor Enrique Zelaya, hay también un movimiento de retirados del Ejército y está el Movimiento Autónomo de Mujeres. Convergemos. Es una alianza.

¿Cómo son las reuniones con los legisladores y los senadores?
Bueno cuando planificamos un viaje nosotros pedimos cita con los staffers de los congresistas y senadores que tienen un rol importante en relación a Nicaragua. En algunas ocasiones nos hemos reunido con algunos congresistas como Ileana Ros-Lehtinen, pero en general la mayoría de las veces trabajamos más bien con sus equipos. Es quizás más importante porque son estos equipos los que preparan toda la información para sus respectivos congresistas.

¿Dónde se reúnen?
En las oficinas de los congresistas.

¿En Washington DC, en el Capitolio?
Sí. En las oficinas del Congreso americano.

¿Con qué congresistas y senadores se han reunido?
Nos hemos reunidos con el equipo de Ileana Ros-Lehtinen, con el equipo de Ted Cruz, con el equipo del senador (Roberto) Menéndez, y con los staffers tanto republicanos como demócratas del Comité de Relaciones Exteriores, que son los dos espacios donde hay gente trabajando el tema Nicaragua.

¿Cuál es el propósito actual de las reuniones?
Bueno, es que en realidad estos trabajos internacionales no comienzan con el FAD. Tenemos que tener claro que en Nicaragua los derechos humanos son universales. Ya no podemos considerar que esta es una amenaza a la soberanía porque todos los tratados internacionales de derechos humanos, en el caso nuestro la Convención Interamericana de Derechos Humanos, y la Carta Democrática de la OEA, han sido suscritas por el Estado de Nicaragua, y nos comprometen a que nuestros gobiernos y el Estado nicaragüense organice la estructura estatal y jurídica para que se respeten los derechos humanos de los nicaragüenses. Como esto desde hace rato viene siendo vulnerado en Nicaragua y en otros países, pues el Derecho Internacional nos da herramientas para demandar a los Estados que están violando nuestro derechos humanos. Ese es el concepto y la justificación jurídica de por qué nosotros decimos que tenemos absoluto derecho a denunciar lo que está pasando en Nicaragua y a usar todas las herramientas que tenemos para que la comunidad internacional nos ayude.

Violeta Granera, política nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.
Violeta Granera, política nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

¿Cuáles son estas violaciones a los derechos humanos?
Bueno aquí hay tres grandes ámbitos de violaciones a los derechos humanos. El primero y el más importante es el de la vida. Estamos sumamente preocupados porque estos asesinatos que han quedado en la impunidad sin ninguna investigación, especialmente de campesinos, se han ido incrementando y ya parece ser una política de Estado, lo que es sumamente peligroso porque los convierte en crímenes de lesa humanidad.

¿Como los de La Cruz de Río Grande?
Bueno, tenemos una cantidad de asesinatos desde la mochila bomba de Pantasma, las torturas y los asesinatos de las personas en Ciudad Antigua del 2016, y tenemos los recientes, pues, porque no podemos mencionar todos: el caso de los hijos de doña Elea Valle, el caso de Mixan Zambrana, que también lo hemos denunciado, de San José de Bocay, pero también dos casos de violaciones flagrantes de la Policía, todo el debido proceso, como es el caso del señor de Matiguás que perdió sus piernas (Juan Lanzas), y el caso de este último señor en Estelí que fue similar. Es importante aquí recalcar que el Derecho Internacional es subsidiario del derecho nacional. Tenemos que agotar todos los recursos nacionales para poder llegar a los internacionales. Y es lo que hemos venido haciendo. Denuncia ante la Fiscalía, esperar el plazo, hacer todo lo que corresponde a lo interno, independiente de si progresa o no, pero es un requisito que hay que dar para llevar los expedientes al nivel internacional.

Me decía que el primer ámbito de las violaciones es el derecho a la vida. ¿Cuáles son las otros dos?
Las violaciones a la vida entonces son las torturas, el debido proceso, las detenciones ilegales, etcétera. Tenemos otra gran bolsa de violaciones a los derechos humanos que son los civiles y políticos. No cabe la menor duda a nivel nacional e internacional, que estamos ante un régimen que ha violado la Constitución y que ha violado todos los procesos institucionales y electorales en Nicaragua. Ese es un tema que ha venido siendo paulatino, pero desde 2008 ya no hay ninguna duda de que aquí no tenemos elecciones. Aquí tenemos procesos de votación totalmente manipulados. Y luego tenemos otro gran bolsón de violaciones a los derechos humanos que es la gran corrupción y el crimen organizado, que está teniendo un efecto gravísimo en la población, porque todo el dinero que se están robando del Estado, es dinero que está haciendo falta y debería estar destinado a suplir las necesidades más importantes de la población nicaragüense como salud, educación. Hay que tener en cuenta que no estamos hablando de la corrupción de cuello blanco nacional; estamos hablando de una conexión con el crimen organizado internacional.

Lo que mencionaba el investigador estadounidense Douglas Farah, de que a través de Albanisa Nicaragua lava dinero de las FARC de Colombia
Lo que mencionaba Farah de cómo se está estudiando y recopilando pruebas de cómo el dinero de las FARC está siendo lavado a través de PDVSA y luego a sus filiales como Albanisa aquí y la filial de El Salvador. Y esto es algo que todos estamos viendo. Hay muy buenas investigaciones periodísticas, y de paso agradezco al periodismo independiente, porque a pesar del poquísimo acceso a la información, lo cierto es que se han hecho reportajes muy buenos sobre la corrupción de Roberto Rivas, este tinglado de corrupción internacional alrededor de Albanisa, y otras denuncias que han venido saliendo. Los nicaragüenses tenemos que tomar conciencia de que este nivel de desmantelamiento institucional, de corrupción y de violaciones a los derechos humanos, nos va a afectar a los nicaragüenses. Todos tenemos que dar el paso al frente y decir: “Yo no puedo seguir haciendo parte de esta situación”.


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¿La Nica Act y la Ley Magnitsky derivan de los cabildeos que usted ha hecho?
Yo creo que sí hay una vinculación. El resultado que nosotros hemos obtenido, y cuando hablo de nosotros no estoy hablando solo del FAD, aunque hemos sido un actor relevante. Hay muchas organizaciones de sociedad civil que han hecho denuncias desde hace muchos años. Pero yo creo que el resultado ha sido volver a poner a Nicaragua en el radar de la comunidad internacional y de los organismos de derechos humanos, incluyendo a la OEA. Fue un trabajo muy difícil, porque hubo un tiempo que había la tendencia a pensar: “Bueno, sí, tal vez hay problemas en Nicaragua, pero hay un crecimiento y una estabilidad macroeconómica”, y no le estaban dando la importancia. Es una lástima, porque muchos denunciamos eso para no llegar a la situación en la que estamos ahora. Pero esa fue la realidad. Con eso tuvimos que lidiar. Nos costó mucho reenfocar la situación de Nicaragua, pero se ha logrado. Ahora, desde esa perspectiva sin duda hay una vinculación con las medidas que el gobierno americano y el Congreso americano han tomado. Porque si ellos no supieran lo que está pasando en Nicaragua, o no le hubieran puesto atención, probablemente no hubiera pasado nada. Pero esto no significa que nosotros seamos los padres y las madres de la Nica Act, como algunos han querido ponernos. Esa es una opinión bastante ridícula. Tampoco nosotros hemos ido a cabildear para que paren la Nica Act. Nosotros creemos que Estados Unidos tiene todo el derecho de decidir cómo va a manejar los recursos de sus contribuyentes, y con qué países va a mantener una relación de cooperación. El responsable de lo que nos está pasando se llama Daniel Ortega. Él es el que nos ha puesto en esta situación de vulnerabilidad. Y lo mismo con la Ley Magnistky. Ellos tienen una ley y creo que es bastante claro que el señor Roberto Rivas merece ser sancionado por la Ley Magnitsky. Aquí hay varios que podrían ser sancionados con esa ley.


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Con esa ley Roberto Rivas está al lado de traficantes de órganos, traficantes de personas, torturadores… ¿Está bien puesto al lado de ellos o Estados Unidos fue un poco fuerte?
El señor Roberto Rivas hay evidencia de que ha sido bien premiado por traficar los votos con todo el enriquecimiento ilícito e inexplicable. Y te quiero decir que traficar votos es un delito grave. Es quizá un delito más grave. Quizás el más grave de todos, porque el respeto al voto popular es el único camino que tiene un país para mantener la paz y la estabilidad. Aquí nosotros estamos en una situación bien complicada porque el señor Roberto Rivas es el ejecutor de una política del señor Ortega, de mantenerse en el poder a toda costa. No es una cosa menor robarse el voto de los nicaragüenses.

Cambiando de tema, hay gente que la llama a usted vendepatria.
(Sonríe) Bueno, pues, esos comentarios a mí no me importan. En absoluto. Yo ya te expliqué por qué tenemos la obligación, no solo el derecho de denunciar ante el mundo lo que está pasando en Nicaragua. Las consecuencias que se deriven de esas denuncias son del autor de las violaciones a los derechos humanos. No de los que estamos denunciando sus violaciones. A mí eso realmente no me preocupa, pero sí quiero decir algo sobre esto: la Nica Act tiene dos componentes; un componente que es el que tiene que ver con los préstamos a organismos multilaterales. Nosotros la hemos estudiado porque somos responsables, y hemos querido ver cuál sería el alcance de esto. Y están claramente excluidos aquellos programas o proyectos que tienen que ver con los derechos sociales de los nicaragüenses. Préstamos para programas que van destinados a salud, educación o viviendas.

¿Qué programas se verían afectados entonces?
Los que son más comerciales, como préstamos para carreteras, proyectos que no están claramente vinculados con proyectos sociales.

¿Si hay elecciones libres en 2021, producto de presiones como la Nica Act o la Ley Magnitsky, usted se lanzaría a presidenta de Nicaragua?
Mirá, sinceramente yo creo que hay que pensar esta situación de Nicaragua en etapas. Ahorita no estamos pensando en asuntos estrictamente electorales de candidatura. Nosotros lo que creemos es que todas las fuerzas y las energías deben estar concentradas en que logremos condiciones para que haya elecciones libres, transparentes, competitivas, a la mayor brevedad posible. Elecciones nacionales, porque aquí no ha habido elecciones desde hace rato, y todas las autoridades en este país son ilegítimas e ilegales. Ahora, yo no estoy eludiendo responsabilidad. Si hay un proceso de consulta y yo saliera como la persona que puede ayudar en este momento, lo haría con mucho gusto, pero mi misión personal es contribuir para tener abierto el camino a un cambio de cultura política en Nicaragua. Que dejemos atrás los vicios políticos del pasado.

Violeta Granera, política nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.
Violeta Granera, política nicaragüense. LA PRENSA / Óscar Navarrete.

Plano personal

Violeta Granera Padilla, de 66 años, es socióloga. Estudió en la Universidad de Niza, al sur de Francia.
Fue directora de varias organizaciones de sociedad civil: Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos (ANPDH), Grupo Fundemos, el último, Movimiento por Nicaragua (MpN). Fue funcionaria del Banco Mundial y última directora del Consejo Nacional de Planificación Económico Social (Conpes). También ha sido consultora independiente en algunos períodos.
Actualmente es coordinadora Nacional del Frente Amplio por la Democracia (FAD).
En sus ratos libres le gusta leer, ver documentales y películas, compartir con sus hijos y amistades.
Sus libros favoritos son Cometas en el Cielo, de Khaled Hosseini y Una Habitación Propia, de Virginia Woolf.
Su película preferida es La Vida es Bella, de Roberto Benigni.
Violeta Granera es prima hermana de Aminta Granera, jefa de la Policía Nacional de Nicaragua. Sobre ella dice:
“Aminta ha sido como mi hermana. Yo la amo mucho, y lamento profundamente la situación en la que está. Hubiera querido que ella se fuera de la Policía hace mucho tiempo”.
Revela que tiene más de un año de no hablar con ella ni por teléfono.


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