Crudos relatos de la violencia en Nicaragua recogidos por Red de Mujeres

Promover prevención de la violencia desde temprana edad, aconseja análisis de organización defensora de mujeres

Sobrevivientes a la violencia de género narran el horror que vivieron. LA PRENSA/ ARCHIVO

Mientras el Gobierno anuncia que los ministerios de Salud y Familia prepararán folletos para educar sobre el tema de violencia de género, el Observatorio Nacional de Femicidios de la Red de Mujeres Contra la Violencia, publicó un análisis sobre “la violencia femicida y el femicidio en grado de frustración en Nicaragua”.

A través del mismo esa organización recomendó promover la prevención de la violencia desde edad temprana a nivel comunitario, fomentar que las mujeres puedan reconocer las señales de riesgo, identifiquen acciones para su protección e incluya recursos para desarrollar sus propios planes de seguridad antes del femicidio o después del femicidio frustrado, entre otros.

El documento presenta crudos testimonios de tres sobrevivientes de violencia y de la madre de una víctima de femicidio.

“Él comenzó a darme mala vida a los seis meses de estar conmigo”, relata una de las sobrevivientes de violencia quien comenta que el hombre no le permitía ni llevar a control a su hijo, pero al año y medio salió embarazada nuevamente.

La misma sobreviviente refiere que “él desconfiaba. Me quiso pegar fuego, me amarró en el colchón. Me pegaba, me trataba de puta, de zorra. Cuando mi hijo tenía cinco años, lo quise dejar pero él me amenazaba, me agarraba y me aventaba de la cama y me pateaba”.

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Mientras otra de ellas relató “El papá de mi hija en varias ocasiones me golpeó. Me daba en las costillas para que no se me miraran los morados. Me humilló delante de la gente; me gritaba y me amenazaba. Yo le tenía mucho miedo porque me dijo en dos ocasiones que me iba a matar a mi y a mis hijos”.

Una madre víctima de femicidios describe con crudeza la tragedia que por años vivió su hija, quien tras una paliza recibida se suicidó.

“Él se la llevó a los 17 años. Le pegaba, la pateaba y ella dilataba en el suelo inconsciente”, comenta la madre quien por su nieto supo que en una ocasión el agresor “le puso la plancha en la espalda”.

La víctima siempre le negó a su madre que la violencia a la que era sometida por su pareja. “Un día la agarró a cinchazos (con machete) y le arrancó un tuco de dedo”, otro día “él se la llevó y le pegó en el pecho. Ella me dijo que era mentira, que ella era la culpable, que ella lo provocaba”.

La madre expresó que en una ocasión su hija fue a una fiesta. “Esa noche él la sacó del lugar y la malmató. La hizo vomitar sangre”. Este episodio empujó a su hija a beber un herbicida. Su agonía duró catorce días “la Policía no hizo nada con él”, dice la mujer.

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Estado el más ausente

La Red de Mujeres recuerda que “el Estado es el principal actor y responsable de la protección de las víctimas de violencia”.

Sin embargo, dice esa organización el Estado “es el más ausente y poco eficiente ante la denuncia de la problemática”.

El análisis que hace la Red destaca que la investigación del femicidio en el país se hace bajo el procedimiento penal común
Los testimonios obtenidos indican que los hombres son escuchados por la Policía no como victimarios, sino que a través de una mediación, lo que aumenta el riesgo para las víctimas.

Las sobrevivientes de femicidio frustrado sufren secuelas psicológicas por las amenazas constantes y el miedo a que el femicida “esta vez sí las mate”.

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