Votar o no votar en Venezuela

Un amigo que ya no está con nosotros me hizo una relación fantasiosa pero no inverosímil. El Hudson Institute fundado hacia 1962 por Herman Kanh pidió a científicos altamente calificados que aventuraran cuántos ingenios de ciencia ficción podrían hacerse realidad en algún momento.

—¿Y el resultado?
¡Todas, salvo… la máquina del tiempo!
En el área de las ciencias sociales, inexactas como son, las especulaciones de precisión matemática pueden ser útiles si no pretenden predecir el porvenir con matemática exactitud.

Lo que honra el oficio político es la capacidad de descubrir hacia dónde va la corriente. Los factores que condenan al régimen de Maduro permiten esperar desenlaces relativamente próximos. La salida sería electoral si hubiera transparencia en las presidenciales anticipadas alevosamente por el gobierno burlando las garantías convenidas en el Acta emanada de la negociación de Santo Domingo. Esa Acta fue desconocida por el señor Maduro provocando rechazos sucesivos del grupo de Lima, los gobiernos de América, la Unión Europea y de países que sin formar parte de ella se unieron a la condena contra la atrabiliaria dictadura reinante en Venezuela.

La tragedia venezolana tiene dos caras abominables: una es la hambruna que las fuentes más autorizadas estiman llegará a porcentajes nunca conocidos desde las guerras sociales del siglo XIX; la otra exhibe el profundo aislamiento de un sistema falaz, aislado y deslegitimado. Más incluso que el de Kim Jong-un, que ya es decir.

Vivimos en la era de los DD. HH., que prevalecen sobre el principio de No Intervención. Autócratas obsesivos invocaron maliciosamente ese justo principio para ensañarse contra sus pueblos sin que el escándalo del horror autorizara la presión internacional que en la actualidad ha puesto en tres y dos al señor Maduro y su pomposo socialismo del siglo XXI.

Pregunta un tarifado:
—¿Les parece honorable la injerencia externa?
—El sentimiento nacional está en nosotros y en los naturales de cualquier país, pero todos pertenecemos al género humano, cuyos derechos priman sobre las Constituciones de los Estados y las defienden, pues ningún tirano puede alzarse contra los ciudadanos, amparado en la indiferencia de la Humanidad.

La tensión interna ha debilitado notablemente al régimen, pero también a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), estructura de partidos con logros y errores que no van al ritmo esperado por la inclinación a salidas inmediatas que mueve el caleidoscopio de la esperanza y desesperanza popular. Salidas que ni la MUD ni sus críticos han encontrado, debido a la desigual correlación entre una mayoría desarmada, y una minoría desplomándose, sí, pero armada hasta los dientes. Hubo que redefinir la oposición confiándose a la poderosa sociedad civil y sin excluir los partidos de un juego que mucho los necesita. El Frente Amplio no excluye, incluye; no resta, suma. Su emblema es Venezuela unida no se rinde.

Pregunta importante:
—¿Votará en las elecciones sin garantías del próximo 20 de mayo?
Si el régimen asumiera el Acta de Santo Domingo, que pisoteó, sería posible avanzar en esa dirección con la certeza de una inevitable victoria democrática, protegida por la comunidad internacional. Pero es lo que no se ve. Por temor al desconocimiento universal de los resultados el señor Maduro está en el centro de un torbellino: hace supuestas concesiones que recoge para no molestar a sus rivales internos. Va de un lado al otro, el tiempo vuela y no concreta promesas de suyo insuficientes.

El Frente Amplio Nacional comenzó en ese palacio de las artes que es la Universidad Central de Venezuela con su impresionante Aula Magna, bajo las Nubes flotantes de Alexander Calder. Su mensaje es sencillo como el pan: unidad de todos por todos, unidad de lo diverso forjada en el objetivo común de conquistar la democracia. Se entiende la reserva de ilustres venezolanos, el temor al Gatopardo de Lampedusa. Sin embargo, sus actos, su estilo inclusivo y no hegemónico deberán probar lo contrario.

El mensaje es para todos, incluidos los militares. Dictatorialmente se abolió el voto libre. Se exige que se cumpla la Constitución sin equívocos ni circunloquios.

La unidad es material o suma de fuerzas, y espiritual o fraternidad interna. Unidad-materia Unidad-espíritu. Es la ecuación válida. ©FIRMAS PRESS

El autor es abogado, político, escritor y exguerrillero venezolano.

@AmericoMartin

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