“Hay opiniones encontradas con el Cafta”

Su papá quiso que siguiera sus pasos en la ganadería, pero a Manuel Álvarez Solórzano no le convencía esa idea, con la ayuda de su madre incursionó en la agricultura donde después de seis décadas sigue destacando como productor y dirigente gremial

Managua, Nicaragua 07 de Febrero del 2018. Manuel Alvarez expresidente de Union de productores agropecuarios de Nicargua (Upanic ). FOTO/LA PRENSA/WILMER LOPEZ

Cuando a los 18 años decidió casarse y sus padres le hicieron ver que “tenía que hacer su vida”, su papá quiso que siguiera sus pasos en la ganadería, pero a él no le convencía esa idea. Pero su madre acababa de recibir una finca como herencia y la puso a su disposición, entonces decidió probar suerte en la agricultura, actividad en la que 63 años después Manuel Álvarez Solórzano sigue destacando, no solo como productor sino también como dirigente gremial.

Su primera experiencia fue con el algodón, “llegué a sembrar hasta quinientas manzanas”, recuerda Álvarez, quien tras la decadencia del llamado oro blanco optó por el sorgo. Pero en esos años también se dio tiempo para abrirse espacio en la política, campo en el que se desempeñó como diputado. Decisión que años después tendría que pagar con el exilio.

En medio de las tomas y confiscaciones de propiedades que se multiplicaron a raíz del triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979, Álvarez junto a otros finqueros encontró en la gremialidad un escudo de defensa. Impulsó la fundación de la Asociación Nacional de Productores de Sorgo (Anprosor) y luego la de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), organización en la que actualmente ocupa uno de los cargos directivos en representación de Anprosor de la que también sigue siendo dirigente.

A sus 81 años reparte su tiempo entre las actividades productivas y gremiales, pero sin descuidar las familiares, ya que su prioridad son su esposa y fiel compañera desde hace 63 años, sus dos hijos, ocho nietos y nueve bisnietos.
Como dirigente gremial y productor individual, Álvarez no oculta su preocupación por el futuro de algunas actividades agrícolas que considera amenazadas por el proceso de desgravación del Tratado de Libre Comercio firmado entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta) y por el impacto que esto provocará en la agricultura local.

¿Cuáles son sus temores?

Cada día hay más preocupación, si entrevistan a los arroceros ellos están preocupados porque el arroz que viene de Estados Unidos entra más barato que el producido aquí. Grandes productores de arroz de Sébaco (Matagalpa) ya no quieren hablar de sembrar arroz, te dicen que no, ahora se están dedicando a trillar, cada finquero grande ha puesto su propio trillo para trillar arroz y venderlo ensacado, porque está entrando arroz y con el Cafta se va a ir abriendo más y más la frontera a ese producto hasta que cerremos ese proceso de desgravación que va a permitir el libre ingreso del arroz y de otro productos que ya no va a valer la pena producir aquí.

Lo mismo está pasando con el sorgo, porque el sorgo nosotros lo vendemos a 13.20 dólares el quintal y el maíz amarillo viene de Estados Unidos a siete dólares el quintal, entonces las empresas avícolas que nos compran el sorgo para hacer el alimento para sus aves prefieren obviamente el maíz amarillo que es más barato.

Hasta ahora el proceso de desgravación solo ha reducido los aranceles, ¿qué va a pasar cuando concluya y varios productos entren al país libre de gravamen?

Mi opinión que no la comparten muchos es que sí va a afectar. Porque no es solo el arroz y el sorgo, por ejemplo los porcicultores también están diciendo que están quebrando, porque entre las dos cadenas de supermercados traen veinte mil toneladas mensuales de carne de cerdo y eso está poniendo en riesgo su presencia en el mercado

¿Qué se puede hacer para enfrentar esta situación?

Primero lo que se ha dicho es que tenemos que elevar la productividad, no podemos conformarnos los sorgueros con sacar cuarenta quintales por manzana, tenemos que sacar sesenta quintales por manzana, así como están haciendo los maniceros elevar los rendimientos para poder competir con el maní de los Estados Unidos que es subsidiado y el de México, los maniceros ahora sacan hasta ochenta y noventa quintales por manzana. En sorgo se ha elevado, el rendimiento promedio ahora anda en cincuenta quintales, pero eso no es suficiente. Pero para seguir mejorando la productividad el problema es que todos los insumos en lugar de bajar de precio siguen subiendo.

Los arroceros también han dicho que deben procesar ellos su arroz, pero hay otros que han optado por abandonar los cultivos porque ya no son rentables. Algunos sorgueros se pusieron a sembrar maní, hubo una fiebre de maní por los altos precios, pero el problema es que la producción y comercialización de maní está monopolizada.

¿Y el Gobierno qué puede hacer?

No puede hacer nada, está con las manos atadas, si se pone a bloquear el Cafta las represalias podrían ser duras. Tal vez se podría revisar, incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está pidiendo revisar todos los tratado, ya están revisando el TLCAN pero México y Canadá no están muy contentos con esa revisión y aquí pasaría lo mismo, la gente no quiere revisiones ahorita por temor a perder lo poco que se ha ganado.

¿Por que está ocurriendo esto?, ¿durante la negociación no se previeron estas afectaciones?

Hay posiciones encontradas sobre el porqué está pasando esto. Nosotros incluso viajamos a Washington y estuvimos en las negociaciones, yo participé como representante de Anprosor, anduvimos de arriba para abajo, se negoció, pero tal vez no vimos las consecuencias que podría provocar, no vimos que el tiempo era muy corto y todos estuvimos de acuerdo en que se firmara, pero ahora algunos estamos pagando las consecuencias. Hay quienes dicen que no debimos de habernos metido así tan rápido, que debimos de haber esperado un poco más de tiempo, pero la proyección fue hacerlo para beneficiar a la población, porque la más “beneficiada” debía ser la población al comprar la comida más barata; y en cierta forma sí, la gente incluso ahora va más a las cadenas internacionales de supermercados y compra toda clase de alimentos y en realidad compra un poco más barato.

¿Quién más se ha beneficiado, porque las exportaciones a Estados Unidos se han incrementado y eso algún beneficio tiene que dejar?

Yo digo que solo ha beneficiado a unos pocos productores, pero hay gente que insiste en que ha beneficiado a la mayoría. Incluso entre los dirigentes de Upanic hay opiniones encontradas. Por ejemplo los ganaderos se sienten beneficiados porque lograron entrar al mercado estadounidense, ellos consideran que eso ha sido un éxito. Lo mismo dicen otros productores que tienen abierto ese mercado, pero otros no hemos visto ese beneficio.

Ante la amenaza del Cafta y otra más grave: el cambio climático ¿qué pasará con la agricultura?, ¿habrá que buscar otras opciones?

No creo que podamos buscar otra opción. No veo a qué podríamos cambiar, quizás se tendrá que cambiar la forma de negociar o no sé qué otras cosas, pero hay cosas que son irremediables, se firmó el Cafta y ahora hay que cumplir.

En el corto plazo no veo posible ese cambio, quizás con el tiempo, pero yo ya no estaré vivo cuando eso ocurra, eso tomaría mucho tiempo. En Upanic se dan discusiones fuertes sobre ese tema, se dice que debemos aceptar cosas, hay quienes hablan hasta de presionar al Gobierno para que haga algo para protegernos de las consecuencias que estamos sufriendo y lo que vendrá cuando concluya la desgravación. Yo nunca he asistido a las reuniones que realiza el Banco Central con el sector productivo, pero dicen que en esas reuniones también se ha abordado este tema pero que las autoridades ni siquiera prestan atención.

La agricultura es uno de los pilares que sostiene el crecimiento económico, ¿cómo se puede garantizar que mantenga su aporte?

Hay que seguir haciendo esfuerzos, elevando la productividad, cambiando tecnologías obsoletas por otras modernas, aunque eso requiere inversión y cuando hay afectaciones es casi imposible invertir. Y claro que estamos afectados, por ejemplo nosotros en el sorgo llegamos a producir un millón trescientos mil quintales y en la cosecha que acaba de salir con problema llegamos a ochocientos mil quintales. Además la banca no nos financia, la banca no quiere al sorgo, hay productores que dicen que no tienen ningún problema para recibir financiamiento pero la mayoría no lo reciben. Hay bancos que se hacen agua la boca diciendo que financian al sector, pero es a unos pocos, a los grandes productores, pero a los chiquitos que son la mayoría nadie los financia.

Aún espera devolución de finca

Desde su nacimiento, la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic) se convirtió en la principal trinchera de defensa de las tomas y confiscaciones de propiedades impulsada tras en triunfo de la Revolución Popular Sandinista, eso —dice Manuel Álvarez Solórzano—, le costó la vida a nuestro primer presidente Jorge Salazar y a mí junto a mi pasado de diputado me costó el exilio.

Álvarez relata que tras ser confiscadas sus fincas, casas y el negocios de su esposa se fue a vivir a Miami (Estados Unidos) donde por diez años por no hablar inglés tuvo que trabajar como guardia de seguridad.

A su regreso a Nicaragua en la década de los noventa recupera una de sus fincas y retoma sus actividades agrícolas y gremiales. “Todavía tengo una finca confiscada de dos mil manzanas que nunca la pude recuperar, aunque otra sí y otra prácticamente la tuve que comprar porque asumí una deuda que la cooperativa tenía en el banco y también les tuve que dar dinero a ellos”, relata Álvarez y explica que a la política no regresó porque durante su permanencia en Estados Unidos se convirtió en ciudadano de ese país y eso se lo impidió.

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