Los riesgos de la bitcoin

Son muchas las empresas que ya aceptan la bitcoin como medio de pago. Servicios como telefonía, turismo, tarjetas de regalo, etc. la procesan

La bitcoin es una moneda digital o sistema de pago de creciente popularidad internacional. Fue concebida en 2009 por un creador bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto. El término también se utiliza para referirse a la red, en cuyo caso se acostumbra escribir Bitcoin, con mayúscula. Al igual que una moneda tradicional, la bitcoin funciona como una mercancía básica o commodity como se traduce en inglés. El principal riesgo de la bitcoin es que no está respaldada por ningún gobierno o banco central. Tampoco posee ninguna seguridad jurídica, es desregulada y altamente especulativa. ¿Por qué entonces su popularidad?

Son muchas las empresas que ya aceptan la bitcoin como medio de pago. Servicios como telefonía, turismo, tarjetas de regalo, etc. la procesan, al igual que multinacionales establecidas como Dell, Microsoft, Mozilla y Reddit. Los intercambios internacionales se hacen por internet o en cajeros especializados. Para evitar que una bitcoin pueda ser intercambiada dos veces se utiliza un sistema conocido como prueba de trabajo, similar al utilizado para evitar spam o comportamientos indeseados.

Pese al escepticismo inicial, en noviembre 2013 la moneda digital llegó a superar los 1,000 dólares, y en enero 2015 la empresa española Bit2Me fue la primera en permitir el cambio de bitcoins a euros utilizando cajeros automáticos regulares. Poco después, el Reino Unido hizo pública la bitcoin, junto a sus riesgos y beneficios. Para diciembre de 2016, la empresa Blockchain había llegado a 10 millones de carteras bitcoin en su aplicación de MyWallet. Otras, como Coinbase, alcanzaron 11.4 millones de carteras y 45,000 comerciantes. Actualmente, el valor de una bitcoin oscila alrededor de los 11,000 euros y la base monetaria de su sistema es de 180,000 millones de euros.

¿Cuáles son las diferencias entre las monedas nacionales y la bitcoin? Como sabemos, los bancos nacionales emiten moneda mediante la creación de deuda. La bitcoin lo hace a través de la prueba de trabajo ya mencionada. Aunque ambas prácticas son de carácter fiduciario, o sea basadas en la confianza del público, las monedas nacionales cuentan con el respaldo de los bancos y el gobierno, mientras que la bitcoin solo cuenta con la confianza de los usuarios. Y es aquí donde yace el riesgo esencial.

Los usuarios de la bitcoin solamente recuperan sus fondos si los usuarios están dispuestos a comprar la moneda digital. Ellos ingresan al sistema comprando bitcoins con monedas reales, pero solo pueden salirse y recuperar los fondos si otros usuarios desean comprar sus bitcoins, es decir, solo si hay nuevos interesados en sumarse al sistema. Esto tiene una similitud al infame esquema Ponzi, o pirámide, el cual a pesar de estar plenamente explicado, analizado e identificado en las finanzas contemporáneas, sigue atrayendo a inversionistas confiados, como lo demostró la estafa de Bernie Madoff hace menos de diez años.

Empero, los beneficios de la bitcoin superan a la desconfianza. En diciembre de 2016, se aprobó en Estados Unidos el primer fondo de pensiones con inversiones en bitcoins, avalada por más ni menos que por el IRS (la agencia de recaudación fiscal). La bitcoin ha pasado del ciberespacio a comercios tan diversos como los de Nueva York, Londres y Madrid; incluso, ha adquirido un matiz político, cuando recientemente Venezuela se convirtió en el primer país en emitir una criptomoneda, el petro, como fuente de financiación, pero también como protección ante las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos. Se dice que Rusia también podría seguir el mismo camino. No obstante, países como Tailandia y China han sido cuidadosos en aceptar su uso y la han prohibido por considerar que no cumple los requisitos para ser considerada una moneda legal, aunque permite que los usuarios la utilicen bajo su propio riesgo. Colombia ha advertido sobre uso y el Fondo Monetario Internacional no la califica como una auténtica divisa.

La bitcoin es un concepto en evolución para el que debemos informarnos responsablemente. La sociedad ha visto las consecuencias de invertir en burbujas y en “especulaciones sobre especulaciones”. ¿Colapsará eventualmente? Es difícil saberlo. Por ahora es una mina de oro a la deriva que requerirá de la atención minuciosa de quienes decidan invertir en ella.

El autor es educador, residente en Virginia, EE.UU.
roberto.porta@comcast.net

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