La adecuada alimentación para personas con Síndrome de Down

El síndrome de Down es una condición que puede causar cierto retraso en las habilidades para comer y beber. Inclusive para ser amamantados al pecho materno.

síndrome de down

Foto/timg.com

El 21 de marzo se celebró el día mundial del Síndrome de Down. Se ha establecido “con el objetivo de aumentar la conciencia pública sobre la cuestión y recordar la dignidad inherente, la valía y las valiosas contribuciones de las personas con discapacidad intelectual como promotores del bienestar y de la diversidad de sus comunidades”.

La alimentación y nutrición adecuada es indispensable para que cualquier ser humano crezca y desarrolle su potencial de vida.

El síndrome de Down es una condición que puede causar cierto retraso en las habilidades para comer y beber. Inclusive para ser amamantados al pecho materno.

Si bien es cierto la lactancia materna es un proceso natural desde el punto de vista fisiológico pero requiere de cierto aprendizaje tanto de la madre como del bebe para el acoplamiento. El bebé tiene que lograr poner en práctica el reflejo de succión y la madre debe aprender a colocarlo adecuadamente y estimularlo para que logre hacerlo.

En los casos de bebes con síndrome de Down este proceso puede tomar un poco más de tiempo, requiere más paciencia y apoyo de parte de la madre, de la familia y de personas expertas en lactancia materna.

Debemos señalar que la alimentación es una acción que favorece el ejercicio de músculos orofaciales que intervienen posteriormente en el desarrollo del lenguaje. La lactancia materna entonces es lo más recomendable para iniciar la alimentación de todos los seres humanos porque además de las ventajas señaladas también ayuda al establecimiento del vínculo y apego entre madre e hijo.

A medida que el niño crece es conveniente que aprenda a comer solo ya que la alimentación constituye un pilar fundamental de su autonomía personal, necesaria para extrapolar a otros ámbitos y lograr una adecuada calidad de vida.

Después de los 6 meses se inicia la introducción de otros alimentos. Con la introducción de alimentación complementaria se tienen múltiples oportunidades de estimular el desarrollo psicomotriz del niño, se estimulan todos sus sentidos, la vista, el olfato, el tacto, el sabor y el oído.

Tal como mencione antes hay que favorecer lo más posible su autonomía. La introducción de alimentos debe ser paulatina, gradual, ofrecer un alimento nuevo cada 7 o 15 días, eso permite verificar su tolerancia. Conviene iniciar con frutas y vegetales, hay que evitar posibles alérgenos sobre todo si sus padres o hermanos padecen algún tipo de alergia alimentaria.

Los alimentos que con mayor frecuencia provocan alergia son piña, tomate, fresas, cítricos, los derivados del trigo, la miel de abejas, semillas como maní, chocolate, pescado y huevo, estos deben ofrecerse después de los 9 meses, más bien cerca del primer año de vida.

Hasta los 12 o 18 meses la leche seguirá siendo su alimento principal. Los alimentos no lácteos no deben suministrar más del 50 por ciento de su ingesta total.

Los alimentos con gluten (pan, avena, pastas, galletas y similares) no deben suministrarse nunca antes de los 6 meses de edad. Recordemos que la intolerancia al gluten, la proteína del trigo y cereales similares, es más frecuente en niños con síndrome de Down y la introducción precoz de estos alimentos se ha asociado a formas más graves de intolerancia al gluten, enfermedad celíaca y trastornos digestivos diversos.

Las experiencias de alimentación deben ser agradables, respetar un poco sus gustos y apetito, no forzarles a comer. Ante el rechazo insistente de un alimento es preferible suspenderlo e introducirlo de nuevo después de unos días. Nunca mezclar con dulces tratando de enmascarar el sabor. Con paciencia y mucho amor se puede lograr buena nutrición.

mjgonzalez@clinicavidasaludable.com

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