Ilegal y torpe el cobro a turistas en San Jorge

Es inaudito que a los turistas extranjeros se les pretenda esquilmar sus bolsillos de esta torpe manera, que es contraproducente por la imagen que se llevan de Nicaragua

elecciones 2019

Pocos días antes de la Semana Santa reventó la noticia en el Puerto de San Jorge que la Empresa Portuaria Nacional (EPN) dispuso arbitrariamente cobrar un dólar a los turistas extranjeros por entrar al puerto, previo a abordar los ferris que tienen tarifas irrisorias y congeladas desde hace 12 años de apenas US$1.40 por el boleto a Ometepe.

Es inaudito que a los turistas extranjeros se les pretenda esquilmar sus bolsillos de esta torpe manera, que es contraproducente por la imagen que se llevan de Nicaragua, país que ha definido el turismo como una de sus prioridades nacionales para el desarrollo económico. La Cámara Nacional de Turismo (Canatur) con justa razón ha levantado su voz al más alto nivel por medio del Cosep, pero aún se mantiene el cobro.

El turista ya paga al entrar a Nicaragua 10 dólares como visa de turista por la totalidad de los servicios que el Estado va a prestarle y no se le puede estar discriminando por cualquier razón o pretexto. Un paralelismo sería como si uno paga la entrada a un circo y cuando ya está sentado en su asiento bajo la carpa, le cobren nuevamente por ver el show de los elefantes y más tarde regrese el cobrador para cobrarle por ver el de los monos.

La medida es torpe porque va contra la “gallinita de los huevos de oro” que es el turismo. En lugar de esta medida, el ente regulador del transporte que es el MTI, debería permitir un incremento de las tarifas congeladas en los ferris que prestan el servicio a los turistas para que sus dueños les den mantenimiento y presten mejores condiciones de seguridad y confort a sus usuarios, sean estos nacionales o extranjeros.

La medida es ilegal porque debería de existir en todo caso un decreto presidencial estableciendo dicho cobro, que solo puede ser legalizado por medio del Gobierno municipal o por medio del Gobierno central, pero aún así sería una medida contraproducente y torpe.

Usuarios de los ferris me han dicho que cuando los turistas extranjeros pagan el dólar al entrar al puerto, piensan, erróneamente, que les está cobrando por el boleto del ferri y cuando están montados en este a medio lago entre San Jorge y Moyogalpa o San José del Sur y les cobran los 50 córdobas por el boleto se enojan porque creen que ya lo han pagado a la entrada del puerto.

Deberíamos de agradecer al turista que viene a Nicaragua que se pasa ahorrando todo el año para gastar sus ahorros en este país, pudiendo hacerlo en otros destinos donde también existen grandes atractivos, por eso debemos de cuidar la imagen para que cada uno al regresar a casa se vuelva un promotor de Nicaragua y no un detractor.

Un caso similar ocurrió hace tres años cuando tres cooperativas de transporte de Ometepe, con la aprobación de la Alcaldía de Altagracia, tuvieron la “brillante” idea de establecer en El Quino un puesto de control (“Checkpoint” le llamaron irónicamente, como en la Alemania Oriental) donde cobraban 20 córdobas a todo extranjero que viajase hacia el Volcán Maderas, uno de los destinos turísticos preferidos de la Isla.
Por fortuna, esta medida disparatada duró poco. Luego de publicaciones en LA PRENSA, se levantó el cobro inconstitucional que atentaba contra la libre movilización y el libre acceso a las playas, garantizado por la Ley de Costas. Ese debe ser el destino final de esta medida del cobro a los extranjeros por parte de la EPN.

Extrapolando, un ejemplo más dramático: en Argentina, en tiempos del populista gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se establecieron tarifas aéreas discriminatorias contra los turistas extranjeros que viajaban internamente. Un boleto entre Buenos Aires y Mendoza costaba tres veces más para los extranjeros que para los nacionales.

Como resultado, el turismo colapsó, al igual que la economía. Un turista extranjero me confió que prefería volar a Santiago de Chile y de allí volar a Mendoza porque el boleto le costaba tres o cuatro veces menos.
El Gobierno debe rectificar pronto esta medida, porque es ilegal, torpe y contraproducente con el objetivo de convertir al turismo en una prioridad nacional.

El autor es periodista, exministro de Turismo y exdiputado.

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