El primer satélite centroamericano, fabricado en Costa Rica, llega al espacio

El satélite se enrumbó al espacio a bordo del cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX

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El lanzamiento del satélite tico se realizó desde Cabo Cañaveral, en Florida. LA PRENSA/AFP/NASA

El primer satélite centroamericano, fabricado en Costa Rica y conocido como «Proyecto Irazú», se enrumbó este lunes al espacio a bordo del cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX desde el centro de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida).

El cohete Falcon 9, que realiza su segunda misión al espacio, despegó hacia la Estación Espacial Internacional (EEI), cuyos astronautas se encargarán de liberar el nanosatélite al espacio, donde tendrá la misma órbita alrededor de la Tierra que dicha estación.

El cohete lleva un cargamento de casi tres toneladas para abastecer a la Estación Espacial, pero el «Proyecto Irazú» ocupará muy poco espacio dentro de la aeronave, ya que está diseñado bajo el estándar CubeSat, un cubo de estructura ligera, de aproximadamente un kilo de peso, que cabe en la palma de una mano.

La iniciativa fue impulsada por la Asociación Centroamericana de la Aeronáutica y el Espacio (ACAE), que con ello quiere desarrollar las capacidades de los profesionales costarricenses, así como de estudiantes, para llevar a cabo misiones espaciales.

Y la primera misión de la región, que sonaba como una «locura» cuando sus impulsores la plantearon hace ocho años, llegó finalmente hoy, y con ella «la entrada de Centroamérica a formar parte de la carrera espacial», dijo en marzo Luis Diego Monge, gerente de proyectos de la ACAE.

Monitorear el cambio climático

El objetivo del Irazú será monitorear el cambio climático mediante la transmisión de datos del crecimiento de los árboles y, con ello, establecer una aproximación de la tasa de fijación de carbono de los bosques tropicales de Costa Rica.

En 2016 una campaña pública logró recaudar más de 80,000 dólares para costear parte de la iniciativa, que tiene un valor total de 500,000 dólares, un coste bajo al tratarse de un nanosatélite, que para algunos expertos se trata de la nueva ola en el desarrollo de la ciencia espacial.

Se espera que «Dragon», la parte del cohete con la carga que se separó diez minutos después del lanzamiento, llegue a la Estación Espacial este miércoles, momento a partir del cual el «Proyecto Irazú» entrará en su fase final.

Esta consistirá en realizar el primer contacto con el satélite y activarlo para que se conecte con la estación remota ubicada en la sede del Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec) en San Carlos (norte), y empiece a transmitir los datos a una estación en tierra situada en la ciudad de Cartago (centro).

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Una vez establecida la comunicación, se espera que el satélite recopile información dos o tres veces al día durante al menos seis meses, y según las condiciones a las que se enfrente en el espacio, este periodo podría extenderse a casi dos años.

Además del Tec, Irazú cuenta con la colaboración de empresas privadas y el Gobierno de Costa Rica, así como de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), que será la encargada de poner en órbita el nanosatélite.

Antes de ir al espacio, este pequeño dispositivo en forma de cubo fue llevado hasta el país nipón para ser sometido allí a pruebas técnicas que probaron su resistencia a las condiciones simuladas del espacio.

Ambas partes del cohete, tanto el cargamento «Dragon» como el propulsor Falcon 9, realizaron previamente una misión en 2016 y 2017.

Aunque «Dragon» volverá a la superficie en un mes, tras haber dejado el satélite tico en el espacio, el acelerador del Falcon 9 no regresará esta vez a la Tierra.

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