Rusia acusa a Estados Unidos y Reino Unido por el envenenamiento del exespía Serguei Skripal

Rusia acusó este miércoles a los servicios especiales británicos y estadounidenses por el evenenamiento del exagente ruso Serguei Skripal. También instó a los occidentales al diálogo y no a las represalias

Según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, será el presidente ruso, Vladímir Putin, quien decida finalmente la respuesta rusa a la avalancha de expulsiones. LA PRENSA/AFP

Rusia acusó este miércoles a los servicios especiales británicos y estadounidenses por el envenenamiento del exagente ruso Serguei Skripal. También instó a los occidentales al diálogo y no a las represalias, para evitar una nueva crisis como la de los misiles en Cuba.

Moscú, acusada por los países occidentales, convocó una reunión de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ, por su siglas en inglés) en La Haya, para exigir respuestas sobre esas acusaciones.

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El presidente Vladimir Putin, que denunció una «campaña antirrusa», dijo esperar que esta reunión ponga «punto final» al caso, que condujo a la más grave crisis diplomática entre Este y Oeste desde la Guerra Fría, y además provocó, la expulsión de unos 300 diplomáticos de una y otra parte.

Londres designó a Rusia como responsable del ataque perpetrado a principios de marzo en Salisbury, en el sur de Inglaterra, por envenenar con un agente neurotóxico a Serguéi Skirpal, un exespía doble que trabajó para los servicios secretos británicos, y a su hija Yulia. Moscú siempre negó estas acusaciones.

Provocación grotesca

Además, el gobierno ruso exigió este miércoles al Reino Unido que «se disculpe», después de que el laboratorio británico que analizó el agente químico utilizado para envenenar a Skripal, reconociera que no tenía pruebas de que la sustancia proviniera de Rusia.

Por su lado, el jefe del servicio de inteligencia exterior ruso, Serguei Naryshkin, calificó el miércoles el caso Skripal de «provocación grotesca» de los servicios especiales británicos y estadounidenses.

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exespía ruso, Sergei Skripal
Sergei Skripal, según los medios, fue un antiguo coronel del espionaje militar de Rusia, condenado en 2006 a 13 años de prisión por alta traición. LA PRENSA/EFE

«Es necesario acabar con este juego irresponsable que consiste en seguir avivando la hoguera, y renunciar a la fuerza en las relaciones internacionales, para no llevar las cosas hasta una segunda crisis de los misiles de Cuba», declaró Naryshkin.

El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ya había afirmado el lunes que el envenenamiento «podía haber sido en el interés del gobierno británico» para distraer la atención de la población sobre los problemas del Brexit.

Táctica de diversión

Moscú espera esclarecimientos sobre las acusaciones británicas durante la reunión de 41 miembros de la OPAQ, en una edificio en La Haya, en medio de fuertes medidas de seguridad.

Londres había pedido a la OPAQ que comprobara «el análisis del gobierno» británico. Sus expertos acudieron al Reino Unido para obtener muestras de la sustancia utilizada en el envenenamiento, que serán analizadas en laboratorios internacionales independientes.

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Pero la delegación británica calificó este miércoles de «perversa» una propuesta rusa de una investigación conjunta sobre el envenenamiento de Skripal, realizada durante la reunión extraordinaria de la OPAQ.

«La propuesta rusa de una investigación conjunta sobre el incidente de Salisbury es perversa», publicó la delegación británica en Twitter, añadiendo que se trata de una «táctica de diversión y de desinformación para eludir cuestiones sobre las que las autoridades rusas deben responder».

Un neurotóxico militar

En víspera de esta reunión de la OPAQ el laboratorio británico que analizó la substancia usada contra el exespía reconoció no tener pruebas de que esta proceda de Rusia. El laboratorio identificó la sustancia como Novichok, un agente neurotóxico de tipo militar.

Consideró sin embargo que su fabricación necesitaba «métodos extremadamente complejos, algo de lo que solo tendría capacidad un actor estatal». Putin alegó no obstante que esta sustancia podía ser fabricada «en una veintena de países del mundo».

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Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, de 33, seguían hospitalizados esta semana. El estado de ésta «mejora rápidamente», y ya «no está en estado crítico», contrariamente a su padre, que sigue «estable», según el hospital.

Skripal, antiguo coronel del servicio de información del Ejército (GRU), fue condenado en Rusia por «alta traición» antes de ser objeto de una canje de espías en 2010. Desde entonces se instaló en Reino Unido.

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