Arte hecho por robots inteligentes se exhibe en el Grand Palais de París

La muestra parisina invita al público a experimentar obras de artistas de diversas nacionalidades creadas con la ayuda de robots inteligentes

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El Grand Palais del proyecto Robot Art (2017) del artista portugués Leonel Moura, que permite al espectador observar a un enjambre de mini robots con la capacidad de producir pinturas. LA PRENSA/EFE

La inteligencia artificial cubre cada vez más habilidades humanas y, en prueba de ello, los robots más avanzados ya participan en la creación artística, como muestra una exposición en el Grand Palais de París.

La muestra parisina invita al público a experimentar obras de artistas de diversas nacionalidades creadas con la ayuda de robots inteligentes y le sumerge en un mundo virtual e interactivo donde el espacio y el tiempo pierden su sentido más profundo.

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«Nos dimos cuenta de que el arte producido por las nuevas tecnologías no se exhibía en los lugares donde se muestran las obras de arte, sino que sólo estaba en los museos científicos o técnicos», explicó una de las comisarias de la exposición Laurence Bertrand Dorléac.

La comisaria insistió en la importancia de dar visibilidad a este arte particular ya que «a través de recursos técnicos, los artistas de la exposición contestan a preguntas que siempre se han planteado desde la cueva (con pinturas rupestres) de Lascaux, es decir, cómo crear formas y arte?»

Sorprende espontaneidad de los robots

A pesar de la estrecha colaboración entre creadores y programas robóticos puestos al servicio del arte, los artistas «quedan sorprendidos con la espontaneidad de sus robots, puesto que saben cómo van a empezar una obra pero nunca cuándo y cómo la van a terminar», añadió.

De esta manera, la inteligencia artificial modifica los códigos del arte y la propia condición de la obra hasta el punto de conmocionar su difusión, su conservación y sobre todo su recepción.

Las creaciones contemporáneas de la muestra permiten al espectador adentrarse en un mundo casi paralelo y tecnológico donde los artistas disponen de programas potentes.

Estas programaciones avanzadas proporcionan a la creación capacidades para multiplicar las formas y una interactividad en continua evolución.

Dividida en tres secuencias, la exposición empieza con la creación de la máquina, una zona en la que se puede ver la actuación de los robots y cuyos movimientos les otorga una dimensión animal o humana.

En la segunda parte, el robot completamente integrado en la obra se vuelve invisible para el espectador, ya que su programa informático permite crear hologramas o formas generadas de manera infinita que cambian en función de los movimientos corporales del público.

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El último espacio presenta la emancipación del robot, que vuelve a tomar una forma material pero esta vez lo hace convirtiéndose en un androide hiperrealista.

Al tratarse de un intento de demostrar que la inteligencia artificial puede rivalizar o fusionarse con el ser humano, esta sección resulta ser «la sección más preocupante de la exhibición», confesó Dorléac.

La robótica de enjambres cobra protagonismo en la exposición gracias a los robots del artista portugués Leonel Moura, que producen dibujos y pinturas de manera autónoma.

CYSP 1, una escultura cibernética realizada en 1956 por el artista húngaro Nicolas Sch ffer, es otra de las obras más impactantes.

La obra, que cuenta con un «cerebro electrónico» desarrollado por Sch ffer con ingenieros de Philips, tiene la capacidad de moverse sola, reaccionar a las variaciones de sonido y a las intensidades luminosas y de color.

Del lado de las instalaciones interactivas, destaca el jardín virtual «Extra-Natural» de Miguel Chevalier, uno de los pioneros del arte digital.

Mexicano de nacimiento, Chevalier reinventa la naturaleza incluyendo en su jardín virtual flores imaginarias y estilizadas o plantas fluorescentes.

La obra poética y metafórica utiliza algoritmos que permiten crear espacios de vida animados por efectos de crecimiento, proliferación y finalmente desaparición.

La exhibición, que se clausurará el 9 de julio, concluye con la proyección del vídeo Technologic del grupo francés Daft Punk, en el que se puede observar un androide.

La inteligencia artificial reivindica en París su capacidad artística