Ecocidio en la Reserva Indio Maíz

En este caso particular, todo apunta a que el “ecocidio” ha sido deliberado, por lo tanto, presumiblemente es un delito punible y amerita una investigación

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Según los últimos datos dados a conocer el pasado lunes al momento de redactar este artículo, el incendio forestal en la Reserva de la Biosfera Indio Maíz abarca ya la destrucción de 5,000 hectáreas, lo que ha sido definido por el doctor Jaime Incer Barquero como un “ecocidio” de proporciones catastróficas.

El diccionario de la Real Academia de la lengua define ecocidio como “un daño grave, la destrucción o pérdida de ecosistemas en un territorio concreto, ya sea por mediación humana o por otras causas, a un grado tal que el disfrute pacífico de ese territorio por sus habitantes se vea severamente disminuido”.

En este caso particular, todo apunta a que el “ecocidio” ha sido deliberado, por lo tanto, presumiblemente es un delito punible y amerita una investigación de las autoridades competentes. Esa es una responsabilidad, no una opción, porque el ecocidio está teniendo lugar en parte del territorio nacional.

Aunque las responsabilidades no se llegaran a determinar esta vez, la Policía Nacional tiene la obligación de investigar y al menos los responsables en sus conciencias sabrán que por su irresponsabilidad la pagarán muy caro, absteniéndose de provocar otros incendios en el futuro.

A la fecha de redactar este artículo, la tarde del lunes, las acciones concretas que ha tomado el Gobierno central para contener el incendio forestal son loables y oportunas: según el portavoz del Ejército de Nicaragua, coronel Manuel Guevara Rocha, se han desplegado por aire y por la vía fluvial desde San Carlos, contingentes de más de 800 soldados, entre ellos, el Batallón Ecológico, Defensa Civil, Fuerza Aérea, Fuerza Naval, Unidad Humanitaria de Rescate y de la Brigada de Infantería Mecanizada. Este importante contingente ha venido a respaldar las acciones de unos 120 comunitarios que están trabajando con ahínco para contener las llamas.

Hemos visto también la utilización en este empeño, por parte del Ejército de Nicaragua, de medios aéreos como los aviones de transporte turbohélice de ala fija AN-26, recién donados por la Federación Rusa.
No obstante, los recursos con que cuenta nuestro país son limitados y no proporcionales con la misión de extinguir un incendio de grandes proporciones en un área tan sensitiva del punto de vista ecológico. Además se requiere de una visión estratégica de expertos en estos casos que trace un plan de acción efectivo para un incendio forestal de grandes proporciones.

Resulta también muy oportuno y digno de encomio, el ofrecimiento de ayuda de los bomberos de Costa Rica, a pesar de que el gobierno de Nicaragua no la había solicitado oficialmente, pero lamentablemente ha sido rechazada. Creo que el caso es tan grave que amerita que el gobierno pida ayuda internacional con equipos especializados para este tipo de desastres, como aviones y helicópteros apaga fuego.

La excelente pista de aterrizaje que hace algunos años se construyó en San Juan del Norte para fomentar el turismo, está viendo ahora sus mejores días en esta emergencia y su utilización por parte de aviones internacionales especializados podría ser crucial para contener el fuego que amenaza con extenderse, como ya hemos visto, a otras zonas de la Reserva destruyendo a su paso todo el ecosistema.

Dada la gravedad del caso, el Gobierno debería de lanzar sin demoras un SOS ambiental. Con la conciencia que existe hoy en día en todo el mundo sobre el tema del cambio climático estoy seguro que su llamado encontrará eco en la comunidad internacional, siendo esta una oportunidad malograda para fortalecer los lazos fraternos con nuestra vecina Costa Rica que han estado tensados precisamente en la misma zona de Río San Juan por asuntos limítrofes que nos llevaron a dilucidarlos en la Corte Internacional de La Haya.

Ojalá la naturaleza coopere con dos factores necesarios que ayudarían a extinguir el incendio a todo el contingente que allí se encuentra: poco viento y Dios mediante un buen aguacero, que en estas fechas ya estaría en tiempo para la región que históricamente registra la mayor precipitación pluvial de Nicaragua.

El autor es periodista, exministro de Defensa y exdiputado.

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