Klimt se reinventa en París y proporciona al público un efecto de inmersión total

Reflejadas con 140 videoproyectores, las pinturas de los artistas aparecen y desaparecen, evolucionan, juegan con los tamaños y crean una armonía gracias a una banda sonora que les acompaña durante treinta minutos

Obras de Gustav Klimt «El Beso» (c), «Judit I» (i), y «El Retrato de Adele Bloch-Bauer I» (d), han cobrado vida gracias a los últimos avances tecnológicos. LA PRENSA/EFE/Culturespaces 

Obras míticas de Gustav Klimt como El Beso (1908) o Judit I (1901) han cobrado vida en una muestra parisina que utiliza los últimos avances tecnológicos para reinventar la obra del pintor austríaco.

El Atelier des Lumires, primer centro de arte digital de París, se inaugurará el viernes (13 de abril) con una programación inmersiva, dedicada a Gustav Klimt (1862-1918) y Egon Schiele (1890-1918), dos figuras de la Secesión vienesa del siglo XX.

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Dividida en dos grandes secuencias, la zona principal alterna un programa de imágenes largo basado en la obra de grandes figuras de la historia del arte y otro programa con menor duración centrado en artistas más contemporáneos.

Visitantes asisten a la inauguración de la exposición que conmemora al artista austríaco Gustav Klimt, en Atelier des Lumieres, en París (Francia). LA PRENSA/EFE/ Yoan Valat

«Klimt entró en la Secesión, es decir, un movimiento rebelde que le permitió alejarse del arte académico, para poder mezclar las bellas artes con las decorativas», explicó el presidente de Culturespaces, gestora del centro, Bruno Monnier.

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Agregó que después de este modernismo vienés, en 1905, «Gustav Klimt orientó su pintura hacia el impresionismo y el simbolismo, algo que demuestra lo completo y romántico que era».

El recinto, que propondrá tres exposiciones dentro de su programación, recurre a medios técnicos sofisticados para proporcionar al público un efecto de inmersión total, entre ellos 140 videoproyectores.

El Atelier de Lumieres cubre con 120 proyectores y un especializado sistema de sonido, una superficie total de 3.300 metros cuadrados, desde suelos a techos y paredes de 10 metros de alto.  LA PRENSA/EFE/ Yoan Valat

«LAtelier des Lumires es una antigua fundición del siglo XIX que encontramos abandonada en París y que decidimos convertir en centro de arte digital», indicó Monnier.

Las imágenes digitales creadas a medida para poder integrarse completamente al espacio que ocupan aportan una visión diferente de las obras originales ya que se basan en el concepto de desmaterialización.

Proyectadas en casi todas las superficies de la principal sala de exposición, de 1.500 metros cuadrados, las pinturas de los artistas aparecen y desaparecen, evolucionan, juegan con los tamaños y crean una armonía gracias a una banda sonora que les acompaña durante treinta minutos.

LA PRENSA/EFE/ Yoan Valat

Algunas paredes de la sala alcanzan los diez metros de alto y, en total, son más de 3.000 las imágenes que desfilan en toda la zona.

La secuencia incluye también un programa corto destinado a presentar la obra del «heredero de la Secesión», la de Friedensreich Hundertwasser (1928-2000), otra figura de la creatividad vienesa.

Por último, el centro permite al público adentrarse en el mundo creativo de artistas emergentes en «Le studio» de 160 metros cuadrados, donde el proyecto «POETIC_AI» del estudio de creación digital turco OUCHHH que propone el centro para su estreno utiliza la inteligencia artificial para crear un viaje onírico.

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