Cómo seleccionar productos alimenticios

No se deje llevar por las etiquetas frontales y de propaganda de un producto alimenticio. Es necesario leer e interpretar la etiqueta nutricional y leer la etiqueta de ingredientes

Foto: LA PRENSA/istockphoto.com.

Hace pocos días en la consulta de nutrición una familia me comentaba sobre su consumo de alimentos, hablábamos de las compras de comidas, de las formas de preparación que más frecuentemente acostumbran y salió el tema del queso, surgió la pregunta: cuál queso debemos comer? Antes de responder, el papá me mostró la etiqueta de un queso que recién compraron en un supermercado de Managua.

Al revisar el contenido nutricional del producto encontramos que en 100 gramos, o sea en tres onzas, tenía 230 calorías, 13 gramos de grasa, 1045 mg de sodio, 3 gramos de proteínas, 25 gramos de carbohidratos, 10 gramos de azúcar. Me sorprendí muchísimo porque naturalmente el queso no aporta carbohidratos. El contenido promedio de proteínas en esa cantidad de queso es alrededor de 20 gramos.

Pautas de selección

Estábamos ante un producto que se conoce como “queso análogo”, es decir que se parece al queso pero en realidad no lo es. Es una formulación química de la industria alimentaria que nutricionalmente no es adecuado para el consumo de las personas que están interesadas en cuidar su salud.

Decidí comentarles al respecto para alertarles y darles las pautas de selección apropiada de alimentos desde el punto de vista de salud y nutrición.

Lo primero es optar principalmente por alimentos naturales o mínimamente procesados. Son los que han recibido modificaciones de tipo físico como pelado, cortado, molido, congelados, enfriados, pero que no tiene el agregado de sustancias químicas ajenas. Se pueden incluir pequeñas cantidades de algunos alimentos procesados como grasas, aceites, pasta, avena en hojuelas, sal entre otros.

Evitar al máximo alimentos ultraprocesados, estos son “comestibles” basados en una formulación con múltiples aditivos como saborizantes, colorantes, preservantes, nada o muy poco ingredientes de alimentos naturales.

El producto objeto de este comentario tenía entre su lista de ingredientes: Almidón modificado, grasa vegetal hidrogenada, solidos de jarabe de maíz, grenetina, polifosfato de sodio, dióxido de titanio, solidos de leche. No es queso. Si comparamos este contenido con los ingredientes de queso veremos que usualmente la etiqueta dice: leche, cultivos lácticos, cuajo y sal.

Lea la etiqueta nutricional

La grasa vegetal hidrogenada contiene grasa trans, muy perjudicial para la salud cardiovascular, al igual que jarabe de maíz, un tipo de azúcar relacionada con la elevación de triglicéridos, hígado graso y resistencia a la insulina.

No se deje llevar por las etiquetas frontales y de propaganda de un producto alimenticio. Es necesario leer e interpretar la etiqueta nutricional y leer la etiqueta de ingredientes. En cuanto a la etiqueta nutricional, más que ver el aporte de calorías, ponga atención al contenido de grasas, sodio, potasio, fibra, vitaminas y minerales. Se considera bajo si tiene 5% o menos y alto si esta alrededor de 20% o más.

Respecto a la etiqueta de ingredientes, insista en leerlo, muchas veces están en letra pequeñita. No compre ni consuma si encuentra productos con nombres raros, desconocidos o ingredientes que han sido identificados como dañinos para la salud. Son ejemplos glutamato mono sódico o ajinomoto, grasa hidrogenada, jarabe o sirope de maíz, colorantes como amarillo crepúsculo o E110, azorrubina, tartrazina o Amarillo 5, Amarillo Crepúsculo (CI 15958 : SIN 110), Carmín de Indigo o Indigotina.

No se olvide de seleccionar bebidas adecuadas: agua con o sin gas, sin edulcorantes, evite todo tipo de jugos industrializados, muchos contienen los colorantes antes mencionados.

mjgonzalez@clinicavidasaludable.com

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