Jorge Arauz, un jinete sin límites y referente de Nicaragua en ecuestre

El joven Arauz es de esas excepciones que existen en el deporte nicaragüense. Decidió irse a preparar un año a España tras finalizar la secundaria

Jorge Arauz. LAPRENSA/CORTESÍA/Ernesto Photography

Jorge Arauz Espinoza está incompleto sin un caballo a su lado. Su especialidad es el adiestramiento o doma clásica, una disciplina olímpica que pretende encontrar la armonía, equilibrio y actividad del caballo. El joven Arauz es de esas excepciones que existen en el deporte nicaragüense. Decidió irse a preparar un año a España tras finalizar la secundaria, luego regresó y estudió Global Business, pero no hubo un lazo más fuerte que estar al lado de los animales.

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En su primera competencia internacional en Costa Rica en los Juegos Centroamericanos, San José 2013, sorprendió a los presentes al quedar en séptimo lugar de 22 competidores, Nicaragua no tenía prácticamente historia en este deporte, Arauz la empezaba a construir.
“La gente se reía y esperaba un desastre”, confesó, quien recuerda que el binomio (jinete y caballo) lo completaba Ultramar, un caballo Lusitano de la propiedad del Cortijo, el Rosario. “Con Ultramar estuve seis años consecutivos, ganamos muchas competencias. Nos clasificamos a los Juegos Centroamericanos y del Caribe pero se lesionó, un jinete debe competir con su caballo clasificado”, explicó.

LAPRENSA/CORTESÍA Ernesto Photography

Arauz ha navegado con la poca cultura de esta disciplina en el país, eso no lo ha detenido. Siempre ha tenido claro sus objetivos al punto que decidió zarpar a Estados Unidos donde vive actualmente para encargarse de una ganadería en Texas. El joven no se ha detenido y también ha incursionado en competencias de mucho nivel en Norteamérica, en la disciplina equitación de trabajo. “Mi objetivo sería ir a una Copa de Naciones o unas Olimpiadas. No es nada fácil pero tengo 26 años y me he estado preparando diariamente para alcanzar mis sueños”, indicó.

Según Arauz, en Nicaragua hay buenos caballos para desarrollar el deporte, también algunos jinetes, entre ellos su hermano Daniel Arauz, que a pesar de estar estudiando en Taiwán no deja de montar. “Creo que hace falta el interés de los ganaderos, solo miran las cosas a corto plazo y no a largo plazo. Un caballo de hípica te puede costar unos 20,000 dólares, pero si lo prepararan para nivel de competencia como unos Juegos Centroamericanos su nivel subiría y hasta el precio a unos 150,000”, comentó Arauz.

El muchacho que no concibe el mundo de otra forma que no sea con los caballos a su alrededor, posee su juventud como una fortaleza y toda la experiencia adquirida a su corta edad. Sin duda es un jinete sin límites.

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