Campesinos piden justicia por la masacre orteguista

Por primera vez desde que se aprobó la Ley 840, los campesinos del movimiento anticanal lograron llegar a Managua sin ningún obstáculo de la Policía.

Francisca Ramírez, líder de La Fonseca, encabezó la caravana campesina que salió desde el viernes en la madrugada de El Tule y Nueva Guinea. LA PRENSA/O. NAVARRETE

Por primera vez, desde que en 2013 se aprobó la Ley canalera 840, los campesinos del movimiento anticanal lograron llegar a Managua sin tener que superar ningún obstáculo colocado por la Policía.

Según Francisca Ramírez, líder del movimiento campesino, que este sábado ingresó a la capital, el hecho inédito se debió a la lucha de los jóvenes universitarios en las pasadas dos semanas.

“Esos jóvenes entregaron su sangre para que seamos libres, 63 jóvenes que para nosotros son héroes y estamos honrando”, dijo Ramírez.

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La caravana campesina se trasladó a Managua con el fin de unirse a la peregrinación convocada por la Conferencia Episcopal para pedir paz y justicia, una caminata multitudinaria que empezó a las 2:00 de la tarde de este sábado.

Durante la movilización de la caravana hacia Managua no hubo retenes de policías ni turbas ni miguelitos en el pavimento. Los campesinos se desplazaron en paz desde que salieron, a las 11:00 de la noche del viernes, hasta su llegada a la Catedral Metropolitana, pasado el mediodía de este sábado.

Salieron desde Nueva Guinea y El Tule el viernes y ambas movilizaciones tuvieron como punto de concentración el empalme de Lóvago, en Chontales, en horas de la madrugada del sábado.

Poco después de las 11:00 de la mañana entraron a Managua y fueron recibidos por ciudadanos que salían a saludarlos, con las banderas de Nicaragua, desde vehículos, aceras y puentes colgantes.

“Sentimos dolor”

Francisca Ramírez dijo que participaron en la peregrinación para pedir justicia por los jóvenes fallecidos en las protestas. “Sentimos que es un dolor grave para los nicaragüenses, el crimen y la masacre que le han hecho a los jóvenes, al futuro de Nicaragua”, manifestó.

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La líder también señaló que decidieron apoyar la manifestación porque miraron una oportunidad para demostrar que los campesinos son cívicos y pacíficos.

“Durante cuatro años nuestra petición ha sido la derogación de la Ley 840, pero hoy vemos que hay una necesidad de exigir justicia porque a nosotros nos han violado nuestros derechos”, agregó Ramírez.

Algunos de los campesinos tenían más de 24 horas de viaje al momento en que ingresaron a la capital, porque se movilizaron desde comunidades remotas del país.

Al pasar por la Universidad Nacional Agraria (UNA) algunos estudiantes celebraron la caravana, lanzando morteros al aire.

Acamparon

Hasta el cierre de nuestra edición, miembros del movimiento campesino anticanal confirmaron que algunos de ellos acamparían, al menos por lo que quedaba del sábado, en la catedral.

Desde que entraron a la capital y en el transcurso de la caravana, varios ciudadanos les regalaron alimentos y bebidas.

Después de más de 12 horas de viaje, Ramírez dijo no sentirse cansada porque “con sed de justicia, no se cansa uno”.

Heridas de represión

Alexander Hurtado, campesino del municipio de Nueva Guinea, recibió un balazo en su brazo izquierdo en noviembre de 2016, cuando la Policía impidió que una marcha anticanal se trasladara a Managua, durante la visita del secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

“Mientras no nos dé una respuesta (Daniel Ortega), esa lucha seguirá, porque es de nosotros y de todos los nicaragüenses”, dijo Hurtado. “Ahora luchamos también por los universitarios que sufrieron esa masacre”, agregó.

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