Así fueron los últimos suspiros de Somoza Debayle antes de la caída de su dictadura

En 1977 y 1978, poco antes de que Anastasio Somoza Debayle huyera del país, el dictador aún reunía a miles de simpatizantes en las plazas, aseguraba que cumpliría su mandato hasta 1981 y decía que en su gobierno había “diálogo y paz”, mientras muchos morían a manos de la Guardia Nacional

Anastasio Somoza Debayle. LA PRENSA / Archivo.

Anastasio Somoza Debayle. LA PRENSA / Archivo.

En 1977 y 1978, poco antes de que Anastasio Somoza Debayle huyera del país, el dictador aún reunía a miles de simpatizantes en las plazas, aseguraba que cumpliría su mandato hasta 1981 y decía que en su gobierno había “diálogo y paz”, mientras muchos morían a manos de la Guardia Nacional.

Diálogo nacional

Después de perder el respaldo de Estados Unidos y ante la creciente oposición, el dictador Anastasio Somoza Debayle aceptó dialogar. “Estamos en una sociedad donde está de por medio el diálogo y mi gobierno es partidario del diálogo (…). Si para la paz es necesario dialogar, lo vamos a hacer”, dijo en diciembre de 1977 a periodistas de RTVE. Esto fue recibido por medios internacionales como un signo de su inminente caída.

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El diálogo se condiciona

A pesar de haber aceptado el diálogo, la dictadura de Anastasio Somoza Debayle continuaba con la censura a los medios de comunicación bajo la Ley Marcial. Reprimía a los sandinistas y en ese período había ocurrido el asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro. Por ello, el portavoz del Frente Amplio Opositor (FAO), que serviría como mediador del diálogo, dijo, en septiembre de 1978, que mientras eso no cambiara no habría diálogo. El Frente Sandinista rechazaba el diálogo con Somoza.

No me iré

Vista aérea de los simpatizantes que reunió Somoza en unos de los discursos en el que dijo seguiría en el poder hasta 1981. Captura tomada del reportaje elaborado por RTVE en 1978.

Desde la explanada frente al Hotel Intercontinental (actual Crowne Plaza), y atrincherado en una suerte de cabina blindada en la que comparecía al público, Anastasio Somoza Debayle se refirió, en 1978, al asesinato de Pedro Joaquín Chamorro y afirmó que buscarían al culpable. También dijo que terminaría su mandato. “A los nicaragüenses yo les juré cumplir fielmente con los preceptos de nuestra carta fundamental. Por consiguiente, ejerceré con firmeza y con patriótica ponderación la Presidencia de la República hasta el primero de mayo de 1981”, dijo Somoza a unos 200 mil simpatizantes. Acto seguido ellos le gritaron: ¡Viva Somoza! ¡Viva La Guardia!

Los últimos discursos

“Tengo convicción que grupos agitadores tratan de obstaculizar esta marcha cívica de nosotros los nicaragüenses que queremos la paz y el progreso. Demostraremos ante la faz de la nación y del mundo entero nuestros intereses y voluntad de seguir progresando en paz. Mi gobierno garantiza el orden, la paz y la estabilidad social, pese a que fuerzas extrañas propician el desorden atentando contra la tranquilidad y bienestar del pueblo nicaragüense”, afirmó Somoza Debayle refiriéndose a la insurrección popular contra su régimen.

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Día de la Alegría

A la 1:00 de la madrugada del 17 de julio de 1979, Anastasio Somoza Debayle renunció a la Presidencia de Nicaragua. Tres horas después abandonó el país junto con una flota de 10 o 12 aviones en los que iban funcionarios y altos militares. El día anterior había dado un mensaje a la nación en el que pedía que el FSLN entregara las armas, y minutos después había asegurado en los pasillos del Hotel Intercontinental que acabaría su mandato en 1981. El día que huyó del país ahora se conoce como el Día de la Alegría.

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Anastasio Somoza Debayle. LA PRENSA / Archivo.
Anastasio Somoza Debayle. LA PRENSA / Archivo.

 

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