Policía Nacional impide marcha de jóvenes, pero protege a rezadores oficialistas

Mientras fuerzas antimotines bloquearon marcha de jóvenes, gran cantidad de agentes resguardaron plantones oficialistas 

Un fuerte despliegue de fuerzas antimotines impidió que jóvenes autoconvocados llegaran a la Asamblea Nacional para pronunciarse en contra de la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz. LA PRENSA/WILMER LÓPEZ

Las protestas en el país no han parado desde el 18 de abril, pero las de la semana pasada no estuvieron teñidas de sangre. Sin embargo, la tregua de nueve días de cero represión hacia los manifestantes se acabó este miércoles, cuando un grupo desmesurado de antimotines bloqueó la marcha de jóvenes autoconvocados que deseaban llegar a la Asamblea Nacional.

Contrario al clima hostil de la mañana, la Policía Nacional protegió a los rezadores del Gobierno que se tomaron las principales rotondas de Managua, durante la tarde, bajo la excusa de orar por la paz en el país.

La marcha de ciudadanos autoconvocados e integrantes del recién creado Movimiento Estudiantil 19 de Abril partió de la entrada principal de la Universidad Centroamericana (UCA) a eso de las 10:00 a.m. con el objetivo de llegar a la Asamblea Nacional y exponer su posición en contra de la creación de la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz.

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Mientras avanzaban en el trayecto hacia la Asamblea, gritaban: “El pueblo unido, jamás será vencido” y “Ortega y Somoza son la misma cosa”; ambas se han convertido en consignas de la rebelión estudiantil que ha convulsionado al país y estremecido los cimientos del régimen del presidente designado Daniel Ortega.

El propósito de los jóvenes no se logró. Un cordón de antimotines evitó que los autoconvocados siguieran su marcha y los bloquearon frente al antiguo Hospital Militar. Pese a reclamos por parte de los estudiantes sobre la violación a sus derechos de manifestarse libremente, los oficiales no se inmutaron.

Los jóvenes expusieron diferentes argumentos para convencer a los antimotines para que les permitieran seguir su camino, el cual indudablemente, implicaba transitar por la rotonda Hugo Chávez y la Avenida Bolívar, ambos considerados puntos insignes de concentración para el partido de gobierno.

Edwin Carcache, integrante del Movimiento Estudiantil 19 de Abril, replicó: “Este —la represión— es el verdadero diálogo que quiere Daniel Ortega Saavedra”.

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“Estamos cansados de la corrupción, estamos cansados del maltrato, 63 personas han muerto y no vamos a permitir más muertos”, cuestionó Carcache.

Los jóvenes autoconvocados no creen en la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz, ya que estaría conformada por el mismo Gobierno, pese a que los diputados sandinistas aseguraron que estaría conformada por “notables nicaragüenses”.

“No creemos en absoluto y la repudiamos en toda su totalidad”, expresó Carcache, quien también dijo que los amenazaron para que se movieran de la zona.

Sin embargo, los jóvenes hicieron todo lo contrario: entonaron las notas del Himno Nacional, colocaron banderas azul y blanco en la espalda de algunos antimotines, pintaron algunos de los escudos de los oficiales con los colores de la bandera del país, una joven abrazó a un oficial que le sonrió; de esa manera soportaron más de una hora en el lugar, pero ante la negativa de la Policía, decidieron retornar a la UCA. Ninguno de los gestos de su lucha pacífica doblegó el brazo de la represión.

Por el otro lado, de la rotonda Hugo Chávez hacia el antiguo Hospital Militar, la presencia de antimotines y policías de Tránsito era desmesurada.

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Detrás del cordón policial que detuvo la marcha de los autoconvocados se formó un segundo cordón de antimotines y luego, un tercer cordón formado por policías a bordo de motocicletas.
Además, una gran cantidad de antimotines estaban ubicados en la parte alta del antiguo Hospital Militar, siempre a la expectativa del desarrollo de la protesta. También, varias camionetas con oficiales se encontraban en la calle que lleva hasta el Consejo Nacional de Universidades (CNU).

Pese a la represión policial, que no se tornó violenta, varias personas que se encontraban del otro lado de la marcha salieron con sus banderas azul y blanco a reclamarle a los policías por la masacre ocurrida en el país y señalarles la violación a los derechos de los nicaragüenses que cometen al reprimir las manifestaciones.

“Tenemos que seguir unidos en esta lucha, si se lo permitimos Daniel (Ortega) va a seguir matando más gente. No es posible que nuestras marchas pacíficas las vuelva sangrientas, hay más antimotines que personas civiles y eso no es justo. Realmente (Ortega) se está burlando de nosotros, solo está tratando de ocultar todo lo que ha hecho”, expresó Isabel Ramos, quien estaba en la manifestación.

“Yo creo que la Policía no tiene ninguna facultad legal para impedir que los estudiantes se movilicen pacíficamente reclamando el castigo para quienes son responsables de la muerte de los jóvenes. Me parece que la Policía continúa equivocándose, me parece que el Gobierno continúa equivocándose y el país no va a resistir un muerto más”, dijo Adrián Meza, otro manifestante.

Siguen los tributos a los caídos

Decenas de estudiantes autoconvocados se concentraron la noche de este miércoles en la rotonda Jean Paul Genie, en Carretera a Masaya, para homenajear —como en días anteriores— a los caídos durante las protestas contra el gobierno de Ortega.

El pasado lunes miembros de la Juventud Sandinista quitaron las cruces que jóvenes habían colocado en la rotonda, en memoria a los fallecidos.

Eso lo hicieron mientras Ortega y la vicepresidenta designada por el poder electoral, Rosario Murillo, realizaban un plantón en las inmediaciones de la Plaza las Victorias.

Este miércoles, por la noche, los autoconvocados colocaron nuevamente la ofrenda a los caídos.

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Los jóvenes aseguraron que quieren vivir el luto por los fallecidos y, de esta forma, nunca olvidar a esos universitarios que hoy los consideran como héroes de la patria.

“No tenemos miedo”, es una de las consignas que gritaban, mientras que los conductores de vehículos que pasaban por el lugar tocaban la bocina en señal de apoyo.

Alerta en la Upoli

A eso de las 7:00 de la noche, jóvenes aún atrincherados en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) dieron “la voz de alerta amarilla” y reactivaron las barricadas aledañas a esa alma mater porque había policías boinas rojas, patrullas y motorizados estacionados en el parque Los Amigos, de Villa Progreso. También había más policías y patrullas en la entrada al barrio Carlos Marx, aledaño también a la zona de la Upoli.

Los universitarios y algunos pobladores salieron a la calle frente a la Upoli y se mantenían alerta, porque no dudaban que en horas de la medianoche les pudieran volver a “caer”, como lo hicieron el sábado 21 y domingo 22 de abril, cuando los atacaron por sorpresa.

“Ya no nos vuelven a agarrar de sorpresa, porque este Gobierno cuando habla de paz es guerra y ya no nos confiaremos”, dijeron los universitarios y pobladores de la zona.

Todo este ambiente de tensión se ha desarrollado en medio de la conformación de un diálogo, en el que la Conferencia Episcopal de Nicaragua aceptó ser la mediadora. Esta brindará una conferencia este jueves.

Volvieron los rezadores

Simpatizantes del Frente Sandinista se tomaron algunas rotondas de Managua para rezar por la “paz” en el país. Tal como lo hicieron después de las elecciones del año 2008, cuando los “rezadores” de ese partido invadieron las rotondas para evitar las protestas de la sociedad civil y los partidos políticos debido al fraude electoral perpetrado en más de cuarenta municipios.

En la rotonda universitaria las plegarias sonaban alto. Ahí el tesorero del FSLN y vicepresidente de la empresa binacional Alba de Nicaragua SA (Albanisa), Francisco López, encabezó la concentración de trabajadores de las empresas que han sido constituidas con el dinero de la cooperación venezolana.

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Entre los “rezadores” estaba el mayor general en retiro Ramón Calderón Vindell, quien ahora es gerente general de Alba Generación. Los funcionarios salieron del Olofito a eso de las 3:00 de la tarde y se dirigieron a la rotonda Rigoberto López Pérez, conocida como Rotonda Universitaria, ahí permanecieron “rezando” el resto de la tarde, mientras una gran cantidad de oficiales de la Policía Nacional resguardó el perímetro de la Rotonda Universitaria.

También hubo baile

Mientras algunos empleados estatales rezaban, otros bailaban y es que aseguraron estar celebrando la “paz” que vive Nicaragua. Al menos en la rotonda La Virgen, los trabajadores del Ministerio de Salud, en su mayoría, bailaban al ritmo de reguetón de un concierto que ofrecían y otros se refugiaban en la sombra de los árboles. En medio de los trabajadores de esa institución se desplazaba la ministra de Salud, Sonia Castro, quien se rehusaba a hablar con LA PRENSA; al final expresó que su presencia en ese plantón “es un respaldo a la búsqueda de la paz, Nicaragua quiere paz”, mientras era acuerpada por los funcionarios de esa misma institución, para evitar que se continuara la cobertura.

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