Con los pies en la tierra

Y a como se expresó el 23 de abril en la megamanifestación por la paz, nadie quiere sangre del pueblo, ni policías ni estudiantes por muy dispuestos que estos últimos estén a ofrendarla como sacrificio en aras de la patria

El “con los pies en la tierra”, refiere a no perder de vista las posibilidades reales que presenta una situación, a ser conscientes de las variables que se dan juego en una circunstancia, a no hacerse más expectativas de las que corresponde. La frase recomienda manejarse con raciocinio, con precaución, evitando ilusiones absurdas o desmedidas.

Nicaragua tiene la gran empresa de forjar un estado de la sociedad. Un estado en el cual prime el sentido del pueblo, sentimiento el cual ahora lo podemos conocer día a día a través de los medios sociales, sin necesidad de esperar a una encuesta de Cid Gallup o M&R Consultores, que se equivocaron en los 90 y ahora en el 2018.

En este mes de abril vimos el despertar de una juventud dormida, aletargada, más que por creencias partidarias, ideología o religión, por la creencia en los mensajes de solidaridad y cristiandad enviados a diario por el actual Gobierno, lo que hizo que dieran por sentado la existencia de la garantía de la libertad de expresión, la no censura, la no represión de parte de la fuerza pública para con el pueblo y de repente de la noche a la mañana han visto su confianza defraudada. Lo que me hace recordar un refrán de mi abuela: “A quien otro se fía, válganle Dios y Santa María”.

Miro gente en los medios, en las manifestaciones, etc. solicitando que se vaya el presidente de la República, comandante Daniel Ortega, solicitud o expresión la cual es puesta de manifiesto sin poner los pies en la tierra o sea sin tomar en cuenta las variables que existen en una circunstancia como esa. Tendrían que alinearse todas las variables del poder en contra del comandante Ortega, para que lo anterior suceda en estos momentos y pensar en dicha posibilidad es hacerse más expectativas de las que corresponden y manejarse sin raciocinio, sin precaución y creándose ilusiones desmedidas.

Y a como se expresó el 23 de abril en la megamanifestación por la paz, nadie quiere sangre del pueblo, ni policías ni estudiantes por muy dispuestos que estos últimos estén a ofrendarla como sacrificio en aras de la patria. No queremos viejecitas de canas muy blancas, muy solas, únicamente con las medallas que por sus héroes les premió la patria.

Quizás lo más sensato sea insistir con marchas y manifestaciones en la implementación de medidas a lo inmediato tales como el alto a la represión, libertad de personas presas por sus actividades de protesta , alto a la censura, libertad de expresión y manifestación pacífica, alto a las torturas, investigación y castigo a aquellas autoridades que dieron orden de reprimir disparando en contra de los manifestantes, captura inmediata de los torturadores, inicio de inmediato de una reestructuración del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Pienso que el proceso de democratización de Nicaragua pasa básicamente por elecciones libres y supervisadas dentro de un proceso ordenado con adelanto de fecha, previo nombramiento de nuevos magistrados del CSE y la promulgación de una nueva Ley Electoral y es a mi consideración lo único que debe de ser objeto del diálogo.

Un diálogo con mil temas y mil participantes es una solución compleja y es no llegar a ninguna conclusión. Un diálogo con un solo tema, como elecciones antedatadas, libres y supervisadas puede ser la manera de cortar el nudo gordiano que nos ata al autoritarismo y de acuerdo al principio de parsimonia de Ockham, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.

Por favor pongamos los pies en la tierra y que la Virgen María nos indique el camino correcto, pues también yo puedo estar equivocado acerca del camino a seguir.
El autor es abogado.

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