Expertos advierten estrepitoso fracaso del discurso oficialista tras rebelión de abril

La rebelión de abril contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo develó una situación: la estrepitosa derrota del discurso oficialista

INSS, Roberto López, Seguro social, Pensiones, Pensionados,

Roberto López, presidente ejecutivo del INSS, durante la conferencia de prensa a medios oficialistas. FOTO: CORTESÍA

Ya habían muertos que llorar, daños que lamentar, el país estaba en vilo y balazos, fuegos y destrucción con sus columnas de humo se cernían sobre el país en la rebelión de abril. Pero en los canales, radios y portales de comunicación del oficialismo orteguista se ponían videos musicales, novelas, deportes, programas triviales y cotorreo vulgar desde los cuales el discurso oficialista ocultaba la gravedad de la situación del país.

Hasta el viernes 20 de abril, cuando la violencia tocó a las puertas de algunos medios oficialista y algunos periodistas de medios afines al orteguismo empezaban a renunciar en repudio a la censura oficialista, fue que el tema de la grave situación irrumpió en la prensa del gobierno: vándalos de la derecha, grupos minúsculos, vampiros y otros epítetos tomados del amargo discurso de la vicepresidenta designada por el Poder Judicial, Rosario Murillo, contra los estudiantes y pobladores que se rebelaron al control gubernamental.

Mientras tanto, las redes sociales ardían en información, desinformación, paranoia, rumores y otros estados emocionales donde prevalecían dos cosas: el repudio a la violenta represión policial y gubernamental y la solidaridad con los estudiantes. ¿Qué papel jugaron los medios y periodistas oficialistas en ese lapso?

El catedrático de periodismo y comunicación social Alfonso Malespín Jirón, analiza el papel de estos medios en contraposición a las redes sociales sobre los trágicos eventos de la rebelión de abril.

Managua, Nicaragua. 03/03/2018.Enfrentamiento entre los universitarios de la UPOLI y la Policía Nacional . Wilmer López/ LA PRENSA.

¿Fracasó Murillo con su política de comunicación incontaminada?

El movimiento Ocupa INSS y la Rebelión de Abril, disparada también por la crisis estructural del seguro social, han demostrado que el límite de esa política abarca solo a los medios de comunicación tradicionales. Sobre todo, al holding que la familia Ortega-Murillo y el grupo RATENSA controlan. La ciudadanía, largamente excluida, encontró en las redes sociales el medio de comunicación para saber, compartir, anunciar, denunciar, reclamar y proponer.

Daniel Ortega y Rosario Murillo junto al Jefe del Ejército y la Jefa de la Policía Nacional, mientras se daban las protestas en Nicaragua. LA PRENSA/ CAPTURA
Daniel Ortega y Rosario Murillo junto al Jefe del Ejército y la Jefa de la Policía Nacional, mientras se daban las protestas en Nicaragua. LA PRENSA/ CAPTURA

¿La agenda de hoy día, es la que manejan sus medios o esa acumulación de medios y recursos ha caído ante las redes sociales e internet?

La lógica de esos medios se mantiene con la misma lógica de enero de 2007. La estrategia es la misma: una sola voz, una sola versión incontestada. Sin embargo, las redes sociales le han dado una vuelta de calcetín a esa lógica, y estos medios y la vocera del gobierno no encuentran cómo neutralizarlas. Las redes sociales contrarían, cuestionan, desafían, desmienten, se burlan de esa versión cuasi-idílica de país que los Ortega-Murillo muestran cada día.

Viernes 20 de abril. Jóvenes que estaban acopiando víveres en Catedral de Managua fueron agredidos por turbas y antimotines. Este día botaron el primer árbol de la vida, llamados «chayopalos», símbolos del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. LA PRENSA/Wilmer López

Lea también: Orteguismo celebra mientras el país llora a sus muertos en las protestas

¿Seguirá el gobierno intentando regular las redes como lo quiso hacer antes de las protestas de abril?

Ahora que la Rebelión de Abril demostró su capacidad para superar la censura oficial y la capacidad de los grupos paramilitares de agredir a cuanta persona viera con una cámara o teléfono, el gobierno procurará ganar espacios y hasta el control legal de las redes sociales. Así como llegaron a controlar a los medios tradicionales, aspiran a lograrlo con la internet y todo por lo que ella se disemine. Para eso cuentan con inteligencia, talento humano, dinero, infraestructura, la Asamblea Nacional y el Poder Judicial. Lo único que no tienen es la razón ni la convicción que sí tiene la ciudadanía que protesta.

¿Qué papel juega ahora el conglomerado de medios del gobierno? ¿Perdieron la ofensiva informativa?

Este conglomerado ha sido duramente golpeado por dentro y por fuera. Por dentro, con las protestas y renuncias de periodistas y presentadores porque este holding no mostraba la realidad verdadera. Por fuera, porque la ciudadanía ya no los necesita para saber de lo que pasa en el país. Si para algo le sirven estos medios a la ciudadanía es para saber la versión oficial. Nada más. Una vez desaparezca la generosa mano que los sostiene, se las verán muy mal en el mercado de medios.

¿Y el caso de El Nuevo Diario?

El Nuevo Diario ha intentado distanciarse un tanto de las posiciones oficiales, pero el lastre que arrastra desde que cambió su política editorial es algo que pesa demasiado. El Nuevo Diario ya no es visto como un medio de primer orden para saber qué pasa en el país. Y para saber la posición editorial del gobierno, prefiero ver El 19 Digital.

Perdieron el control en las redes sociales

Al igual que el catedrático Malespín, el decano de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Ciencias Comerciales, Adrián Uriarte, considera que la estrategia de comunicación gubernamental “colapsó, fracasó” porque jamás pensaron que la opinión pública iba a ser construida desde la realidad de cualquier ciudadano que con un teléfono inteligente podría denunciar cualquier tipo de injusticia.

“Al pretender controlar la opinión pública a través de los medios tradicionales, lo que vemos es que fue una estrategia bien limitada”, expresó Uriarte.

Pese a que el Gobierno cuenta con el dominio de la mayoría de los medios de comunicación, la población ya no los sigue, “ (…) la gente ya no les da crédito a esos contenidos, ¿por qué? porque toda la base de la opinión pública está fijada y concentrada en qué se dice en las nuevas plataformas de opinión pública, que son las redes sociales”.

Uriarte también consideró que antes de la rebelión de abril, hubo antecedentes, como el movimiento Ocupa INSS, y posteriormente, las personas que apoyaban la lucha del movimiento canalero, quienes han demandado la derogación de la Ley 840; sin embargo, el detonante final fue el movimiento Indio Maíz, caracterizado por ser un grupo de universitarios, millennials, que empezaron a elevar su voz a través de las redes sociales, y una vez más, la estrategia mediática del Gobierno no logra tener el efecto esperado.

Pese a los esfuerzos por diseñar o maquillar otra realidad social en el país, “la gente ya no sigue ese patrón de construcción de opinión pública”, insistió el comunicador.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: