Niquinohomo defiende el azul y blanco en el monumento de Sandino

Pobladores del municipio de Niquinohomo se dieron cita en la entrada principal de este lugar para resguardar la estatua del general Augusto C. Sandino, que no logró ser pintada en rojinegro por las turbas que llevó el alcalde orteguista de Masaya, Orlando Noguera.

Los ciudadanos autoconvocados de Masaya marcharon hasta el municipio de Niquinohomo, cuna del general Sandino. LA PRENSA/MANUEL ESQUIVEL

El paño rojinegro que colgaba del cuello de la efigie de Augusto C. Sandino, en Niquinohomo, pueblo natal del héroe nacional, fue cambiado anoche por uno azul y blanco.

La noche del viernes la estatua de Augusto C. Sandino no estaba sola y olvidada, como ha permanecido desde que la administración del liberal Arnoldo Alemán la mandó a esculpir en 2001 y la colocó a la entrada de Niquinohomo.

Este viernes, ciudadanos autoconvocados llegaron a la ciudad y aseguraron que mantienen su lucha por una Nicaragua libre.

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No solo el paño del general Sandino había cambiado, el pueblo, que era considerado un bastión sandinista, no es más un territorio dominado por el orteguismo. “El bastión se les cayó porque el pueblo despertó y dejó el miedo a un lado”, expresó el niquinomeño Erick Baldioceda.

El martes pasado, un grupo de jóvenes, varios de los cuales se autodenominan sandinistas, pero aseguran estar en contra de la represión y la masacre estudiantil que han perpetrado fuerzas regulares y paramilitares del régimen de Daniel Ortega, decidieron, de forma simbólica, pintar con los colores de la bandera de Nicaragua la base del monumento de Sandino.

Disputa por color

Sin embargo, al día siguiente un grupo de la Juventud Sandinista junto con el alcalde de Masaya, Orlando Noguera, y varias personas que no eran originarias de Niquinohomo, llegaron con las intenciones de pintar nuevamente en rojinegro la base de la estatua, además de intentar colocar la bandera del Frente Sandinista, cuando había sido removida por jóvenes autoconvocados.

Los manifestantes dijeron que su única bandera era la azul y blanco y no pertenecían a ningún partido político.
LA PRENSA/Manuel Esquivel

Este acto provocó el enojo del pueblo, que se opuso a la intención de los orteguistas, lo que creó momentos de tensión.

En el lugar, hubo empujones y las turbas sandinistas golpearon a algunos autoconvocados. La población se puso en alerta. También había oficiales de la Policía Nacional, pero no hubo más brotes de violencia.

Uno de los pobladores que hablaron con LA PRENSA, pero que solicitaron guardar su identidad por miedo a represalias, narró que el jueves impidió con su propio cuerpo que los orteguistas pintaran la base del monumento. La disputa no pasó a más y la decisión tomada junto con la Policía Nacional es que ninguno de los dos grupos va a volver a pintar la estatua, la cual quedó de color gris.

Por su parte, los jóvenes autoconvocados esperan que se respete el acuerdo, explicaron.  “Ellos querían poner la bandera sandinista, esa bandera que ha manchado mucha sangre ya a este pueblo nicaragüense”, dijo un ciudadano autoconvocado, quien a la vez recordó que Sandino luchó por la bandera de Nicaragua.

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Las calles de la cuna de Sandino fueron tomadas la noche de este viernes por una caravana de motorizados originarios de Monimbó y otros barrios de Masaya. Parte del recorrido incluyó pasar por el museo en honor al general Sandino y la Alcaldía sandinista de la ciudad.

La caravana se manifestó de forma pacífica, acompañados de música testimonial a la vez que hacían sonar su trompeta.

Recuerdan a los asesinados

Uno de los dirigentes de los motorizados y que se denomina Guardabarranco, explicó que la caravana “es un manifiesto público del pueblo sin partido político. Nuestro propósito único es manifestar que somos el pueblo, que estamos activos, que no estamos dormidos y que nuestra marcha es pacífica y está en homenaje a Álvaro Gómez, en memoria, que fue uno de los muchachos que fueron asesinados por el gobierno del señor Ortega y la señora Murillo”, refirió.

Los ciudadanos autoconvocados de Masaya marcharon hasta el municipio de Niquinohomo, cuna del general Sandino. LA PRENSA/MANUEL ESQUIVEL

Orteguistas marcharon temprano

Desde tempranas horas de la tarde de este viernes, pobladores del municipio de Niquinohomo se dieron cita en la entrada principal de este lugar para resguardar la estatua del general Augusto C. Sandino, que no logró ser pintada en rojinegro por las turbas que llevó el alcalde orteguista de Masaya, Orlando Noguera, el pasado jueves. Esta también estaba siendo resguardada por oficiales de la Policía Nacional.

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Las horas transcurrieron mientras grupos de sandinistas se agruparon en las inmediaciones de la Alcaldía de este municipio e hicieron una pequeña caminata, en tanto las fuerzas antimotines llegaron desde el mediodía y se mantuvieron recluidos en un inmueble municipal. Al caer la tarde, los pobladores azul y blanco procedieron a quitar un tranque que habían ubicado a la entrada de Niquinohomo. No hubo ningún tipo de enfrentamiento.

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