Detienen al opositor ruso Alexéi Navalni entre más de mil manifestantes en una protesta contra Vladímir Putin

La policía rusa detuvo a más de 1,000 opositores a dos días de la investidura del presidente de Rusia, Vladímir Putin

Rusia

Cientos de manifestantes bloquearon el tráfico en algunas de las calles cercanas a la plaza Púshkinskaya donde se dieron cita. LA PRENSA/EFE

El principal líder opositor ruso, Alexéi Navalni, y más de 1,000 de sus partidarios fueron detenidos este sábado en una manifestación bajo el lema «No es nuestro zar» en una veintena de ciudades, a dos días de la investidura del presidente de Rusia, Vladímir Putin.

Navalni, quien no pudo presentarse a los comicios del pasado 18 de marzo debido a una condena judicial que él considera orquestada por el Kremlin, había llamado a una jornada de manifestaciones este sábado en todo el país.

En las presidenciales de marzo, Putin fue reelegido con más del 76% de los votos.  Ante su llamado, miles de manifestantes se concentraron en numerosas ciudades del país con los lemas «¡Rusia será libre!» y «¡Abajo el zar!».

Según la organización OVD-Info, un grupo independiente que monitorea las detenciones, al menos 1.029 partidarios de Navalni fueron arrestados por la policía a lo largo de la jornada, 574 de ellos en Moscú y al menos 164 en Cheliabinsk, en los Urales, entre otros. «Las detenciones se llevaron a cabo de manera brutal», afirmó la organización. Al menos una persona fue hospitalizada y entre los detenidos hay numerosos adolescentes.

 

Golpes a manifestantes

Medios opositores, que retransmitieron en directo la protesta, denunciaron que los cosacos golpearon a algunos manifestantes, mientras que vídeos y fotografías difundidos en internet demuestran que la policía empleó la fuerza en algunas detenciones. Un agente advertía por megafonía a los ciudadanos que se dispersaran, bajo la amenaza del «empleo de la fuerza física y medios especiales».

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Lejos de dejarse intimidar y pese a los esfuerzos de la policía para cortar el paso a los manifestantes, cientos de ellos bloquearon el tráfico en algunas de las calles cercanas a la plaza Púshkinskaya donde se dieron cita. Al grito de «Vergüenza», rodearon varios coches de la policía en la calle Málaya Dmítrovka, en el corazón de la capital rusa.

El jefe del Consejo de Derechos Humanos adjunto al Kremlin, Mijail Fedótov, argumentó que la policía actuó en Moscú «para impedir que partidarios de distintas posiciones» políticas «diriman sus diferencias a puñetazos». «La situación en la plaza Púshkinskaya, donde se reunieron los manifestantes, se agudizó porque también acudieron hasta ese lugar grupos de gente con otras posturas políticas, y empezó un enfrentamiento que realmente pudo haber acabado en disturbios», apuntó Fedótov.

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También en San Petersburgo fueron miles las personas que respondieron a la convocatoria del líder opositor Alexéi Navalni, detenido por la policía nada más llegar a la manifestación en Moscú.

Los lugares

Las autoridades pusieron todo su empeño en impedir una gran acción en la capital imperial -patria chica de Putin- al cerrar al paso de los transeúntes la Plaza de los Palacios y la plaza Campo de Marte, los dos lugares en los que estaba previsto celebrar la protesta. Pero los manifestantes lograron hacerse notar y tomaron la céntrica avenida Nevski, la principal arteria de la ciudad.

La protesta se celebró en casi un centenar de ciudades de todo el país, pero las fuerzas del orden sólo actuaron en aquellos lugares donde los manifestantes no contaban con el visto bueno de las autoridades municipales. Las detenciones se repitieron en Cheliábinsk, Krasnoyarsk, Yakutsk, Novokuznetsk, Kémerovo, Yekaterimburgo, Penza, Tver, Voronezh, y otra decena de urbes.

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Navalni, el opositor con más tirón entre los descontentos al Kremlin, convocó la protesta nacional a dos días de la investidura de Putin, que tras casi dos décadas en el poder, ganó con un resultado histórico las elecciones presidenciales celebradas el pasado 18 de marzo.

El presidente ruso obtuvo una histórica victoria gracias al respaldo de más de 56 millones de ciudadanos, superando en 10.5 millones los votos recibidos en 2012 (45.6 millones), cuando regresó al Kremlin tras cuatro años de paréntesis como primer ministro.

En aquel entonces fue acusado por muchos de fraude electoral y el 6 de mayo de 2012, también en vísperas de su investidura, decenas de miles de moscovitas salieron a las calles en una manifestación que acabó en violentos disturbios y enfrentamientos entre opositores y fuerzas policiales. Más de 400 personas fueron detenidas ese día, 82 policías resultaron heridos y los daños causados ascendieron a 28 millones de rublos (casi un millón de dólares).

Las autoridades judiciales rusas abrieron una investigación penal y acusaron de diversos delitos a una treintena de opositores, de los cuales nueve fueron condenados a penas efectivas de prisión y otros diez estuvieron bajo arresto.

Navalni hizo campaña electoral para concurrir a los pasados comicios, pero no pudo hacerlo por sus antecedentes penales en un caso que el opositor califica de persecución política.

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