Franklin Flores Lacayo, universitario brutalmente lesionado por la Policía Nacional

Al ver que la protesta era justa, Franklin Flores, de 19 años y estudiante de la carrera de Ingeniería Electrónica, se sumó al movimiento el pasado 21 de abril pasado en carácter de auxiliar en medicina en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli)

Franklin Flores

Franklin Flores es estudiante de la carrera de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de Ingeniería. LA PRENSA/Manuel Esquivel

Al ver que la protesta de los universitarios en demanda de justicia y democracia era justa, Franklin Flores, de 19 años y estudiante de la carrera de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de Ingeniería se sumó al movimiento el pasado 21 de abril en carácter de auxiliar médico en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli). Este lunes 7 de mayo fue herido de gravedad en una represión más de la Policía Nacional.

Con una voz pausada que revela dolor al respirar y postrado en una cama, narra cómo policías de las unidades especiales Danto, lo atacaron sin piedad cuando fue detenido.


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Todo empezó cuando se ejecutó un despiadado ataque policial en el parque de Villa Progreso como a las 4:30 p.m. y tuvo que ir a socorrer a los heridos que llegaban con balinazos y heridas de perdigones. A eso iba cuando recibió una bala de goma en el ojo derecho, disparado por un Danto casi a quemarropa: unos tres metros de distancia.

El impacto lo botó aturdido, sangrando y con varios hoyos en cara y hombro. En seguida fue levantado violentamente y lanzado a la tina de una patrulla a la estación de Policía, Ajax Delgado, en Carretera Norte. En el camino iba siendo pateado y culateado. Era el inicio de la pesadilla.

Ahí fueron llevados 13 detenidos en una celda y de la Ajax Delgado fueron trasladados a la Dirección de Auxilio Judicial, el tenebroso centro de tortura conocido como El Chipote, donde los desnudaron, les exigieron hacer sentadillas, enfrentaron interrogatorios y después empezaron a ser pateados con furia por grupos de cuatro policías por turno.

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Producto de esa agresión, a Flores le provocaron una hemorragia interna.

Luego de la paliza, quedó tirado en el piso y empezó a empeorar. «Empecé a vomitar sangre, entonces me trasladaron al (hospital ) Roberto Huembes y de ahí me hacen unas placas y me mandan al oftalmólogo para revisarme el ojo y ahí me dicen que hay que extirparme el ojo y me llevan al Lenín (Fonseca) para hacerme una operación», relata Flores.

Pese al dolor, iba consciente. Antes de ser preparado para ser operado, aprovechó un descuido del personal hospitalario y buscó salir por una puerta trasera, porque temía sumarse a la lista de fallecidos, ya que todos los estudiantes en protesta saben ahí han llevado cadáveres de sus compañeros de estudios que luego que son llevados al Instituto de Medicina Legal, donde son entregados los cuerpos a sus padres luego de hacerles firmar una carta de desistimiento de denuncia y con actas de defunción alteradas.

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«No sé de dónde saqué fuerzas, pero escapé», y una vez fuera, le pidió ayuda a un taxista y otra gente que le echó la mano para huir de los alrededores del hospital. Eso ocurrió como a las 2:40 de la madrugada.

Estando en el taxi pidió ser llevado a la Upoli. Preguntó al taxista cuánto debía, este le dijo que ese viaje costaba unos 150 córdobas, pero de inmediato le dijo que no le debía nada y que se cuidara.

De la Upoli fue trasladado al hospital Vivian Pellas, donde lo estabilizaron, le sacaron sangre y líquido del pulmón y se lo entregaron a su familia, que luego lo llevó a valoración a un hospital público por el dolor en el tórax, pero sus familiares, por seguridad, decidieron sacarlo y llevarlo a un lugar clandestino donde ahora recibe atención de personal médico voluntario.

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De acuerdo a los reportes médicos, el disparo de perdigones o balines le perforó el ojo y los golpes en las costillas le provocaron la hemorragia, tiene inflamaciones en varias partes del cuerpo y posiblemente requiere cirugía, pero aun así, la familia teme que la Policía Nacional lo capture y lo regrese al Chipote, donde quedaron otros jóvenes detenidos.

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