Amenazas contra monseñor Báez

Al mismo tiempo que se conocía la información de que vándalos orteguistas destruyeron una estatua de la Virgen de Cuapa en la rotonda de Ticuantepe, en la misma fecha de su celebración que es el 8 de mayo, leímos en el portal católico español Religión Digital una denuncia de la manipulación de la fe católica que hace la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y de que la vida de monseñor Silvio Báez podría estar corriendo un grave peligro.

Nos referimos al artículo titulado Silvio Báez, el obispo que hizo frente al comandante Ortega, escrito por el teólogo y periodista español José Manuel Vidal, director del medio Religión Digital que es muy cercano al Vaticano.

Vidal advierte que el régimen orteguista ha colocado al obispo Báez en su punto de mira, “con ataques del Gobierno y orquestados a través de periodistas progubernamentales, medios de comunicación oficialistas, y cuentas anónimas en redes sociales, como Facebook y Twitter”. Con mucha preocupación, el director del medio digital católico advierte que “el gobierno de Ortega repite y copia contra el obispo Báez las técnicas utilizadas por la ultraderecha salvadoreña contra el pronto nuevo santo, monseñor (Oscar Arnulfo) Romero, que terminaron en su asesinato. De hecho —agrega Vidal— acusan a monseñor Báez de ser ‘la cabeza de la subversión’ y ya ha recibido varias amenazas de muerte”.

Esta denuncia no hay que verla como exagerada ni alarmista. El régimen orteguista ha mostrado plenamente su naturaleza homicida con la represión brutal de las protestas pacíficas de abril que se han extendido a mayo. De manera que la malévola campaña oficialista contra el obispo Silvio Báez no debería ser desestimada.

Seguramente monseñor Báez es consciente del peligro que corre, pero no se deja intimidar. Él mismo lo ha dicho públicamente. Cuando los miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua regresaron de Roma después de una visita oficial al papa Francisco, en septiembre del año pasado, monseñor Báez contó parte de lo que les dijera el sumo pontífice de la Iglesia católica. Francisco alertó en esa ocasión a los obispos nicaragüenses, de que podrían ser víctimas del “espionaje, la persecución y el martirio”. Y cuando Ortega lo atacó duramente, aunque sin mencionar su nombre, después de la farsa electoral municipal de noviembre de 2017, monseñor Báez recordó que “hay textos (bíblicos) en donde se invita a rezar por los gobernantes”, pero hay otros —dijo— en que “al poder se le identifica con una fiera, o dos fieras, la que ejerce el poder y la que habla en su nombre, haciéndole la propaganda”. Y añadió que a los cristianos se les pide que “estén dispuestos a dar la vida” pero que nunca dejen de luchar y denunciar”.

José Manuel Vidal dice en su artículo que monseñor Báez fue enviado por el Vaticano a Nicaragua en 2009 para cumplir una misión, y la está cumpliendo. Asegura que la Iglesia “necesitaba un intelectual de prestigio, para seguir de cerca y criticar con argumentos y razones la deriva autoritaria del sandinismo de Ortega”.

Una misión que monseñor Báez está cumpliendo con fe, valor y tenacidad características de un profeta cristiano.

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