Cómo prevenir la hipertensión arterial y síndrome metabólico

El síndrome metabólico está conformado por un conjunto de alteraciones metabólicas caracterizado por obesidad abdominal, cintura mayor de 102 cm en varones y de 88 cm en mujeres

Foto: LA PRENSA/istockphoto.com.

El próximo 17 de mayo se celebrará el día mundial contra la hipertensión  arterial. A partir del año recién pasado 2017, el Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Estadounidense del Corazón consideran la presencia de hipertensión cuando la persona registra niveles de presión sistólica de 130 milímetros de mercurio (mm Hg) o más, anteriormente el umbral establecido era de 140 mm Hg o superior.

El límite de la presión diastólica se ha establecido ahora en 80 mm Hg, 10 mm Hg menos que el límite anterior.
La hipertensión arterial puede no presentar síntomas, este es uno de sus principales peligros, muchas personas la padecen sin darse cuenta hasta que se presentan complicaciones mayores como insuficiencia renal crónica, accidente
cerebro vascular o infarto al miocardio, entre otras.

La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares y a su vez la obesidad, el sobre peso  y el síndrome metabólico (SM) son los factores de riesgos de mayor incidencia para desarrollar hipertensión arterial.

Es una cadena de factores condicionantes, algunos  no se pueden modificar, como edad, sexo o la genética y otros que forman parte del estilo de vida como alimentación, horas de sueño, forma de divertirnos, de manejar las situaciones de estrés y la actividad física; que sí se pueden modificar para lograr la prevención, control y tratamiento de estas condiciones que disminuyen calidad y esperanza de vida y causar muerte temprana.

Cómo prevenir el Síndrome Metabólico

El SM está conformado por un conjunto de alteraciones metabólicas caracterizado por obesidad abdominal, cintura mayor de 102 cm en varones y de 88 cm en mujeres, elevación de triglicéridos, disminución de colesterol conocido como buen colesterol (HDL), aumento de la presión arterial y resistencia a la insulina.

Este SM está asociado a un incremento cinco veces mayor en la prevalencia de diabetes tipo dos y de dos a tres veces con el desarrollo de enfermedad cardiovascular.

La forma de alimentarnos y la actividad física que realicemos regularmente puede ayudarnos a prevenir el SM y el riesgo de las enfermedades asociadas que mencionamos.

Consumir principalmente alimentos naturales, como vegetales, granos, cereales como avena, arroz, maíz y sus productos, frutas, carnes no procesadas, pollo, pescado, cerdo magro, aguacate, maní y otras semillas, lácteos y pequeñas cantidades de aceite, preparados con condimentos saludables, constituye la base de alimentación saludable.

Debemos ser enfáticos en controlar el consumo de sal y sodio añadido a los alimentos. El sodio se utiliza como preservante de productos procesados como jamones, salchichas, embutidos, salsas, aderezos, chips, sopas deshidratadas, condimentos y bebidas artificiales.

Los panes, galletas, reposterías, aunque sean de sabor dulce o simple, contienen sodio por el uso de polvo de hornear además, de la sal que se añada en su elaboración. Todos estos productos se deben evitar.

El alto consumo de sodio provoca retención de líquidos en el cuerpo y éste excedente de agua es uno de los factores que inducen a la elevación de la presión arterial.

Finalmente debo destacar la importancia de la actividad física para ayudar a la disminución de la obesidad abdominal la cual está ampliamente demostrado que se relaciona con el desarrollo de las enfermedades crónicas no transmisibles mencionadas anteriormente.

 

 

 

 

 

 

 

mjgonzalez@clinicavidasaludable.com

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