El formidable: una semblanza del director de la Nueva Ola francesa Jean-Luc Godard

El formidable se centra en la ideología revolucionaria del realizador deteniéndose en las reacciones que provocó su película maoísta La Chinoise

El director suizo Jean-Luc Godard (1950-1970). Su semblanza ha sido reconstruida por Michel Hazanavicius en su película El formidable. LA PRENSA/ AFP / Miguel Medina

El formidable (La Redoutable, Godard Mon Amour en Estados Unidos, Mal genio, en España), nuevo filme de Michel Hazanavicius, es una semblanza del director de la Nueva Ola francesa Jean-Luc Godard (1950-1970).

Con El artista (2011), Hazanavicius se reveló como técnico del cine reproduciendo la estética y la textura de las grandes películas silentes, mostrando gran respeto por el cine de ese período.

En El formidable, Hazanavicius usa un estilo de cine al servicio de la narración, apropiado en una película que se apoya en los diálogos y los actores.

Le puede interesar: Conozca las películas iberoamericanas que se proyectarán en el Festival de Cannes

Louis Garrel proyecta la imagen y la personalidad del director. La trama se basa en la novela autobiográfica de la segunda esposa de Godard, Anne Wiazemsky, interpretada por Stacy Martin.

No se menciona a la primera esposa, Anna Karina, estrella de muchos de los grandes filmes godardianos: Pierrot el loco, Una mujer es una mujer, Vivir su vida, Alphaville, Banda aparte.

La película no incluye las experiencias de Godard en la Cinemateca francesa, los Cahiers du cinèma ni la Nouvelle Vague (movimiento cinematográfico que cambió la forma de hacer y ver cine en el mundo). Aunque dedica algunos planos a los sucesos de mayo del 68.

Cine ideológico

El formidable se centra en la ideología revolucionaria del realizador deteniéndose en las reacciones que provocó su película maoísta La Chinoise, que no gustó a los admiradores de Sin aliento y Pierrot el loco (ambas con Jean Paul Belmondo), ni a los revolucionarios chinos, que la percibieron como un exceso de intelectualismo.

El tema dominante de la película es la actitud mental de un marxista puro, cuyo cerebro da tantas vueltas que termina rebelándose contra todo, incluso las revoluciones cuando se convierten en poder.

Y su visión del cine como un fenómeno burgués incluye el cine soviético y su propio cine (rechazó todas sus películas anteriores al 68). Su admiración por Jerry Lewis y los hermanos Marx como auténticos realizadores subversivos es auténtica.

Lea además: Suspenden el Festival Centroamérica Cuenta por la crisis que vive Nicaragua

Proclamó la necesidad de un cine sin directores, sin actores, sin guiones y (como dice uno de sus amigos) “sin público”; el cine imperfecto (realizado “por todo el mundo”) proclamado por el cineasta cubano Julio García Espinoza, hecho realidad no por las revoluciones, sino por la tecnología (la hiperreproducibilidad digital).

Muerte de un revolucionista

La frase citada al inicio del filme: “Los artistas deben morir a los 35 años para no convertirse en viejos pedorros” es aplicable también a los revolucionarios.

Puede leer: El boom del cine nica nació en los violentos años de la revolución

Por eso el filme sugiere, mediante la secuencia del (falso) suicidio antes del epílogo, que Godard falleció “realmente” después de realizar Le Weekend (1967).

Esto se debe a que tanto los idearios revolucionarios como la doctrina cristiana son imposibles de llevar a la práctica. Los verdaderos cristianos son los religiosos (monjas, sacerdotes, misioneros de todas las denominaciones) que dedican su vida a atender a los desamparados en todos los rincones del mundo.

Asimismo, los verdaderos revolucionarios son los que mueren en combate. De lo contrario, corren el riesgo (con altos niveles de probabilidad) de convertirse en aquello contra lo que lucharon en su juventud.

*Crítico de cine

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: