Dios confunde a quien quiere perder

En esta ocasión estoy más que seguro que el Creador está con el pueblo de Nicaragua y está haciendo su parte para que muy pronto esa ansiada democracia brille de nuevo en nuestro suelo

Esta frase que a mi juicio revela una profunda fe en el Creador cuando nos enfrentamos a circunstancias delicadas, se la escuché al empresario Milton Arcia, hace dos años mientras pasaba uno de los momentos más difíciles de su vida. No importa lo que hagamos o lo que digamos, le dije, este juicio ya tiene escrita la sentencia antes de empezar. Sus palabras fueron: Dios es grande y confunde a quien quiere perder.

En esta ocasión estoy más que seguro que el Creador está con el pueblo de Nicaragua y está haciendo su parte para que muy pronto esa ansiada democracia brille de nuevo en nuestro suelo. Cuando recién empezaba a escribir este artículo, recibí una llamada de una fuente creíble del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) informándome de una reunión de último minuto con el matrimonio del Carmen. Según mi fuente, después que ellos expusieron el estancamiento económico en que se encontraba el país a raíz de la matanza de estudiantes, situación que a juicio de ellos (el Cosep) amenazaba con profundizarse y afectar otras áreas de la economía nacional como el turismo, el comercio interno y las exportaciones entre otros, la respuesta que recibieron fue: “No se preocupen esto es una llamarada de tuza que está siendo aprovechada por la derecha y por los traidores, pero en una semana volveremos a la normalidad, bla, bla, bla”. Mi fuente no profundizó en la respuesta que los delegados del Cosep dieron a sus interlocutores, pero estoy seguro que los comentarios entre ellos una vez fuera, harían sonrojar a más de uno.

En los primeros meses de 1979, cuando el pueblo comenzó a levantarse contra el régimen de Anastasio Somoza, apareció un grupo de “incondicionales” los que acuñaron el eslogan de “no te vas te quedás”. Posición que confirmó el adagio popular que dice: El niño llorón y la criada que lo pellizca. La verdad es que Somoza dijo no a todas las opciones que se le presentaron y decidió terminar su periodo. El resultado ya todos lo conocemos.

En esta ocasión en que estamos viviendo la misma situación, generada por las mismas causas. El matrimonio Ortega Murillo tiene al igual que Somoza su coro de lambiscones que les recuerdan las anacrónicas palabras de Tomás Borge. Lo que pretendo con este artículo es recordarle a nuestro pueblo que en su totalidad todos los que coreaban “no te vas te quedás”, para los primeros días del mes de julio del 79, hubo que ponerlos en el Intercontinental viejo para que no siguieran yéndose del país y a más de uno tuvo que mandarse a traer a Miami.

Creer que el pueblo y el mundo van a olvidar el genocidio cometido con nuestros jóvenes es de ilusos, el exceso de soberbia, la corrupción galopante en el INSS, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral y la Contraloría. En fin en todos los poderes e instituciones del Estado, fue lo que los llevó a esta situación. De ella solo saldremos sin derramar más sangre de nuestra juventud, si el Gobierno suspende a los responsables de la matanza y acepta con humildad sus errores, a la vez que despide a los corruptos. El pueblo y la comunidad internacional no aceptarán nada menos que eso. Si en el pasado el adelanto de las elecciones fue solución, ¿por qué no puede serlo hoy? En cuanto aquello que hoy sangran al pueblo, les recuerdo que el avión presidencial no es el arca de Noé.

El autor es analista político

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