El poder de UNEN en las universidades públicas de Nicaragua

Parte de las operaciones de UNEN en los recintos son: negociaciones debajo de la mesa con autoridades, chantajes a estudiantes y amenazas a profesores.

Los estudiantes de las universidades públicas en Managua y otros departamentos iniciaron este lunes plantones y protestas para demandar la renuncia de las autoridades de UNEN. LA PRENSA/EFE

Hasta hace unos días no se movía un papel en las universidades públicas si no era con el consentimiento de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN). Hacer movilizaciones multitudinarias, despedir y contratar académicos, avalar rectores y chantajear por medio de bonos a estudiantes. Pero algo cambió: desde que estallaron las protestas a mediados de abril este movimiento pareciera haber perdido las bases y solo se ha quedado con la dirigencia.

El apoyo de los dirigentes de UNEN al gobierno de Daniel Ortega ha generado que en las diferentes universidades los estudiantes repitan: “UNEN no me representa”. Al igual que el aparato estatal, UNEN ha sido señalado de ser un brazo del Frente Sandinista para controlar, junto a demás gremios y autoridades académicas, las universidades públicas de Nicaragua.

Desde 2007, cuando el orteguismo regresó al poder, UNEN ha sido clave en la estrategia del control de instituciones que ha venido ejecutando el Frente Sandinista en estos 11 años, según dirigentes de facultad de universidades públicas.

Para este reportaje consultamos a estudiantes, exdirigentes estudiantiles, decanos, docentes y autoridades, quienes solo bajo la condición de anonimato por temor a represalias, brindaron información para tratar de esbozar el poder que tiene UNEN dentro de las universidades públicas.

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Origen de los movimientos estudiantiles

El movimiento estudiantil en Nicaragua nació como Centro Universitario Nacional (CUUN) y fue fundado en 1914, con el fin de conseguir la autonomía universitaria, que se logró en la época en el que el rector de la UNAN era Mariano Fiallos Gil.

Pero UNEN como movimiento nacería hasta después del derrocamiento de la dictadura somocista, cuando se realizaron una serie de congresos estudiantiles para responder a las demandas de la revolución.

Fue de esta manera que, en 1981, durante el octavo congreso en la ciudad de León, surgió la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, como única organización que representaría a los estudiantes universitarios.

Addis Esparta Díaz formó parte de esa generación de estudiantes. Junto a un grupo de profesionales, fue enviada a estudiar a Alemania Democrática. Ella fue miembro de la Juventud Sandinista y de UNEN en esa época, pero afirma que uno de los requisitos de entonces era tener buenas calificaciones y ser un ejemplo como dirigente estudiantil.

“En ese movimiento no podía entrar nadie con menos de 80 de promedio”, dice Esparta Díaz, quien como profesora fue testigo de cómo habían dirigentes de UNEN que ni siquiera entraban a las aulas de clases. “No se puede generalizar, porque hay dirigentes de UNEN que son o eran muy buenos alumnos, pero bajaron las calificaciones a raíz de que entraron al movimiento: tienen que asistir a reuniones o eventos y descuidan la parte académica”, dice Esparta Díaz.

Varios estudiantes de distintas universidades del país realizaron protestas desde el lunes siete de mayo. LA PRENSA/Mynor García

Los rostros de los dirigentes

Luis Andino Paiz, presidente Nacional de UNEN. Ingresó a la universidad en 2006, hace 12 años. Es licenciado en Diplomacia y Ciencias Políticas. Asumió la presidencia el 19 de abril de 2016. Actualmente está estudiando el segundo año de Derecho. Fue presidente de la Facultad de Humanidades y Ciencias Jurídicas y del CUUN de la UNAN-Managua.

Jorge Mora Jara, vicepresidente Nacional de UNEN. Presidente de UNEN en la UNI. Es señalado de facilitar el acceso a la Policía y la Juventud Sandinista para que entraran al recinto y reprimieran a los estudiantes atrincherados. Ingresó a la UNI hace 10 años.

Xiuhquilitl Gutiérrez, segunda vicepresidente nacional. Estudiante de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-León. Ingresó hace más de 10 años a la universidad.

Dirigentes del ejecutivo nacional de UNEN. Captura de pantalla.

De UNEN a los ministerios

Varios de los funcionarios del actual gobierno fueron dirigentes de UNEN: el secretario de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno; el ministro de la Juventud, Bosco Castillo, quien controla UNEN y la Juventud Sandinista; la ministra de Marena, María José Corea Pérez, entre otros.

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Este nuevo sistema de “premio” a los dirigentes estudiantiles, instaurado desde 2007, según un exdecano de la Universidad Nacional Agraria (UNA), ha provocado la destrucción de UNEN, ya que los nuevos miembros obedecen a cualquier decisión del partido con tal de recibir una prebenda y la asignación de un puesto público en un futuro.

Los miembros del Ejecutivo Nacional, además de recibir un salario por el cargo que oscila entre los 15 mil y 18 mil córdobas, también manejan “cajas chicas” para gastos administrativos: gasolina, computadoras, bonos de comida y exoneraciones de gastos en la universidad.

Corrupción con rectores

Según una exautoridad de la UNA, con más de treinta años de experiencia en docencia, la corrupción de UNEN fue iniciada por los rectores y otras autoridades, quienes empezaron a dar coimas a cambio de los votos de los dirigentes estudiantiles dentro del Consejo Universitario.

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UNEN siempre ha tenido la palanca de poder en la toma de decisiones. En la Universidad Nacional Agraria, por ejemplo, UNEN tiene siete de los 17 votos para nombrar a un rector, cuando los docentes solamente tienen dos.

Esta relación de poder entre los estudiantes, las autoridades y los docentes fue determinada desde los años 60, después de aprobada la ley de autonomía universitaria que permitió hacer un Consejo Universitario en donde los estudiantes fueran mayoría.

En ese momento “el espíritu” de la ley suponía que el estudiante era el más calificado para defender la conquista de la autonomía universitaria. Sin embargo, esto dio lugar a que las autoridades, para mantener el statu quo dentro de las universidades, empezaran comprar y corromper a los dirigentes de UNEN.

Las concesiones a los dirigentes de UNEN, de parte de las autoridades académicas, han llegado desde manipular calificaciones hasta permitir que algunos estudiantes permanezcan por más de diez años en las universidades y apañar el mal manejo presupuestario, con tal de contar con su voto siempre, según varios docentes y decanos consultados.

Un exdecano de la UNA asegura que todos los rectores de las universidades deben contar con el aval del Frente Sandinista para permanecer en el poder. Para ello se ha propiciado una alianza de “no agresión” entre autoridades y dirigentes estudiantiles, en donde ambos intercambian favores para gobernar juntos.


Salarios y bonos

UNEN se financia con parte del seis por ciento constitucional. Recibe, por ley, el 15 por ciento de la matrícula de todos los semestres. La renta de quioscos (bares, librerías y cafeterías) dentro de la universidad se lo reparte con el personal administrativo.

La mayoría de las fotocopiadoras de la UNAN son de UNEN.

Entre los bonos que UNEN reparte están los de alimentación, matrícula y exoneraciones, fotocopias, becas externas e internas, becas internas especiales, de transporte, excelencia académica, deportivas, culturales e investigativas.

Según una investigación de LA PRENSA, en 2014, el salario de un presidente de UNEN era de 18 mil córdobas, del presidente de recinto 9 mil córdobas, de presidente de facultad 8 mil córdobas; los miembros del Comité Nacional Electoral 15 mil córdobas y el Comité Electoral de Recinto mil córdobas.

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UNEN también es financiada por el Ministerio de la Juventud que dirige Bosco Castillo.

Luis Andino Paiz, presidente de UNEN Nacional, junto al comandante Daniel Ortega. LaPrensa/Cortesía

Dirigentes eternos

Todos los miembros del ejecutivo nacional de UNEN tienen más de diez años de estar en las diferentes universidades públicas donde se matricularon, según varios expresidentes de facultad consultados.

Para poder llegar al ejecutivo nacional de UNEN se debe pasar primero por ser presidente de facultad, universidad y finalmente presidente nacional. Es por eso que para poder ascender se necesita permanecer varios años en la universidad.

Los dirigentes de UNEN logran violentar esta ley de permanencia dentro de los recintos, con el apaño de las autoridades, inscribiendo una clase por semestre para demorar años en culminar sus estudios. Otros, con el objetivo de permanecer en la universidad, estudian otra carrera.

FSLN “secuestró” universidades

Una docente de la UNAN-Managua, que prefirió omitir su nombre, dice que la politización del Frente Sandinista ha hecho mucho daño en la academia. Según la docente, desde que regresó al poder el partido de gobierno ha cedido el seis por ciento a las universidades de manera pacífica, a cambio de que todas las autoridades y gremios obedezcan a los lineamientos del partido.

En los pasillos de la UNAN-Managua, por ejemplo, se habla de “secuestro” de las universidades públicas de parte del Frente Sandinista, partido que determina las decisiones en los recintos.

De manera que, a diferencia de los años 90, cuando la lucha por el seis por ciento se realizó en las calles ejerciendo presión a los gobiernos por medio de las protestas estudiantiles, en estos últimos 11 años de gobierno orteguista los universitarios han sido utilizados para hacer presencia en movilizaciones partidarias y acallar críticas contra el gobierno.

El pasado 21 de abril, mientras la policía atacaba a los estudiantes que se rebelaron en las principales universidades públicas, Luis Andino Paiz, presidente de UNEN, y Jorge Mora Jara, vicepresidente de la misma organización, eran enfocados por la televisora oficial, uno al lado del otro, aplaudiendo el discurso del comandante Daniel Ortega, cuando apareció por primera vez después de que habían muerto más de 20 personas en las protestas que iniciaron dos días antes.

Jorge Mora Jara, vicepresidente de UNEN Nacional, junto al comandante Daniel Ortega.

En el caso de los rectores los límites de militancia política se han roto desde hace años, pero no había quien dentro de las universidades se opusiera. Por ejemplo, Telémaco Talavera es rector de la UNA y presidente del CNU, pero a la vez tiene un cargo de asesor de la presidencia.

Otro caso es el del actual alcalde de León, el doctor Róger Gurdián Vigil, quien fuera rector de la UNAN-León y a la vez jefe de campaña del Frente Sandinista para las elecciones presidenciales. La última situación en donde los colores partidarios se han impuesto a los rectores, es el nombramiento de Jaime López Lowery, vicerrector de la UNAN-Managua, en la Comisión Porras.

Persecución y “terrorismo”

Un profesor, que prefirió omitir su nombre, narró cómo los miembros de UNEN ejercen censuras y persecuciones a los maestros. En una ocasión, este docente que imparte clases de literatura, fue increpado por una estudiante de UNEN, quien le reclamó porque se estudiaba un libro de un “agente de la CIA” como Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura.

Aunque en este caso particular, la situación no trascendió hasta el despido del docente, este fue relegado a tareas menos importantes, hubo disminución en las horas de clases, y por lo tanto merma de salario, nunca fue promovido a estudios fuera del país, y su cubículo fue rellenado de propaganda de la pareja presidencial.

Ante las voces críticas contra el gobierno, los despidos no se han hecho esperar. En la UNAN-Managua fue despedido el doctor Salvador Montenegro, una eminencia en recursos hídricos. Mientras que en la UNAN-León el rasero fue contra el doctor Gabriel Álvarez, uno de los mejores expertos jurídicos del país. Ambos críticos contra el orteguismo.

En su lugar, según un docente dentro de la UNAN-Managua, la universidad contrata exmiembros de UNEN que en su paso por la universidad fueron alumnos con calificaciones muy bajas. Esto, según la fuente, ha llevado a un deterioro de la calidad de educación de la universidad más grande del país.

Según estudiantes de la UNAN-Managua, en las aulas de clases siempre hay un miembro de UNEN vigilando que la cátedra de los profesores nunca sea crítica con el gobierno de Daniel Ortega, y acallando a los universitarios que critiquen al Frente Sandinista.

Daniel Ortega disparando un mortero durante una protesta sindical en 2003, con un cintillo de UNEN.LA PRENSA/Archivo

Chantajes

El poder que tiene UNEN sobre las becas y los bonos permite chantajear a estudiantes de escasos recursos económicos, quienes en su mayoría se comprometen con el movimiento porque necesitan los estipendios para solventar sus necesidades, según los docentes.

Un catedrático de la UNA dice que estos bonos podrían parecer migajas, pero para estudiantes de escasos recursos representan su sobrevivencia. Los miembros de UNEN, además, solicitan obediencia al FSLN a cambio de las becas que extienden.

El otorgamiento de los bonos y el resolver algunas necesidades con dinero a los estudiantes, va creando una base de apoyo al dirigente que es apreciado por las estructuras del FSLN.

Se prendió la mecha

El 7 de mayo, después de más de dos semanas de represión, los estudiantes lograron tomarse la UNAN-Managua y pudieron zafarse de UNEN. Desde entonces tienen tomada la universidad bajo la exigencia de que este movimiento estudiantil se desintegre para poder regresar a clases.

Levis Artola, uno de los estudiantes que está en la UNAN-Managua pidiendo que se vaya UNEN, dice que el problema de este movimiento estudiantil es que está politizado. “La inconformidad que tenemos con UNEN es su agenda política que ha sido viciada durante todos estos años”, agrega.

Artola dice que la política de UNEN dentro de las universidades es calcada a la del Frente Sandinista, quienes cometen fraudes electorales para mantenerse en el poder, chantajean a los demás gremios, incentivan alianzas con otros sectores, y los funcionarios se reeligen violentando las leyes y se entronizan en el poder, a pesar de que hay una resistencia que ahora quiera cambiar ese modelo.

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