Masaya quedó arrasada luego de enfrentamientos de la población contra turbas paramilitares y Policía Nacional

Este domingo despuntó y los vestigios de la batalla campal se notaron en diferentes puntos de la ciudad: la sangre del ciudadano identificado con el nombre de Heberto Rodríguez pegada en el asfalto sobresalió

Ciudadanos de Masaya honraron la memoria de Heberto Rodríguez, al elaborar un altar improvisado en el lugar donde fue asesinado. LAPRENSA/O. NAVARRETE

De la noche a la mañana Masaya dejó de ser la ciudad de las artesanías y se convirtió en la del caos y blanco de ataques por parte de paramilitares y antimotines, cuya última saña fue puesta en marcha la tarde y noche del sábado. Esta dejó una persona fallecida y decenas de heridos, además desató el saqueo en cuatro casas comerciales, al menos ocho tramos quemados en el Mercado de Artesanías y en casas particulares.

El día domingo despuntó y los vestigios de la batalla campal se notaron en diferentes puntos de la ciudad: la sangre del ciudadano identificado con el nombre de Heberto Rodríguez pegada en el asfalto luego de recibir un balazo en la cabeza que lo ha llevado a la tumba, barricadas levantadas con adoquines, las tiendas saqueadas solo con los estantes vacíos y todavía con el olor a quemado en el mercado y otros inmuebles que fueron atacados.

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“No vamos a dejar en vano la muerte de esta gente, no vamos a dejar en vano la muerte de tantos jóvenes, de tantos estudiantes, ¡vivan los estudiantes! Porque ellos fueron el detonante de toda esta cruzada”, reaccionó un poblador con tono alterado y a pocos metros de donde cayó Rodríguez.

Altar improvisado cerca de negocios saqueados

La mañana del domingo no hubo curiosos en la escena del crimen. Todos los presentes llegaron a repudiar el asesinato de Rodríguez y a honrar su memoria al colocar pedazos de adoquines alrededor de donde fue ultimado, velas, flores, algunas piedras, una cruz y la bandera azul y blanco, la que ahora se agita en plantones y marchas gritando justicia.

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A menos de doscientos metros de este lugar están ubicados los locales que fueron víctimas del pillaje de un grupo de personas. Según testigos, empezó a las 7:00 p.m., luego de que unas sirenas que se escuchaban a lo lejos eran de ambulancia y bomberos, atendiendo heridos y sofocando las llamas, y no de una patrulla de policía.

En la desesperación por poner sus mercaderías a salvo, algunos comerciantes del Mercado de Artesanías utilizaron carretones de caballo. LAPRENSA/O. NAVARRETE

“Después que la Policía replegó a los manifestantes, esa calle quedó árida, entonces llegaron unos tipos con semblante de pandilleros y se organizaron para ejecutar el plan. El primer negocio fue RadioShack. Allí desbarataron el zinc que se había puesto como protección, destruyeron la puerta de madera y al final hicieron lo mismo con la de vidrio”, narró un testigo que presenció todo desde la ventana de su casa.

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Una vez tumbadas las puertas, más gente se sumó al robo en todos esos lugares y se llevó lo que encontró a su paso a pie y en moto. “Amenazaban que nadie grabara con su celular o si no iban a arremeterla contra uno”, agregó el testigo.

Incendio cuando Policía estaba en el perímetro

El sábado, mientras la Policía y los paramilitares mantenían el control de la zona del Mercado de Artesanías, se originó un incendio en algunos tramos.

Por la intervención de los bomberos al final solo fueron ocho tramos los reducidos a cenizas y desde las 6:00 a.m. del domingo el resto de comerciantes empezaron a sacar sus mercaderías en carretones, camionetas y camiones, porque temen que pretendan pegarle fuego más adelante en el intento de desviar la atención de la represión gubernamental que se mantiene desde el 18 de abril.

Autoridades en el Mercado de Artesanías

Según los comerciantes, se presume que el siniestro empezó en el restaurante La Cazuela de Don Nacho, un ranchón hecho de madera y palma, materiales que fácilmente propagaron las llamas hacia el sector de los ranchos, donde se vendía cualquier tipo de artesanías típicas de la capital del folclor de Nicaragua.

Jóvenes de Masaya apoyaron en la limpieza de las calles de la ciudad. Los esfuerzos se concentraron en la zona donde hubo saqueo en los negocios. LAPRENSA/O. NAVARRETE

Dania García explicó que el sábado, mientras Masaya vivía una represión, ellos llegaron al mercado pero la administración no los dejó entrar. La propietaria de dos tramos dijo que en las instalaciones no había nadie más que las autoridades de Gobierno, y hasta la fecha no se explica cómo pudo ocurrir el incendio.

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Pese a que las pérdidas aún no se calculan, la situación es incierta para los comerciantes del Mercado de Artesanías, quienes han reportado que desde el pasado 19 de abril, los turistas, que eran los principales compradores, no se han asomado por el centro de compras. García expresó que “solo veníamos a gastar nada más porque nos íbamos igual, porque aquí no había turistas”.

(Con colaboración de Cinthya Tórrez).

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