El deber de un médico ante una emergencia

Como médico me causa indignación lo sucedido por el dolor infringido a las familias que han sufrido la falta de atención por el abandono de algunos colegas.

Está bien definida la obligación moral, ética y legal del médico de dar atención de emergencia al que lo necesite y a esto me voy a referir después de escuchar y leer lo relatado por algunos padres de estudiantes fallecidos o heridos en los últimos días en nuestra querida Nicaragua. Quiero dejar en este artículo bien claro el deber absoluto del médico ante una situación de emergencia, no basado en apreciaciones sino basado en Códigos de Ética, el Juramento Hipocrático, la Oración de Maimónides, la Constitución de la República de Nicaragua y la Ley General de Salud (423).

El Juramento Hipocrático es aquel juramento que los médicos hacemos al graduarnos y en el que se dice “y me serviré, según mi capacidad y mi criterio, del régimen que tienda al beneficio de los enfermos, pero me abstendré de cuanto lleve consigo perjuicio o afán de dañar”. La Oración de Maimónides que es otra usada por los médicos es mas amplia que mismo Juramento y dice: “Oh Dios, llena mi alma de amor por mi arte y por todas las criaturas.

Que no admita que la sed de ganancia y el afán de gloria me influencien en el ejercicio de mi arte, porque los enemigos de la verdad y del amor de los hombre podrían fácilmente hacerme abusar y apártame de hacer bien a tus hijos. Sostén la fuerza de mi corazón para que esté siempre pronto a servir al pobre y al rico, al amigo y al enemigo, al bueno y al malo. Haz que no vea en el hombre más que al que sufre”.

De estos dos juramentos que son parte del compromiso que adquiere el médico al graduarse, podemos concluir que el médico está para hacer el bien, ayudar al necesitado no importando ninguna circunstancia o características del paciente, debe de abstenerse de causar perjuicio en su acto o en la omisión del acto médico, debiendo anteponer este deber moral a cualquier otro deber que considere el galeno o que le haya sido impuesto.

El “Código Internacional de Ética Medica” dice muy claramente que: “El médico debe recordar siempre la obligación de respetar la vida humana”. “El médico debe prestar atención de urgencia como deber humanitario…” Y también nos dice: “El médico no debe permitir que su opinión sea influenciada por beneficio personal o discriminación injusta”.

De tales códigos se extrae que el médico tiene la obligación moral de atender en caso de emergencia a quien sea, sin importar ninguna diferencia y solo podrá abstenerse de ese deber cuando su vida esté en eminente peligro. Más allá de estos juramentos y códigos está la actitud propia del verdadero médico que le hace responder a las necesidades y sufrimiento de los seres humanos que requieren su ayuda.

De igual forma, cuando revisamos la Constitución de la República en su artículo 59 que nos dice: “Los nicaragüenses tienen derecho por igual a la salud” y aún más específica la Ley General de Salud en su Artículo 8 “Derechos de los usuarios” en el inciso 6: Respecto a su persona, dignidad humana e intimidad sin que pueda ser discriminado por razones de raza, de tipo social, de sexo, moral, económico, ideológico, político o sindical, tipo de enfermedad o padecimiento, o cualquier otra condición, conforme los tratados internacionales que sean suscritos por la República de Nicaragua. Y el inciso 15 nos dice: “A recibir en cualquier establecimiento de salud público o privado, atención médica-quirúrgica de emergencias cuando la necesite mientras subsista el estado de grave riesgo para su vida o su salud”.

Queda muy claro que ante una situación de emergencia el médico por sí solo o en el centro donde labora deberá atender a cualquiera que lo requiera, no debiendo negar la atención aun así se le haya indicado hacer lo contrario.

El no atender un paciente en situación de emergencia es un delito moral y de Ley, según lo estipula la Constitución y nuestra Ley General de Salud, la falla individual debe de ser sancionada, pero no hay que quedarse ahí en el médico o personal de salud que dijo que no se atiende al paciente, hay que buscar la causa raíz del problema y aquí cabe la responsabilidad para las autoridades del centro u hospital en que se presentó esta situación.

Como médico me causa indignación lo sucedido por el dolor infringido a las familias que han sufrido la falta de atención de sus familiares por el abandono de algunos colegas. A la vez es importante reconocer el esfuerzo de muchos otros colegas y centros médicos que sin importar riesgos o consecuencias posteriores cumplieron con su deber moral.

No quiero finalizar este artículo sin antes mencionarles a todos esos médicos que tienen miedo o que creen que deben de cumplir con una orden que va en contra de sus principios que existe “la objeción de conciencia”, misma que se define como un derecho subjetivo a resistir los mandatos de la autoridad cuando contradicen los propios principios morales.

Solo espero que situaciones de abandono como estas no vuelvan a suceder y que la conciencia de aquellos médicos que cometieron esta falla les haga reconocerla en público, quizás así puedan paliar un poco el dolor inmenso que causaron.

El autor es cirujano pediatra.

@DrAayon

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