Padre de Ángel Gahona protesta afuera del Seminario de Fátima

Ciudadanos quieren salida de Daniel Ortega del poder.

Angel Gahona, protestas, Nicaragua

El asesinato del periodista Ángel Gahona detonó en Bluefields una persecución contra periodistas en ese municipio. Su familia reclama justicia. LA PRENSA/ARCHIVO

La protesta ciudadana persistió este lunes en las afueras del Seminario Nacional Nuestra Señora de Fátima, en Managua, donde este lunes se realizó la tercera sesión del diálogo nacional entre representantes del gobierno de Daniel Ortega, los universitarios, campesinos, empresarios y la sociedad civil.

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Uno de los ciudadanos que se plantó fue el pastor Ángel Gahona, padre del periodista asesinado del mismo nombre, quien llegó con otro de sus hijos, Juan Carlos, y con el hijo mayor del fallecido comunicador.

El pastor dijo que solo le pide justicia a Daniel Ortega, en un emotivo discurso en que terminó bendiciendo a los policías que establecieron un fuerte cordón de seguridad.

“Han sido treinta días de sufrimiento, en los que mi hijo no ha llegado a saludarme como lo hacía todos los días. Dios me los bendiga. Que el Señor los provea de tener a sus hijos siempre”, dijo el padre del periodista.

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Gahona era un periodista independiente de Bluefields, en el Caribe Sur del país, y era director del noticiero El Meridiano.

Protesta en las afueras del Seminario de Fátima. LA PRENSA/JADER FLORES

Fue asesinado el pasado 21 de abril cuando realizaba una cobertura de prensa de las protestas contra el Gobierno en Bluefields.

“Gobierno no habla de justicia”

Argentina Solís, de 46 años, dice que no tiene confianza en el diálogo, porque el Gobierno lo único que pide es que se quiten los tranques, pero no reconoce a los muertos y menos habla de justicia.

“Lo que queremos saber es que si ya no nos van a seguir matando a los estudiantes y al pueblo”, dijo Solís.

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Solís tiene cuatro hijos adolescentes. Dos están en secundaria y dos están en la universidad. Dice que por ellos va a seguir saliendo a las calles a todas las marchas, hasta que se vaya Daniel Ortega del poder.

Alba Gutiérrez, de 45 años, también tiene hijos universitarios. Participó casi todo el día en el plantón ciudadano.

Gutiérrez tampoco confía en el diálogo por la ausencia de Ortega. Considera que el presidente designado tiene que escuchar las quejas de los ciudadanos.

“Los muchachos están haciendo la fuerza allá adentro, pero no se le puede permitir darle todo lo que pida al Gobierno”, dijo Gutiérrez.

Todos los ciudadanos autoconvocados coinciden en que la única manera de terminar la crisis social es que Ortega y su esposa, Rosario Murillo, dejen el poder.

«Si este hombre desaparece con su mujer y su familia, Nicaragua vuelve a recobrar la paz, aunque tengamos que renacer de la ceniza. Aunque tengamos que comer solo arroz y frijoles, pero sabemos que vamos a vivir en una Nicaragua libre», opinó Gutiérrez.

Seguridad policial

La Policía Nacional ocupó un perímetro de dos cuadras antes de llegar hasta el Seminario de Fátima, en Managua, pero esto no evitó que al menos cien personas protestaran en frente de los uniformados.

Mientras la gente se manifestaba en las calles, adentro el Gobierno insistía en su propuesta de que los manifestantes retiraran los tranques, pero nunca hablaron de los fallecidos en la masacre de abril.

Algunos de los pobladores les gritaron en su cara asesinos a los policías y otros los invitaron a unirse a la causa del pueblo.

“Dejen ese uniforme y únanse al pueblo”, repitieron varios ciudadanos.

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