Nicaragua y el Diálogo Nacional

Es indudable que Nicaragua es otra desde el 19 de abril del 2018, por la valentía de los jóvenes y participación activa de millares de nicaragüenses

Managua, Nicaragua 21/01/2016. Rosa Marina Zelaya ex presidenta del cse. Foto Maynor Valenzuela/LA PRENSA

Es indudable que Nicaragua es otra desde el 19 de abril del 2018, por la valentía de los jóvenes y el respaldo y participación activa de millares de nicaragüenses y de amigos de este país que desde el exterior dan seguimiento con admiración y reconocimiento a la revolución cívica de una Nicaragua que despertó y retoma con fuerza el clamor porque vuelva a ser República.

Todos, al momento, hemos optado por el Diálogo Nacional, que nos conduzca a una nueva Nicaragua donde prevalezca realmente el Estado de Derecho, la independencia de los Poderes del Estado, el respeto a la libertad de expresión, movilización y manifestación política. A la libre contratación y respeto a la iniciativa privada y a la propiedad privada. A la salud, a la educación, a oportunidades para todos. Respetar el sagrado derecho a tener elecciones libres, justas, transparentes y honestas. Entre otros derechos políticos y civiles.

En el Diálogo Nacional la delegación de Gobierno con insistencia ha expresado que todo cambio debe hacerse en el marco de la Constitución y las leyes de la República. Lo cual hubiera sido valioso lo tuvieran en cuenta en el ejercicio de su Gobierno y para la realización de verdaderas elecciones que confieran legitimidad de origen y ejercicio de los electos.

Por su parte la sociedad civil y la misma Conferencia Episcopal han realizado llamados y propuestas para esos cambios, desde hace muchos años. Pero es hasta ahora gracias a estos valientes jóvenes que hoy se está llevando a cabo un diálogo entre el Gobierno y la sociedad civil, que por el bien de Nicaragua debe desembocar en la inmediata reconstrucción de la institucionalidad democrática de Nicaragua, la paz y el sendero de desarrollo económico competitivo y abierto.
Escenarios que pueden contemplarse en el Diálogo Nacional, entendiendo que sus resultados tienen que ser vinculantes y de ineludible e inmediato cumplimiento:

1. Reformar la Ley Orgánica de la Asamblea Nacional, en sus Artos. 4 y 8 sobre el período de funcionamiento de la Asamblea, para que pueda concluir en mayo y volver a abrir el período a lo inmediato para dar paso a reformas constitucionales en dos legislaturas. De manera que se puedan realizar las reformas constitucionales que se requieran para convocar a elecciones anticipadas: generales —Presidente y Vicepresidente de la República, Legislativas y del Parlacen— municipales y de Consejos Regionales Autónomos de la Costa Caribe y para que los así electos concluyan el período de los actuales en esos cargos.

Además para reformar los mecanismos de sustitución del Presidente y Vicepresidente de la República, distintos a los diputados de la Asamblea Nacional, en caso de renuncia o ausencia permanente del Presidente y Vicepresidente de la República, estableciendo transitoriamente que deberá constituirse una Junta Provisional de Gobierno integrada por cinco miembros determinados en el mismo Diálogo Nacional. Mientras se eligen a los nuevos Presidente y Vicepresidente de la República y no exista vacío de poder.

2. Renuncia del Presidente y Vicepresidenta de la República. Inmediata constitución y toma de posesión de la Junta Provisional de Gobierno.

3. Renuncia inmediata de los actuales magistrados del Consejo Supremo Electoral y de la Corte Suprema de Justicia. Elección a lo inmediato de los nuevos magistrados de ambos Poderes del Estado acordados en el Diálogo Nacional.

4. Elaborar y aprobar a lo inmediato una nueva Ley Electoral, que introduzca los cambios necesarios para la realización de las elecciones mencionadas y las reformas de leyes ordinarias que sean menester. Todo acordado en el Diálogo Nacional.

5. Lo acordado en el Diálogo es ejecutado en la Asamblea Nacional.
Esto requiere voluntad política y amor por Nicaragua para una salida urgente, inmediata, de la actual crisis política y para que no existan más lamentables derramamientos de sangre en nuestro país.
¿Existe esa voluntad política y amor por Nicaragua? ¡Está por verse!

La autora es expresidenta del Consejo Supremo Electoral