Tomate: por qué debes consumirlo y cómo puedes prepararlo

Tiene bajo contenido calórico y alto contenido de vitamina C, además vitamina A y minerales, aporta principalmente potasio y magnesio que ayudan al control de la presión arterial

Foto: LA PRENSA/istockphoto.com

Desde el punto de vista botánico el tomate es una fruta, culinariamente se utiliza como una verdura.
Las frutas se diferencian de las verduras u hortalizas porque contienen las semillas o los “ovarios” de las plantas y comúnmente tienen sabor dulce.

Las verduras en cambio son tomadas de cualquier otra parte de la planta, tallos, hojas, raíces, carecen de sabor dulce y se utilizan principalmente para preparaciones de sabor salado, no para pasteles o postres como usualmente se hace con las frutas.

El tomate crudo o cocinado, deshidratado o fresco, verde o maduro, con cáscara o sin ella, puede utilizarse como condimento, como ingrediente y como alimento principal, esta versatilidad culinaria lo convierte en uno de los alimentos más consumidos del mundo.

Contenido nutricional

Se prepara en gazpacho, sopas calientes, ensaladas, rellenos, guisos de carnes o vegetales, sofritos, salsas, combina muy bien con quesos frescos y de sabor suave como mozzarella, provolone, cottage, ricota o de sabor fuerte como parmesano.

Además con hierbas finas como eneldo, albahaca, culantro. De igual forma sabe delicioso mezclado con cebolla, ajo, chiltoma, apio, espinaca, aguacate, chile, vinagre blanco o balsámico, limón o naranja agria, aceite de olivo.
Y con alimentos ricos en almidón como papas, pastas o arroz.

Tiene bajo contenido calórico y alto contenido de vitamina C, además vitamina A y minerales, aporta principalmente potasio y magnesio que ayudan al control de la presión arterial.

Es muy rico en licopenico, carotenos y otros antioxidantes que ejercen fuerte protección contra diversos tipos de cáncer como de próstata y senos, entre otros. Todas estas características lo convierten en un excelente aliado de la cocina saludable.

Tomates con parmesano

Foto: LA PRENSA/istockphoto.com

Ingredientes:
10 tomates
2 cucharadas de pan rallado
2 cucharadas de queso parmesano rallado (también puede usar queso seco nacional, rallado)
Pimienta negra
Orégano
Aceite de oliva
Sal

Preparación:
1. Precalentar el horno a 180ºC. Mientras tanto, lavamos los tomates, los cortamos a la mitad y los colocamos sobre una bandeja para horno.

2. Añadimos aceite de oliva, orégano, pimienta negra y un poco de sal. Cuando el horno esté listo, ponemos los tomates y dejamos asar aproximadamente treinta minutos.

3. En un recipiente ponemos el queso, el pan rallado un chorrito de aceite y revolvemos hasta que los ingredientes estén perfectamente integrados. Cuando los tomates estén listos retiramos del horno, agregamos la mezcla y llevamos al horno por 10 minutos a 200ºC.

Variantes

Puede hacerlos asados al carbón, envuelva en papel de aluminio para asar durante los primeros treinta minutos. Para hacer el paso tres, desempáquelos, agregue la mezcla de pan rallado con queso parmesano o queso seco rallado, y ponga sobre la parrilla unos minutos más.

 

 

 

 

 

 

 

 

mjgonzalez@clinicavidasaludable.com

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