La Asamblea General de la OEA

¿Cuántas vidas más deben ser sacrificadas para que la OEA ayude realmente al pueblo de Nicaragua, que está en pie de lucha por la restauración de la democracia?

presos políticos, Nicaragua, crisis, protestas

Un total de 21 exjefes de Estado y de Gobierno de las Américas y España emitieron este 1 de junio una declaración en la que piden “a los gobiernos integrantes de la OEA y del Grupo de Lima, realizar una consideración de los graves atentados que tienen lugar contra la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos bajo el régimen Ortega-Murillo en Nicaragua, adoptando, además, las medidas de urgencia que se correspondan con la urgente protección de sus víctimas”.

Es muy oportuno el llamado de los exmandatarios que integran la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), porque el próximo lunes 4 y el martes 5 de junio la OEA celebrará su 48 Asamblea General en la ciudad de Washington.

El caso de Nicaragua no está en el temario de esa reunión, solo el de Venezuela, que fue incluido por solicitud de 12 Estados miembros de la OEA. Sin embargo, en el debate general previo cualquier representante podría denunciar la represión genocida orteguista en Nicaragua, siempre y cuando quisiera hacerlo.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha dicho en respuesta a quienes lo critican por su falta de entereza para enfrentar la situación de Nicaragua, que el gobierno de Daniel Ortega no es una dictadura, como las de Cuba y Venezuela, solo un gobierno con “defectos” en la construcción democrática. Alega Almagro que él ha condenado la represión, que hizo gestiones para que la CIDH viniera a Nicaragua, respalda su informe preliminar y ha logrado avances en un acuerdo con el Gobierno para mejorar el sistema electoral.

Pero los sectores democráticos de Nicaragua desconfían de esos acuerdos de Almagro con el régimen de Daniel Ortega, temen que sean usados para ayudarlo a sobrevivir cuando lo que se necesita es obligarlo a convocar a elecciones anticipadas justas y transparentes.

Representantes de la sociedad civil de Nicaragua estarán presentes en la Asamblea General de la OEA del próximo lunes y martes, para cabildear con las delegaciones de los Estados Miembros e interesarlas en la situación del país. Si Almagro se niega a invocar la Carta Democrática Interamericana en contra de la dictadura de Daniel Ortega, cualquier Estado miembro de la OEA de signo democrático podría y debería pedirlo.

Desde enero de 2007 hasta hace un par de meses, se venía diciendo que la comunidad internacional no se interesaba en Nicaragua, porque los nicaragüenses de todos los estratos sociales demostraban estar satisfechos con el régimen de Ortega. Pero ahora la gente está en las calles, y en los tranques, luchando contra la dictadura. Un centenar de personas han sido asesinadas por el régimen orteguista y varios gobiernos y organismos internacionales no gubernamentales han condenado la represión, lo cual se agradece pero no es suficiente.

¿Cuántas vidas más deben ser sacrificadas para que la OEA ayude realmente al pueblo de Nicaragua, que está en pie de lucha por la restauración de la democracia?

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: