La Liga Primera entregó el trofeo de campeón al Diriangén

Una noche de alegría vivieron los diriambinos, con la entrega de los premios al equipo de futbol más longevo de Nicaragua

Diriamba se desbordó por la coronación del Diriangén. LAPRENSA/ MYNOR GARCÍA

Una noche de alegría vivieron los diriambinos, con la entrega de los premios al equipo de futbol más longevo de Nicaragua. Los Caciques del Diriangén, que este lunes levantó la Copa que lo acredita como el campeón del Torneo de Clausura 2018 de la Liga Primera.

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Ante la multitud que se tomó las graderías y el engramado del coloso blanco y negro, los jugadores en medio de un camino humano, fueron llamados uno a uno para recibir la medalla de campeones.

En sus camisetas blancas se leía la leyenda “Todo regresa a su lugar, Diriangén campeón”. Los guerreros caciques, usaron como capa la bandera azul y blanco, otros la bandera del club, pero no todos tuvieron esa iniciativa. Antes del acto de premiación, se cantó el Himno Nacional.

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El festejo

Las medallas también le fueron entregadas al cuerpo técnico que desfiló sobre el engramado y a Joseph Ramos, un aficionado discapacitado que se entrega en cuerpo y alma para apoyar a su equipo.

Ramos, por su dificultad para caminar, fue cargado en hombros por otro aficionado para recibir la presea que le entregó Manuel Quintanilla, presidente de la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut). El joven, de la emoción, no pudo contener las lágrimas y se le dificultó hablar.

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La distinción de mejor jugador de la liga, y a quien se le entregó el trofeo del balón plateado, fue para el argentino Carlos Leonel “El Chino” Torres. Brandón Mayorga recibió el guante color oro y fue nombrado como el mejor arquero del año en todo el tornero del clausura.

Un gran ambiente

Una vez que el equipo campeón levantó la Copa, se apagaron las luces en el estadio, pero se mantuvo iluminado con las bengalas que llevó la afición. Los flashes de los celulares, le daban también el toque mágico a la celebración.

Antes de finalizar el evento, todos los jugadores que se morían de las ansias de cargar el trofeo, complacieron a su barra con la vuelta olímpica en el terreno de juego. La afición al son de bombos, timbales y trompetas, les respondió con los cánticos que mantuvo siempre animado en sus encuentros al equipo legendario.

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